viernes, 27 de junio de 2014

Complicación y complejidad son dos conceptos diferentes. Antonio Rodríguez de las Heras


A lo largo de mi vida de aprendizaje, que ahora, en con mi jubilación, sigue más activa que nunca, he tenido muchos profesores y unos pocos maestros. Uno de esos maestros es Antonio Rodríguez de las Heras. A quien, a pesar del paso del tiempo y de yo haber crecido un poquito en conocimiento y saber, tanto por la experiencia como por el estudio, sin embargo, sigo profesando una profunda admiración y respeto por su capacidad de ver el mundo y por ser quien tantas formas me enseñó para conocer y descubrir los hechos y procesos que integran la realidad en la que vivimos.

Hace ya más de 40 años que sigo sus enseñanzas y, hasta hoy, no he dejado de asombrarme con una visión tan certera como clarividente de ver el mundo. Precisamente he podido seguir algunos de sus trabajos y publicaciones, gracias a estas tecnologías que, cuando son bien empleadas, tantos beneficios nos producen.

Quiero hoy dejarles aquí una esencia de su pensamiento sobre complicación y complejidad. Términos que solemos usar como sinónimos pero que son magnitudes absolutamente diferentes.

"La complicación es una magnitud.
Un objeto puede ser más o menos complicado.
Por tanto,
puedes reducir su complicación troceándolo.

La complejidad es un límite,
un límite epistemológico:
la imposibilidad de abarcar el objeto de estudio,
es decir, de cerrarlo.
Por mucho que se intente marcar su contorno,
siempre quedará abierto.
Es decir,
mantendrá algo fuera.

De nada vale, por tanto,
disecar, trocear un objeto para reducir su complejidad.
Nos ahogamos en un mar de complejidad,
pero también en un vaso de agua.

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