DESCENTRALIZACIÓN CON TRANSPARENCIA, LIDERAZGO, CALIDAD Y PERTINENCIA EN COLOMBIA.

Pedro Navareño Pinadero.
Responsable de implementación del Sistema Escalae.
Maestro, orientador escolar e inspector de educación.

Correo electrónico: pnavareno@escalae.org


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A modo de introducción.
Antes de iniciar la exposición sobre el tema que nos ocupa, quiero agradecer a ADINUVA (Asociación de directores de núcleo del Valle del Cauca), responsable de la organización del encuentro, por la oportunidad de compartir con todos ustedes sobre un asunto tan importante para la educación de Colombia.
Para iniciar esta presentación, estimo adecuado hacer algunas consideraciones sobre la situación en la que se encuentra la educación y el mundo en esta segunda década del siglo XXI. Para que pueda entenderse mejor la necesidad de repensar otra educación para el futuro, en concreto, en el contexto colombiano y ante la descentralización y la autonomía escolar que necesita mejorar los resultados que viene consiguiendo.
Hoy caminamos a una alta velocidad que nos impide percibir los cambios que se vienen operando en todos los órdenes de la vida y, por tanto, si no les prestamos mucha atención, nos puede suceder que no tengamos conciencia de la situación real del mundo en la que vivimos y, en consecuencia, nuestra actuación profesional no sea la más adecuada. Fruto de todo ese vértigo y esos cambios, en estos momentos, tal y como lo expresa Alvin Toffler “Los analfabetos del siglo XXI, no serán aquellos que no sepan leer y escribir sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y reaprender.” Es decir, lo importante para adaptarnos a los nuevos tiempos es tener la capacidad de ir aprendiendo lo nuevo que irá surgiendo y desaprendiendo lo que un día nos sirvió pero que ya habrá quedado obsoleto. Hasta mediados del siglo XX las personas podían vivir y ejercer una profesión con la formación que habían recibido en la etapa de preparación, educación formal, pero a partir de ese momento, las cosas fueron cambiando y, cada vez lo hacen más deprisa, estando pues avocados a la necesidad de actualizar nuestra formación de manera permanente, incluso de cambiar de profesión, si queremos mantener nuestro trabajo. Es decir el ciclo de la vida de las personas, hasta ese momento, era más corto que la vigencia del conocimiento, las herramientas y las profesiones. Y ello es así y tiene tal fuerza que como dice Eric Hoffer,  debemos tener presente que “En tiempos de cambio, los aprendices heredarán la tierra, mientras que los sabelotodo, estarán perfectamente equipados para desenvolverse en un mundo que ya habrá dejado de existir.” Por tanto, si no aprendemos al ritmo de los tiempos corremos el riesgo de seguir pensando y, lo que es peor, actuando en un mundo que ya no existirá, por lo que nuestro grado de satisfacción con los resultados que obtengamos y nuestro ejercicio profesional podrán estar llenos de sinsabores fruto de nuestro anquilosamiento, consciente o inconsciente, de nuestras ideas y prácticas consolidadas a lo largo del tiempo y su falta de adecuación al nuevo contexto. Es decir necesitamos instalarnos en el cambio permanente como forma segura de actuar y vivir en la sociedad del conocimiento. De ahí la necesidad también de revisar lo que merece ser aprendido por los estudiantes.

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También se ha publicado en la revista Avances en Supervisión Educativa, de la Federación de la Asociación de Inspectores de Educación (ADIDE), España.


[1] Este trabajo recoge los aspectos esenciales de la ponencia que se presentó al XXX Encuentro Nacional de Directores de Núcleo, celebrado en Cali del 12 al 16 de octubre de 2015 “Descentralización Educativa como eje transformador de la calidad educativa en las entidades territoriales.” . Organizado por ADINUVA (Asociación de Directores de Núcleo del Valle del Cauca)

¿A dónde irán los besos que guardamos, que no damos, dónde va ese abrazo si no llegas nunca a darlo?


La publicación de este post, es una reflexión de Miguel Loza Aguirre, que quiere contribuir al propósito de este blog de recoger la aportación de todos aquellos que deseen participar, con su pensamiento, a reflexionar sobre la educación de las personas.

Por otro lado, qué mejor felicitación, ahora y siempre, que un beso y un abrazo. También son importantes los simbólicos que nos podemos dar entre todos los que creemos que educar a la persona es la mejor forma de construir un mundo más humano, justo y pacífico.

FELIZ NAVIDAD A TODAS Y TODOS Y EL MEJOR AÑO POSIBLE 2016.

"Así reza el estribillo de una bonita canción de Víctor Manuel. Y siempre que la oigo me hago, junto al cantor, la misma pregunta, y pienso que no estaría de más que todos nos la hiciéramos porque este mundo no está como para guardarnos besos y esconder abrazos.
Por eso me acuerdo de aquella vez que estaba enfadado. Esos enfados tontos que aunque te lo propongas no eres capaz de recordar ni el porqué, ni el cómo, ni el cuándo. Lo que sí quedó grabado en mi mente fue que te acercaste, como casi siempre que me veías así de estúpido, con un tierno reproche en tu mirada mientras dibujabas un beso en tus labios esperando que mi boca completara el dibujo iniciado en tu sonrisa; y que giré mi cara con una dignidad indigna. ¿A dónde fue ese beso?
Otra vez fui yo el que se acercó pintando en el aire un abrazo de dos brazos que acogen esperando ser acogidos, y esta vez fuiste tú la que te separaste, y mi gesto de afecto cayó al vacío. ¿A dónde fue ese abrazo?
¿Adónde irán los besos que guardamos, que no damos, adónde va ese abrazo si no llegas nunca a darlo?
A veces pienso que tiene que existir un lugar en el cielo al que vayan los besos que no fueron dados, los abrazos que no encontraron a nadie, las caricias que nunca fueron acogidas, las sonrisas que no alegraron, o las lágrimas que no hallaron un regazo donde ser depositadas. Sí, un lugar desde donde atentamente nos observan para poder descender cuando alguien las reclama. Porque... ¿qué es un beso sin nadie para recibirlo, un abrazo en la nada, una caricia sin piel, una sonrisa muda o una lágrima sin consuelo?. Por eso, si te fijas bien, verás, sobre todo cuando el sol se ha ocultado, que la noche es transitada por besos, abrazos, caricias, lágrimas y sonrisas en busca de personas que las necesitan. Y es por esto por lo que se dice que el sueño tiene un efecto reparador, porque es mientras dormimos cuando esas criaturas extrañas de la oscuridad besan al que durante el día no fue querido, abrazan al que no tuvo abrazos, acarician al que tuvo el frío del desamparo, sonríen al que sólo vio tristeza y empapan las lágrimas de quien no tuvo pañuelo humano que las enjugara.
Fue también una noche, después de ver el ajetreo que tenía lugar en el cielo estrellado cuando me pregunté: ¿por qué esperar a mañana, por qué no empezar ahora mismo? Y recuerdo que me dirigí hacia ti buscando el beso que había perdido y que tú, sin decir nada, como si hubieses visto lo mismo que yo, me recibiste en los tuyos con una sonrisa mientras me estrechabas entre tus brazos y nos acariciábamos entre sonrisas. Recuerdo que lloré de felicidad y de rabia por haber tardado tanto en recuperar aquellos objetos perdidos, y de cómo mis lágrimas encontraron un regazo humano, el tuyo, donde poder enjuagarlas.

Desde entonces no se me ocurre ahorrar ningún beso, ni rechazar un abrazo, ni escatimar una caricia, ni dejar de sonreír mientras acojo tus lagrimas en ese pañuelo que desde aquel día llevo en mi corazón."

Transformar la experiencia en conocimiento.


Estoy convencido de que lograr una práctica docente que permita el éxito, con calidad y equidad, de todos nuestros estudiantes es un objetivo que todos desearíamos alcanzar. Sin embargo recorrer el camino para lograrlo no resulta tan sencillo. ¿Dónde estriba la dificultad?
La razón fundamental es que la tarea de enseñar, cada vez menos, suele depender solo de alguien en particular, aunque la tarea docente individual sea esencial. Así parece que la excelencia docente individual es muy importante, pero para alcanzar altos niveles de éxito en los resultados de todo nuestro alumnado, además, se necesita que los equipos docentes de una institución trabajen de forma coordinada y armónica, que exista una coherencia colectiva en los planteamientos y principios pedagógicos y didácticos. Pues como, seguramente, a todos nos maravilla escuchar la armonía de una orquesta, del mismo modo, podríamos aplicar el símil a los docentes, y al igual que ellos, aunque es importante que seamos buenos solistas, aún es mucho más decisivo para lograr los mejores resultados q ue seamos capaces de interpretar, nuestra tarea docente, como una orquesta bien afinada.
A lo anterior, habría que añadir que el camino hacia la formación permanente como docentes, exige una sistemática reflexión crítica sobre la práctica, individual y colectiva, retroalimentada por el conocimiento y los acuerdos que la comunidad científica internacional ofrezca en cada momento, todo ello con el fin de evitar volver a descubrir la rueda o el Mediterráneo. Sin olvidar que el objetivo es lograr “profesores como intelectuales”, capaces de tomar conciencia y desarrollar una pedagogía crítica del aprendizaje como tan acertadamente nos aporta Guiroux, H. (1990)
Por otro lado, existe bastante coincidencia en que para lograr sistemas educativos de éxito, es necesario atraer y mantener los mejores estudiantes en la profesión docente y formarlos en altas capacidades para lograr autonomía profesional y desarrollar las capacidades y competencias necesarias para trabajar en equipo y desarrollarse como personas y como profesionales. Todo ello con el fin de desarrollar culturas colaborativas entre docentes, creando comunidades profesionales de aprendizaje. Pues coincidimos con Fullan, M. y Hargreaves, D. (2014), cuando afirman que:
“Lo que hemos encontrado en los mejores ejemplos a gran escala son educadores, estudiantes y comunidades que trabajan y luchan juntos para adquirir óptimos resultados y alto rendimiento. Existen muchas fuerzas y barreras que obstaculizan el camino: escasa inversión en capacidad personal y colectiva, interés personal divisorio y autoprotección, culturas tóxicas de individualismo y aislamiento, dinámicas de colegialidad artificiosa y sistemas de compensación con tácticas de “divide y vencerás”, medidas políticas a corto plazo y pura inercia.”


En consecuencia, para transformar la experiencia en conocimiento profesional docente, necesitamos profesores no solo bien formados, sino también comprometidos, individual y colectivamente, que sean una comunidad de aprendizaje profesional para que transformen a diario su experiencia en conocimiento práctico.