Las dificultatdes de los docentes. Encuesta


Los docentes se enfrentan cada día, en su trabajo de enseñar a los más jóvenes, con obstáculos o dificultades de muy diferente naturaleza. Las características personales del alumnado, las normas y tradiciones que rigen la cultura de cada lugar y la vida de las familias. Por otro lado están las propias circunstancias y características personales de los docentes en las que influye de manera importante, además del contexto y la cultura donde ejercen, la formación inicial y continua, las relaciones con los colegas dentro del ámbito laboral, las estructuras organizativas de las instituciones educativas, el sistema de reparto de responsabilidades, las normas de organización y funcionamiento de las escuelas, etc.

Para conocer un poquito más de este importante elemento de la educación estamos intentando recoger la opinión de los docentes, para lo que hemos preparado una sencillísima encuesta que te invito a responder haciendo click aquí


Te llevará sólo un par de minutos y me comprometo a hacer público, en este mismo espacio, los resultados que se obtengan. Si te decides te lo agradeceré de corazón y si te animas a compartirlo con más colegas aún te estaré mucho más agradecido.

Quiero agradecer a todos/as los que estáis respondido la encuesta por vuestro tiempo, además quisiera animar a quienes no la han cumplimentado aún para que lo hagan. Las respuestas recibidas indican la gran variedad de opiniones y puntos de vista que existen, pero tienen en común la gran sinceridad y compromiso de los docentes. Seguimos esperando respuestas para luego ofreceros los resultados.

La educación en Colombia: entre la esperanza del paro indefinido de los docentes y la decepción del acuerdo final.


En el poco más de un año que llevo en Colombia, he tenido la oportunidad y la inquietud de conocer un poquito la situación que vive el país, con especial atención a todo lo relacionado con la educación.  En estos últimos días, he seguido con mucha atención todo lo referente con el paro indefinido llevado a cabo por los docentes, para ello he prestado atención a lo que se publicaba en los medios de comunicación y en las redes sociales, he mantenido conversaciones con docentes, he seguido las declaraciones de la ministra y los representantes de los docentes, el sindicato FECODE (Federación colombiana de trabajadores de la enseñanza), las opiniones de las familias, etc.

Las impresiones que se tienen desde fuera y sin un conocimiento de la historia de la lucha por la mejora de la condición docente o la búsqueda de la calidad de la educación en este país, no siempre son claras, pues no es fácil percibir bien todos los elementos del conflicto y, menos aún, intuir las razones profundas que subyacen y mueven a cada uno. Pues es bien conocido que suele haber una larga distancia entre lo que realmente se piensa y lo que se suele decir públicamente. Además las luchas por los intereses gremiales, en el terreno político, y con los medios de comunicación haciendo de voceros, condicionados éstos, más o menos por intereses corporativos y poco conocidos o inconfesables en muchos casos, suelen producir tanto ruido como para que los ciudadanos en general y cualquier observador como yo, en particular, puedan percibir una realidad distorsionada y poco clara del problema, aunque más allá de todas esas dificultades, me gustaría comentar algunos aspectos técnico pedagógicos, más cercanos a lo que afecta a la calidad de la educación que a las manifestaciones realizadas por todos los agentes sociales y políticos implicados en el conflicto y publicadas en los medios de comunicación y redes sociales.

En primer lugar me gustaría decir que a los docentes les sobran razones para pedir la nivelación salarial, pues según estudios de FECODE los docentes ganan un 28%  menos que otros colectivos con titulación similar del país, igualmente les asiste la razón en lo relativo a la mejora del sistema de salud y el gran problema de la vinculación del ascenso en el escalafón con la llamada evaluación por competencias, que no parece que se ajuste ni técnica, ni razonablemente al propósito de servir como incentivo para la mejora de la calidad docente y educativa. Pero existen otros elementos de los que no he oído hablar casi nada y que son vitales para la mejora la calidad de la enseñanza tales como la formación pedagógica de los titulados que acceden a la docencia, que al no ser obligatoria, supone un obstáculo difícilmente salvable, pues viene a entorpecer la tarea que hacen las facultades universitarias e instituciones de formación pedagógica y didáctica por desvirtuar una función como la docente que es tan exigente y decisiva para el futuro de la nación. Pues, se hacen valoraciones generales por la sociedad, como si el cuerpo de profesores fuera homogéneo y todos cumplieran unos requisitos de formación científica, pedagógica y didáctica similares. Hecho que sin embargo sí se cumple en esos países de referencia tan manoseados como el caso de Finlandia, que a título de detalle hay que decir que, en ese país, sólo uno de cada diez aspirantes a profesor logra acceder, habiendo una selección previa a la realización de los estudios universitarios y una formación y seguimiento, a lo largo de los estudios, de un nivel de exigencia y trabajo que sólo aquellos que amen la profesión serán capaces de completar dichos estudios.

En segunda lugar reflexionemos un poco más sobre las tres cuestiones esenciales objeto de la demanda de los docentes.

Sobre la sanidad, no hay duda de su mala calidad pues así lo reconoció la ministra en sus declaraciones, admitiendo que ellos no podían hacer nada pues dependía de otros responsables. Además en esto si he conocido de primara mano el deficiente servicio que se presta a los docentes, además de las manifestaciones y evidencias de las que los medios de comunicación se hacen eco un día sí y otro también. Por tanto parece justo que los docentes deban recibir un trato más digno y de más calidad en su atención sanitaria.

En cuanto a la nivelación salarial, tampoco parece haber dudas de la injusticia social que se comete con los docentes por no tener unos sueldos que se ajusten al nivel de estudios, formación y responsabilidad social de su trabajo. Así lo manifestaba, en una columna de “El Tiempo”, 3 de marzo del año 2000, el actual presidente, Juan Manuel Santos, cuando decía cosas como esta: “Mientras el país se mantenga indiferente frente a la suerte de quienes tienen la inmensa responsabilidad de educar a nuestros niños, nunca saldremos adelante. La gran mayoría de los maestros en Colombia tiene que acudir al rebusque para complementar sus ingresos.” Aunque, junto a ello será necesario decir que un mejor salario no garantiza mayor calidad en el desempeño docente, pues existen abundantes pruebas de ello, por ejemplo Singapur uno de los países con mejor desempeño, tiene un gasto medio por alumno, en relación con el PIB, inferior a 27 países de la OCDE. (Mckensey 2008).

Pero quizás, el problema más importante y que más ha podido molestar a los docentes Colombianos, además del claro incumplimiento, por parte del Presidente de la República, de los acuerdos firmados en mayo de 2014, en concreto el que se refería a las evaluaciones competenciales de los docentes, que decía que ese año sería su última aplicación,  ha sido la utilización de dicha evaluación, por la administración educativa, como herramienta de control del gasto, ocultando  detrás  del ascenso en el escalafón las verdaderas intenciones de poner trabas a una mejora salarial basada en el mérito, la capacidad y la transparencia, ya que incluso la administración dejó pasar años desde la aprobación de la norma, creo que fue el año 2002, hasta su puesta en práctica, en el año 2010 quizás, lo cual perjudicaba claramente a los docentes que tenían la voluntad de ascender en el escalafón, a la vez que mejoraban su salario. Como prueba más evidente de todo ello, decir que sólo superan la prueba el 20% de los aspirantes, según declara FECODE y los propios docentes, lo cual es en sí mismo un fraude de ley al ser utilizada una norma con fines ajenos a los que se dictó. Pero no sólo eso, pues si lo que se quería con esta evaluación era incentivar la calidad docente parece a todas luces que se había pensado poco, pues es conocido por todos que la gran virtud que tiene la evaluación es ofrecer retroalimentación e información a quién es evaluado, para que conociendo sus fortalezas y debilidades pueda mejorar, es decir, la evaluación formativa es una potente herramienta que no puede despreciarse por un ministerio que dice buscar la calidad y equidad de la educación.

Aunque para hablar sobre calidad y equidad en educación sería necesario dedicar más espacio, sin embargo se puede decir, de manera breve, que no sólo depende de la excelencia docente, sino que hay otros muchas variables y responsables que inciden en los resultados académicos del alumnado. Especialmente es importante cuando se pretende dar un salto en la calidad y equidad en la educación de un país, que se realice un análisis global del sistema y del contexto general con todas sus particularidades y subsistemas, políticas y medidas departamentales y municipales, servicios sociales, ayudas y apoyo a las familias en vivienda y sanidad, es decir políticas generales de bienestar social, familiar y servicios básicos, pues de lo contrario suele ocurrir que se cambia algo para que todo siga igual. En concreto en el ámbito educativo, además del profesorado que todos estaríamos de acuerdo en la importancia de su selección, formación, incentivación y autonomía, para que sean más que meros ejecutores del currículum, consideramos esencial y necesario, entre otras medidas, tener en cuenta la cultura escolar, pues es conocida la resistencia al cambio de las organizaciones; analizar las relaciones de poder dentro de las instituciones educativas (currículum oculto), dotándola de normas y prácticas verdaderamente democráticas de participación responsable; garantizar un liderazgo compartido de las instituciones educativas, pues los liderazgos individuales tienen más inconvenientes que ventajas; propiciar los cauces más adecuados para que la comunidad educativa tenga presencia activa en los diferentes ámbitos de participación y decisión. Y, desde luego, creemos que ningún colectivo profesional admitiría la implantación de medidas o la realización de cambios en el que no se les oiga y, menos aún, que no se tengan en cuenta los conocimientos que la comunidad científica tiene acumulados sobre la materia en cada caso. En ese sentido, nadie consentiría que en su profesión se apliquen técnicas o protocolos de intervención que no cuenten con el aval de ser rigurosos y garanticen el éxito, estar de acuerdo con los avances más recientes de la ciencia y estar debidamente adecuados a cada contexto.

No queremos finalizar sin decir que recibida la noticia del final del paro de los docentes, por la firma del acuerdo entre FECODE y la Ministra de Educación, es necesario  hacer una mínima reflexión y expresar la sorpresa y el descontento que ha producido tal hecho entre muchos docentes y la sociedad en general, pues parece poco adecuado tener a tantos millones de alumnos sin clases, y sin la alimentación que se les ofrece en las instituciones educativas a los niños aquí en Colombia,  durante tantos días, para firmar un acuerdo que a los docentes, especialmente, les ha resultado poco gratificante según múltiples manifestaciones. Pero sobre los resultados de la negociación y la firma será mejor que, conociendo el estado de ánimo de los docentes y lo publicado por los medios de comunicación, cada uno saque sus propias conclusiones.

Os invito a dejar vuestras opiniones y sugerencias.

Pedro Navareño Pinadero.

Relación escuela familia. Cómo sumar y no restar.


He tenido la oportunidad de hablar a padres y madres de familia sobre esta importante cuestión tanto en España como aquí en Colombia, donde me encuentro temporalmente.

Más de lo que yo haya podido compartir o las familias hayan podido aprender de mis presentaciones, seguro que ha sido al revés y habré sido yo el que más he aprendido de ellos; pero desde luego lo que me ha quedado claro es que las necesidades básicas de los niños y la colaboración de la familia con la escuela, o mejor decir, la participación activa de la comunidad educativa, es un asunto vital para el éxito escolar y es común a cualquier contexto.

Hace unos días fue la última vez que compartimos con la ASOCIACIÓN DE PADRES Y MADRES de la Institución Educativa Académico de Buga (Colombia), invitado por su presidente Fredy Hernán Bocanegra, hombre verdaderamente entusiasmado en colaborar con la escuela, con el fin de mejorar los resultados de los estudiantes todo lo que esté en su mano. Y al cual le agradecemos por la oportunidad y por su actitud y preocupación por colaborar con la escuela.

Como en otras ocasiones, el esquema que me gusta desarrollar al hablar de este importante asunto es el que exponemos a continuación.

En un primer momento, me gusta dedicar un tiempo a reflexionar sobre el mundo en el que vivimos. Señalando los grandes y profundos cambios y muchas de las cuestiones que afectan a nuestras vidas, nuestras economías, la gran proliferación y publicación de información, los cambios en las instituciones sociales tales como la familia, la escuela, los medios de comunicación, etc. y que no son perceptibles a simple vista. Suelo extenderme un poco más en aquello que afecta a los cambios en las formas de aprender y las necesidades formativas que tendrán los estudiantes que hoy tenemos en nuestros salones de clase. Información que muchos padres de familia agradecen, pues  entienden, que es importante reflexionar sobre ello. Pero siempre suelen pedir en este apartado que también los docentes reflexionen y enseñen de acuerdo a los nuevos tiempos y circunstancias.

Finalizamos este primer punto aportando algunas de las conclusiones más importantes que contiene el documento “Actuaciones de éxito en las escuelas europeas” que recoge algunas conclusiones del proyecto INCLUD-ED, el cual analiza qué estrategias educativas contribuyen a superar las desigualdades y a fomentar la cohesión social y cuáles generan exclusión social, prestando especial atención a grupos vulnerables o desfavorecidos. Destacando, no sólo las conclusiones en relación con la participación de los padres, en concreto los cinco modelos o niveles de participación familiar que se exponen y sus efectos para el aprendizaje de los estudiantes, sino también en relación con los efectos positivos que generan los agrupamientos heterogéneos del alumnado y sus consecuencias en el rendimiento académico.

Dedicamos un segundo apartado a “cómo sumar y no restar”, a concretar una serie de acciones que son de gran importancia para la colaboración entre familia y escuela. Centrando el primer subapartado en cómo pueden los padres colaborar con la escuela del modo más positivo posible, hecho que tiene importantes repercusiones en el rendimiento académico, pero no sólo eso, también en los niveles de satisfacción del profesorado y en la disminución sustantiva del número de disrupciones en las aulas y los problemas de convivencia en general.

El segundo subapartado lo dedicamos a señalar lo que “no deben” hacer los padres para educar a sus hijos. Se trata de un decálogo de orientaciones para padres extraídas de  las conclusiones que hace años extrajo la policía del estado de Seattle, después de analizar las causas que habían llevado a un gran número de adolescentes a delinquir a temprana edad. Ellos encontraron una serie de circunstancias y constantes educativas que se habían dado en todos los jóvenes delincuentes y se las ofrecemos a los padres para que sepan las consecuencias que tienen cuando están presentes en la educación de los hijos.

El último subapartado de este segundo epígrafe lo dedicamos a cómo deben educar los padres a sus hijos para lograr hacer de ellos personas responsables y autónomas. Teniendo presente que atender a la construcción de una adecuada autoestima, autoimagen y autoconcepto positivo es de vital importancia y utilidad para su futuro como personas, ciudadanos y trabajadores.

El tercer apartado y quizás uno de los más importantes es el dedicado al coloquio. Es justamente aquí cuando los padres toman la palabra y manifiestan sus inquietudes. Lo más frecuente es que con su sentido de la realidad pregunten por cuestiones realmente importantes y el debate sea más rico y útil que el propio contenido de la presentación.

En el sencillo documento que hemos puesto a disposición de los padres, además de recoger lo básico de lo que hemos expuesto más arriba, incluimos una serie de normas en las que se recoge los derechos y deberes tanto de los padres y madres como de los estudiantes, para participar en las instituciones educativas.

De todas estas intervenciones podemos decir, como resumen, que salimos aprendiendo cuestiones tan importantes como que la gran mayoría de los padres de familia, cuando son bien informados y orientados,  además de percibir una actitud abierta y sincera por parte de los docentes, ponen de manifiesto que tienen la mejor disposición para colaborar con la escuela, que la educación de sus hijos es muy importante para ellos, que todos tienen los mejores sueños para que sus hijos vivan mejor que ellos y que, en consecuencia, se puede contar con su colaboración. Pero a veces creemos que ellos saben y conocen cómo deben actuar y educar a sus hijos, y aunque en la vida nos enseñaron muchos cosas, casi nunca nos dieron la formación necesaria para ser buenos padres.

En conclusión, consideramos que sólo el diálogo igualitario y de respeto entre la familia y la escuela podrá sentar las bases para una verdadera colaboración y un entendimiento positivo que permita mejorar los resultados académicos de los estudiantes. Para ello, deben establecerse cauces de participación y espacios que propicien la presencia activa de la comunidad en todos los ámbitos de decisión de las instituciones educativas.


Para más información ponerse en contacto con: pnavareno@gmail.com

Proyectos, planes y realidades educativas.


Las instituciones educativas siempre han estado organizadas y planificadas, en lo general, por unos preceptos establecidos en los marcos normativos y, en lo particular, por unos planes institucionales derivados de aquellos, Proyectos Educativos de Centro (PEC), o Proyectos Educativos Institucionales (PEI), Proyectos, propuestas o diseños curriculares, modelos pedagógicos, etc.  así denominados en otras latitudes. Siempre insertos y condicionados por el contexto social y cultural en los que cada institución desarrolla su actividad.

Las normas son,  a su vez, producto de las decisiones que se toman en el ámbito político y, por tanto, condicionadas por un fuerte componente ideológico y económico que les infunden los gobernantes de turno. Aunque existen países donde se tienen y respetan leyes educativas de larga duración, que sirven para gobiernos de diferentes colores, pues consideran la educación un derecho y un servicio público de calidad, gratuito y universal, que sólo se reforma por acuerdos generales, con lo que se garantiza su continuidad hasta que demuestran que ya no  producen los resultados que de ellas se esperan.

Pero volviendo la mirada a las instituciones educativas y los proyectos que deberían guiar el desarrollo de sus actividades y su funcionamiento, nos atrevemos a decir que existe un largo trecho entre lo planificado, los proyectos, y lo que realmente sucede en las aulas. En este sentido, sería realmente interesante conocer las verdaderas dimensiones de esta brecha, pues con ello podríamos averiguar si existe diferencia entre lo propuesto y lo realizado; y lo que es más importante, podríamos conocer la coherencia entre lo que decimos que pretendemos hacer y lo que realmente hacemos y logramos con nuestra práctica docente. Quizás, tampoco estaría de más, saber qué conocimiento tienen los docentes de esos proyectos y como contextualizan en sus programaciones y actuaciones dentro del aula los principios y objetivos que se recogen en los proyectos institucionales. Claro que, todo ello, puede tener mucho que ver con los niveles reales de vida democrática y participación de los miembros de la comunidad educativa en la elaboración de los planes y proyectos institucionales. Pues la burocratización administrativa y participativa a veces se queda en que existan y figuren representantes de los distintos sectores en los respectivos órganos de participación y decisión, pero sin su intervención real en la toma de decisiones. Incluso, en muchos casos, parece no importar demasiado que así suceda, siempre que el “papeleo” sirva como escudo ante las exigencias de las administraciones públicas.

Como ejemplo de distancia entre propuestas y realidades, podríamos citar el modelo curricular de TIMSS (Estudio Internacional de Tendencias en Matemáticas y Ciencias) que tiene tres aspectos: Currículo Pretendido (Contexto nacional, social y educacional), Currículo Aplicado  (Contexto del centro, del profesor y del aula) Currículo Obtenido (Características y resultados de los alumnos).

Por todo ello consideramos que uno de los grandes problemas que existe, entre otros, en la calidad de la práctica docente es la falta de coherencia entre lo planificado, lo aplicado y lo realmente logrado por los estudiantes.

Así pues, nos deberíamos preguntar, si seríamos más eficaces y eficientes en la obtención de buenos resultados de nuestro alumnado, si se lograra mejorar la calidad de la acción docente, entre otros aspectos, poniendo en práctica una verdadera coherencia y coordinación horizontal y vertical en todos los ámbitos institucionales, garantizando así la continuidad entre lo que se planifica y lo que se realiza y obtiene en las aulas, para que lo logrado sea realmente fruto de un proceso de transparencia y participación democráticas en la aplicación de los acuerdos de la comunidad educativa.

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