Viajar y conocer para aprender



Siempre nos han dicho que la mejor escuela era el mundo, es decir que como mejor se aprende es viajando y conociendo otras realidades. Pero, junto a ello, habría que decir que la percepción de la realidad no siempre es igual para todos, pues cada uno tenemos percepciones diferentes en función de nuestra cultura y nuestro contexto, el lugar en el que hemos crecido y nuestras vivencias y circunstancias personales.

Además, los ciudadanos de a pié, a veces, no entendemos la razón ni el origen de las causas de cómo viven los pueblos y por qué las cosas son como son en cada lugar del planeta.

Teniendo en cuenta todo ello, y aprovechando este tiempo de descanso para muchos de nosotros, quisiera compartirles mis vivencias de un viaje realizado durante casi dos semanas a Cuba, la Habana y Varadero. Además me gustaría aclarar que lo visto, y aquí contado, son simplemente anécdotas de un viajero que trata de conocer la realidad y transcender la simple visita turística. Por ello, mi experiencia y el valor de lo narrado, seguro que puede ser muy diferente a lo experimentado por otras personas.

Para entender mejor mi experiencia, quisiera ofrecer algunos datos sencillos sobre la Cuba de estos momentos que, aunque muchos los conocerán, puede que en algún caso no sea así y son necesarios para entender mejor estas reflexiones, y de ese modo, cada uno podrá sacar sus propias conclusiones. En ese sentido considero  importante que se conozca que, actualmente, existen en Cuba dos monedas en uso, el peso cubano, usado por los nacionales para muchas de sus compras y el CUC, peso cubano convertible, el que más usamos los foráneos. Un dólar es igual a 1 CUC  e igual a 24 pesos cubanos, aunque el dólar tiene una penalización en el cambio del 10%. Por ello se recomienda llevar euros como moneda para  cambiar, ya que al extraer de los cajeros te cobran una comisión de 3 dólares por cada 100 CUC. Además decir que los nacionales disponen de tiendas específicas en las que pueden comprar a muy buen precio, con pesos cubanos, los alimentos básicos según corresponde a cada miembro de la familia, siempre de acuerdo a los cupos oficialmente establecidos. Estos productos suelen ser muy asequibles para ellos, pero según la opinión de las personas con las que hablamos, parecen insuficientes para finalizar el mes. Por lo que, en esas circunstancias, tendrían que comprar en tiendas libres donde los productos son muy escasos y caros en general. Como ejemplo un litro de aceite de oliva lo vimos en una tienda a un precio de 19 CUC, es decir igual que un salario mensual de muchos cubanos, incluso superior al de muchos, entre ellos algunos maestros, según opinión de una guarda de seguridad, que nos dijo que había dejado su trabajo docente por ganar más en el nuevo puesto. Otra mujer, guía turística, con la que compartimos un día completo, y que demostró tener una buena preparación, hablando un muy buen inglés e italiano, nos decía que ella ganaba más en un día de generosa propina que lo que recibía mensualmente de salario.

En general, las personas con las que hablamos, coincidían en decir que quienes mejor viven son aquellos que tienen familiares en el exterior y que les envían dinero y aquellos trabajadores que realizan su tarea con turistas o puestos donde se reciben propinas. Quizás por esa razón no es difícil encontrarse titulados universitarios conduciendo taxis, por ejemplo, pues la remuneración, según nos comentan, es mayor que la conseguida en el ejercicio profesional.

También nos comentaron las dificultades que se suele tener para obtener la visa de salida del país. Nos contaba un matrimonio que lleva más de año y medio casados, ella es canadiense y el marido es cubano, que han presentado todo tipo de documentación acreditando tal situación, pero hasta la fecha, él no ha conseguido la visa para viajar fuera del país.

En cuanto a la educación que tanto reconocimiento tiene a nivel internacional, decir que nos quedamos con los deseos de visitar algún centro educativo, pero no fue posible, pues aunque lo intentamos se nos negó la entrada y solo se nos permitió tomar alguna foto de los exteriores, incluso aunque la escuela estaba sin alumnos por haber empezado por esos días las vacaciones estivales. Los cubanos y cubanas con los que hablamos sí conformaron la buena formación que reciben en general, pero que al finalizar sus estudios,  deben contribuir al estado con dos años de ejercicio profesional, cobrando un salario en torno a unos 20 CUC mensuales, pues de lo contrario sus titulaciones no tendrían validez oficial.

Junto a ello, decir que los cubanos con los que hablamos fueron muy amables y cordiales, respondiendo a cualquier información que se les solicitaba, aunque quizás también fuera por necesidad, según ellos mismos nos decían, pues en casi todos los casos, acabaron pidiéndonos alguna moneda para atender sus necesidades básicas. Podríamos citar por ejemplo un señor, según nos dijo, profesor de la Universidad de la Habana, que tuvo a bien explicarnos los diferentes espacios donde pudimos acceder de dicha institución, el cual también finalizó solicitándonos una ayuda para la leche de su hija pequeña, ya que, a partir de una determinada edad, nos manifestó, ya no les correspondía dicho cupo de alimentación.  Con él paseamos por los jardines y patios de la universidad y las facultades que allí se albergan, entre ellas la de derecho, lugares donde Fidel Castro y otros dirigentes políticos hacían sus discursos a favor de la revolución. También visitamos la residencia donde Fidel vivió como estudiante, el cuarto donde se reunían para organizarse, el bar de la residencia de estudiantes, etc. Dimos un pequeño paseo por el barrio para observar las tiendas donde los cubanos adquieren sus alimentos y nos explicó el significado de los Comités de Defensa de la Revolución, y el importante papel que han jugado, no solo para el control de la injerencia externa, sino sobre todo, para el control interno. Gracias a ello, nos decía que la seguridad en las calles es muy alta. Y cómo preguntamos en varias ocasiones y a varias personas, además de lo que nosotros mismos pudimos comprobar, todo ello nos confirmó el gran respeto que existe y la libertad que ofrece al viajero para andar por la ciudad, en concreto de la Habana, aunque, por las noches y en las zonas con poca luz y menos frecuentadas, sabemos todos que lo mejor es evitarlas, aquí y en cualquier ciudad del mundo.

No lejos de allí, visitamos un lugar que nos gustó mucho y que es verdaderamente interesante para conocer, es el denominado Callejón de Hammel, un espacio de cultura afrocubana digno de ser visitado. Aunque lamentablemente ese día no había demasiados visitantes y las personas que por allí están se te acercan para explicarte y contarte sobre el lugar, pero inmediatamente te piden una ayuda o que compres, por ejemplo, un CD de su música con unas 12 o 14 canciones por un precio de 5 CUC.

Visitar museos como el de la Revolución o el de Arte Contemporáneo es un verdadero placer, porque recogen la historia y el arte recientes del pueblo cubano.

Salir de la ciudad de la Habana nos dio otra perspectiva del país, autopistas de dos carriles pero con un firme irregular y en un deficiente estado de conservación, por las que llama la atención el bajo número de vehículos que circulan, sobre todo si las comparamos con otros lugares como España o simplemente con otros países de América Latina. Eso sí, existen abundantes controles de velocidad y policía, especialmente en la carretera que une la Habana con Varadero. Nos decía el conductor del minibús en el que íbamos, que había demasiados accidentes por conducir ebrios y que no está permitido consumir nada de alcohol para manejar, término usado frecuentemente por esta parte del mundo por conducir.

La falta de medios de comunicación para contrastar y conocer opiniones diferentes llama bastante la atención. Se pueden ver canales como la BBC de noticias y la televisión española internacional. Por su parte la televisión cubana, como suele suceder con las televisiones oficiales de todos los lugares, aunque en unos más que en otros, ofrece una información casi exclusiva de las bondades del régimen. Alguna televisión internacional como Telesur, ofrece una información realmente sesgada de la realidad del mundo, seguramente igual que lo hacen algunas televisiones del mundo capitalista en su ámbito. En ella se aireaban con cierta frecuencia los problemas de los países europeos como la pobreza de España o la crisis griega, pero nada se decía sobre la situación de otros países como la propia Cuba, Venezuela o los problemas internos y de libertad de prensa que se están produciendo en Ecuador. En concreto se pasó un reportaje de las protestas de los opositores de Ecuador y su violencia al manifestarse, en él se dio voz al presidente del país y, si no recuerdo mal, a una ministra, pero no pudimos oír a nadie de la oposición explicar sus razones. También pudimos ver un debate sobre la crisis Griega en el que se tomó como referencia exclusiva de España la tertulia del programa la “Tuerka”. Pero la gran diferencia que se aprecia, con relación a democracias consolidadas, es la falta de libertad para poder escuchar todas las voces. Por ejemplo, no vimos más periódicos que el Granma. Internet es otra herramienta que escasea, al menos hasta ahora. En los hoteles te piden 5 CUC por una hora de conexión a muy baja velocidad y que, según te advierten, con frecuencia tiene caídas de servicio.

Para no extendernos en muchos más detalles y anécdotas, queremos finalizar con algunas reflexiones generales sobre cómo las ideologías y los regímenes políticos se traducen en micropolíticas. En concreto queremos llamar la atención sobre el modo en el que viven las personas, la calidad y dignidad que se ofrecen a todos y cada uno de sus ciudadanos, el acceso a los servicios básicos y esenciales, la libertad para expresar sus ideas, el cumplimiento y el respeto a los derechos humanos, en definitiva los niveles de democratización de las estructuras y las instituciones sociales, políticas, etc.; pues no en vano las grandes cifras sobre economía de los países, a veces, dicen lo contrario a lo que realmente puede observarse en la vida de los ciudadanos a pie de calle. De modo aún más concreto me gustaría decir que no me gustan los rescates a los bancos, como ha sucedido en Europa, que rechazamos los desahucios que se han llevado a cabo en España, por la prepotencia y abuso de las entidades financieras sobre los ciudadanos, amparadas en muchos casos por la ley, incluso aceptando, que también en ese aspecto, puede haber algún caso de alguien que no hizo lo suficiente por remediar el problema estando en sus manos. Que nos repugnan las políticas neoliberales que privatizan servicios esenciales como la sanidad y la educación, pero que tampoco nos gusta ver a personas vivir en condiciones tan poco dignas como viven muchos cubanos y que, ellos mismos confiesan; como ejemplo citar lo que nos decía el conductor de un taxi, que frente a su casa vivían 10 personas en una habitación y que eso era normal. Tampoco nos gusta que, en nombre de la lucha por la liberación política de un pueblo, es decir la guerra de las Farc o el ELN  colombianos, la necesidad y la explotación sin escrúpulos, se destruyan ecosistemas y naturaleza a un ritmo insostenible, como sucede en estos momentos en Colombia. En definitiva resultaría difícil inclinarse por un régimen político que respete todos los derechos esenciales del ser humano, pero es obvio que algunos lo hacen más que otros. Ojalá fuéramos capaces de desmontar toda la información interesada que se emite por los medios de comunicación, allí donde se produzca, o al menos disponer de la pluralidad de medios suficientes para conocer la realidad.

Por todas estas razones, considero que sólo nos queda viajar y conocer para aprender, y poner la esperanza en la educación crítica de todas y cada una de las personas, que proporcione, a todos sin excepción, los recursos y formación suficientes para alcanzar la autonomía que nos permita conducirnos por la vida de manera libre, ética y responsable, para construir una sociedad llena de valores como la paz, la solidaridad, la sostenibilidad y la justicia que permitan alcanzar un reparto equitativa de la riqueza y la construcción de un mundo más democrático, en el que también se respeten los derechos de la naturaleza y, así, podamos vivir todos en armonía con nosotros mismos, con los demás y con la propia naturaleza.


En lo particular, ojalá la nueva situación de Cuba y EEUU, sea el inicio del fin del aislamiento y, por tanto, el de una nueva etapa, una nueva revolución que, basada en el respeto, lleve a mejorar la vida de todos los cubanos conservando todas sus esencias y su inmensa riqueza y diversidad cultural.

Acoso, bullying, matoneo… ¿Cómo lo combatimos?

Es esta una cuestión que no está exenta de controversia por la forma en la que se  afronta en los estudios lo que realmente sucede. Pues no siempre parece que se ha estudiado del modo más adecuado. Así, se publicó en España en el año 2006, por Fernández Enguita un interesante documento “Vivir de la alarma social”, en el cual sacaba a la luz y analizaba los planteamientos y contenidos, entre otros, de los llamados informes Cisneros. En concreto iniciaba aquel trabajo diciendo que:

«Primero fue el queme (burnout), ahora son el acoso, el matonismo (mobbing, bullying) y la violencia escolar en general y, mañana, quién sabe. Siempre me ha costado trabajo tomarme en serio la alarma social fabricada en torno a estas enfermedades imaginarias, reales en un número no desdeñable de casos pero inverosímiles cuando se usan como banderas corporativistas por quienes necesitan argumentos tremendistas en los que envolver  intereses y pretensiones difíciles de presentar o simplemente impresentables. Pero es mi error: las creencias más disparatadas pueden llegar a verse razonables cuando favorecen los intereses propios».
Pero más allá de la búsqueda de la alarma social para lograr intereses particulares  que siempre contarán con todo nuestro desprecio para quienes buscan beneficios egoístas con asuntos tan delicados como este, parece evidente que este es un asunto que, a día de hoy, es, cuando menos, preocupante. Pues se trata de un problema mundial, tal y como lo pone de manifiesto el  Informe del experto independiente para el estudio de la violencia contra los niños, de las Naciones Unidas del año 2006.
En este sentido, El Tiempo, 22 de mayo de 2013 (Colombia), decía que «Según el último estudio en Derechos de la Niñez de la ONG Plan Internacional, América Latina es la región del mundo con mayor promedio de casos de acoso escolar, una práctica que hunde sus raíces en la violencia y la desigualdad, y dificulta el aprendizaje de niños para superar la pobreza». Continúa esta información diciendo que «En el caso colombiano, en el más reciente estudio de evaluación sobre el Bullying, donde se tuvo en cuenta la respuesta de cerca de 55.000 estudiantes de 589 municipios del país en las Pruebas Saber de los grados quinto y noveno, se encontró que el 30% de los estudiantes de 5° y el 15% de 9°, manifestaban haber sufrido algún tipo de agresión física o verbal por parte de un compañero».
Por su parte, la Asociación SOS Bullying de Colombia inicia su información, en su página web, sobre este asunto, exponiendo una definición descriptiva que parece muy pertinente recoger aquí y que dice: «Llámese bullying, hostigamiento, matoneo o cualquier otro nombre según la región o país, los efectos y consecuencias son las mismas. El bullying no tiene género, raza, idioma o estatus; siempre ha existido, sólo que a partir de la década del setenta del siglo pasado a consecuencias del suicidio de tres niños entre 10 y 13 años en Noruega, el gobierno prendió «las alarmas» y se comenzó a investigar científicamente. El primer investigador de esta situación fue el Noruego Dan Olweus, quien definió el bullying como: “La victimización o maltrato por abuso entre iguales es una conducta de persecución física y/o psicológica que realiza el alumno o alumna contra otro, al que elige como víctima de repetidos ataques. Esta acción, negativa e intencionada, sitúa a la víctima en posiciones de las que difícilmente puede salir por sus propios medios. La continuidad de estas relaciones provoca en las víctimas efectos claramente negativos: descenso en su autoestima, estado de ansiedad e incluso cuadros depresivos, lo que dificulta su integración en el medio escolar y el desarrollo normal de los aprendizajes”».
Por otro lado, el 12 de noviembre de 2013, el periódico el Espectador (Colombia) publicaba otra noticia titulada «Tres de cada cinco víctimas de bullying en Colombia piensan en suicidio», e informaba de que «En una encuesta realizada en las principales ciudades de Colombia, la fundación Friends United Foundation y su departamento de Analistas en Violencia Juvenil y Delitos Contra Menores de Edad, arrojaron reveladoras cifras que evidencian el aumento de casos de matoneo y violencia escolar en los colegios de Colombia».
Entre los datos revelados se evidenció que una de las clases más comunes de matoneo son a causa de la homofobia con un 30%, seguida de bullying racial (25%), barrista -es decir el ataque a una persona hincha del equipo contrario- (20%), rechazo o matoneo por alguna discapacidad con un 10% y el matoneo por aspecto físico con un 10%. El bullying por alguna otra condición diferente a las nombradas ocupó un 5% en la encuesta.
Así pues, parece claro que este fenómeno se extiende por todos los países y que obedece a los mismos principios, patrones y conductas humanas, sin diferenciar culturas ni países, aunque aspectos como la pobreza, la violencia, el desempleo y la enorme brecha social que existe en países como Colombia, son un caldo de cultivo propicio para que las cifras sean aún más elevadas. Por no dar citas concretas y detalles de lo que ocurre con frecuencia y que los medios de comunicación recogen a diario en sus informativos por estas latitudes.
Ante esta situación, Colombia aprobó la ley 1620 de 15 de marzo de 2013, por la cual se crea el sistema nacional de convivencia escolar y formación para el ejercicio de los derechos humanos, la educación para la sexualidad y la prevención y mitigación de la violencia escolar. Y no es de extrañar esta medida si tenemos en cuenta, no solo el acoso y el ciberacoso, sino también las altas tasas de embarazos en adolescentes de menos de 20 años incluso, las cifras en menores de 15 años, son realmente preocupantes y pueden tener, entre otras, influencia en la atención y educación de los hijos con padres adolescentes. Por no citar el alto nivel de violencia general y la falta de derechos humanos en la que viven los más pequeños, consecuencia de múltiples factores, que son una escuela para el aprendizaje de conductas violentas que arrastran mucho más de lo que lo hacen las mejores palabras que sepamos decirles a los niños.
Por tanto parece que estamos ante una situación seria que debe ser afrontada no solo por la escuela, sino también por todos los sectores de la sociedad y por la familia. Pero quizás en el ámbito de América Latina, especialmente en los países y sectores más desfavorecidos, la situación tiene aún peores consecuencia por las razones ya expuestas.
En consecuencia, la cuestión que nos deberíamos plantear sería: ¿qué podemos hacer con este problema desde las instituciones educativas? La respuesta como sabemos no es sencilla, aunque sí existen prácticas que ponen de manifiesto buenos resultados. Y también sabemos que hay medidas que no contribuyen precisamente a solucionar el problema, entre otras, podríamos citar medidas como la creación de escuelas de grandes dimensiones, megaescuelas, con un gran número de alumnos, con el fin de dotarlas de más servicios e instalaciones, hecho que se da con frecuencia aquí en Colombia. Pues es bien conocido que en una institución educativa con un gran número de alumnos resulta difícil conocerse entre el alumnado y el profesorado, por lo que el anonimato es mayor y un factor que da pie a pensar que es más fácil pasar inadvertido y, en consecuencia, invita a actuar con más impunidad que en una institución pequeña donde todos se conocen y el control resulta mucho más fácil.
Por todo ello, podríamos concluir diciendo que debemos trabajar para lograr instituciones educativas con una convivencia que vaya mucho más allá de tener en el papel un buen plan de convivencia o que en el país exista una buena ley, aunque podrían ser necesarias y ayudar, sin embargo creemos que no son suficiente. Lo verdaderamente importante es que se trabaje en colaboración con las familias, en una convivencia en positivo que garantice los derechos de todos y procure el desarrollo de valores y de un ambiente de aprendizaje,  de seguridad y de confianza, que nos acoja a todos, esta será probablemente la mejor respuesta al problema. Pero para conseguirlo será necesario crear los cauces de participación y presencia, en las instituciones educativas, no solo de la familia, sino también de otros actores sociales, creando sinergias y basando nuestra intervención en el diálogo igualitario, para construir normas de convivencia con la participación de la comunidad y que, por tanto, sean conocidas y compartidas, no impuestas. En este sentido en Comunidades de Aprendizaje se hace una propuesta realmente práctica basada en el Modelo dialógico de prevención y resolución de conflictos.
Además, tenemos medios y recursos abundantes para trabajar en esta realidad, entre otras, podría resultar interesante y útil una lectura reflexiva del informe de 2014 de Save the Children sobre Acoso escolar y ciberacoso: propuestas para la acción, que sugiere y aporta elementos de alto interés teórico y práctico. También, entre otros muchos medios, donde se puede encontrar material interesante y útil está la revista CONVIVES.

Las dificultatdes de los docentes. Encuesta


Los docentes se enfrentan cada día, en su trabajo de enseñar a los más jóvenes, con obstáculos o dificultades de muy diferente naturaleza. Las características personales del alumnado, las normas y tradiciones que rigen la cultura de cada lugar y la vida de las familias. Por otro lado están las propias circunstancias y características personales de los docentes en las que influye de manera importante, además del contexto y la cultura donde ejercen, la formación inicial y continua, las relaciones con los colegas dentro del ámbito laboral, las estructuras organizativas de las instituciones educativas, el sistema de reparto de responsabilidades, las normas de organización y funcionamiento de las escuelas, etc.

Para conocer un poquito más de este importante elemento de la educación estamos intentando recoger la opinión de los docentes, para lo que hemos preparado una sencillísima encuesta que te invito a responder haciendo click aquí


Te llevará sólo un par de minutos y me comprometo a hacer público, en este mismo espacio, los resultados que se obtengan. Si te decides te lo agradeceré de corazón y si te animas a compartirlo con más colegas aún te estaré mucho más agradecido.

Quiero agradecer a todos/as los que estáis respondido la encuesta por vuestro tiempo, además quisiera animar a quienes no la han cumplimentado aún para que lo hagan. Las respuestas recibidas indican la gran variedad de opiniones y puntos de vista que existen, pero tienen en común la gran sinceridad y compromiso de los docentes. Seguimos esperando respuestas para luego ofreceros los resultados.

Sería de gran interés que aumentaran las respuestas de desde los países de Latino América y que sigan aumentando las de España. Ello nos ayudaría a tener una visión más amplia de la realidad de las dificultades del profesorado.

La educación en Colombia: entre la esperanza del paro indefinido de los docentes y la decepción del acuerdo final.


En el poco más de un año que llevo en Colombia, he tenido la oportunidad y la inquietud de conocer un poquito la situación que vive el país, con especial atención a todo lo relacionado con la educación.  En estos últimos días, he seguido con mucha atención todo lo referente con el paro indefinido llevado a cabo por los docentes, para ello he prestado atención a lo que se publicaba en los medios de comunicación y en las redes sociales, he mantenido conversaciones con docentes, he seguido las declaraciones de la ministra y los representantes de los docentes, el sindicato FECODE (Federación colombiana de trabajadores de la enseñanza), las opiniones de las familias, etc.

Las impresiones que se tienen desde fuera y sin un conocimiento de la historia de la lucha por la mejora de la condición docente o la búsqueda de la calidad de la educación en este país, no siempre son claras, pues no es fácil percibir bien todos los elementos del conflicto y, menos aún, intuir las razones profundas que subyacen y mueven a cada uno. Pues es bien conocido que suele haber una larga distancia entre lo que realmente se piensa y lo que se suele decir públicamente. Además las luchas por los intereses gremiales, en el terreno político, y con los medios de comunicación haciendo de voceros, condicionados éstos, más o menos por intereses corporativos y poco conocidos o inconfesables en muchos casos, suelen producir tanto ruido como para que los ciudadanos en general y cualquier observador como yo, en particular, puedan percibir una realidad distorsionada y poco clara del problema, aunque más allá de todas esas dificultades, me gustaría comentar algunos aspectos técnico pedagógicos, más cercanos a lo que afecta a la calidad de la educación que a las manifestaciones realizadas por todos los agentes sociales y políticos implicados en el conflicto y publicadas en los medios de comunicación y redes sociales.

En primer lugar me gustaría decir que a los docentes les sobran razones para pedir la nivelación salarial, pues según estudios de FECODE los docentes ganan un 28%  menos que otros colectivos con titulación similar del país, igualmente les asiste la razón en lo relativo a la mejora del sistema de salud y el gran problema de la vinculación del ascenso en el escalafón con la llamada evaluación por competencias, que no parece que se ajuste ni técnica, ni razonablemente al propósito de servir como incentivo para la mejora de la calidad docente y educativa. Pero existen otros elementos de los que no he oído hablar casi nada y que son vitales para la mejora la calidad de la enseñanza tales como la formación pedagógica de los titulados que acceden a la docencia, que al no ser obligatoria, supone un obstáculo difícilmente salvable, pues viene a entorpecer la tarea que hacen las facultades universitarias e instituciones de formación pedagógica y didáctica por desvirtuar una función como la docente que es tan exigente y decisiva para el futuro de la nación. Pues, se hacen valoraciones generales por la sociedad, como si el cuerpo de profesores fuera homogéneo y todos cumplieran unos requisitos de formación científica, pedagógica y didáctica similares. Hecho que sin embargo sí se cumple en esos países de referencia tan manoseados como el caso de Finlandia, que a título de detalle hay que decir que, en ese país, sólo uno de cada diez aspirantes a profesor logra acceder, habiendo una selección previa a la realización de los estudios universitarios y una formación y seguimiento, a lo largo de los estudios, de un nivel de exigencia y trabajo que sólo aquellos que amen la profesión serán capaces de completar dichos estudios.

En segunda lugar reflexionemos un poco más sobre las tres cuestiones esenciales objeto de la demanda de los docentes.

Sobre la sanidad, no hay duda de su mala calidad pues así lo reconoció la ministra en sus declaraciones, admitiendo que ellos no podían hacer nada pues dependía de otros responsables. Además en esto si he conocido de primara mano el deficiente servicio que se presta a los docentes, además de las manifestaciones y evidencias de las que los medios de comunicación se hacen eco un día sí y otro también. Por tanto parece justo que los docentes deban recibir un trato más digno y de más calidad en su atención sanitaria.

En cuanto a la nivelación salarial, tampoco parece haber dudas de la injusticia social que se comete con los docentes por no tener unos sueldos que se ajusten al nivel de estudios, formación y responsabilidad social de su trabajo. Así lo manifestaba, en una columna de “El Tiempo”, 3 de marzo del año 2000, el actual presidente, Juan Manuel Santos, cuando decía cosas como esta: “Mientras el país se mantenga indiferente frente a la suerte de quienes tienen la inmensa responsabilidad de educar a nuestros niños, nunca saldremos adelante. La gran mayoría de los maestros en Colombia tiene que acudir al rebusque para complementar sus ingresos.” Aunque, junto a ello será necesario decir que un mejor salario no garantiza mayor calidad en el desempeño docente, pues existen abundantes pruebas de ello, por ejemplo Singapur uno de los países con mejor desempeño, tiene un gasto medio por alumno, en relación con el PIB, inferior a 27 países de la OCDE. (Mckensey 2008).

Pero quizás, el problema más importante y que más ha podido molestar a los docentes Colombianos, además del claro incumplimiento, por parte del Presidente de la República, de los acuerdos firmados en mayo de 2014, en concreto el que se refería a las evaluaciones competenciales de los docentes, que decía que ese año sería su última aplicación,  ha sido la utilización de dicha evaluación, por la administración educativa, como herramienta de control del gasto, ocultando  detrás  del ascenso en el escalafón las verdaderas intenciones de poner trabas a una mejora salarial basada en el mérito, la capacidad y la transparencia, ya que incluso la administración dejó pasar años desde la aprobación de la norma, creo que fue el año 2002, hasta su puesta en práctica, en el año 2010 quizás, lo cual perjudicaba claramente a los docentes que tenían la voluntad de ascender en el escalafón, a la vez que mejoraban su salario. Como prueba más evidente de todo ello, decir que sólo superan la prueba el 20% de los aspirantes, según declara FECODE y los propios docentes, lo cual es en sí mismo un fraude de ley al ser utilizada una norma con fines ajenos a los que se dictó. Pero no sólo eso, pues si lo que se quería con esta evaluación era incentivar la calidad docente parece a todas luces que se había pensado poco, pues es conocido por todos que la gran virtud que tiene la evaluación es ofrecer retroalimentación e información a quién es evaluado, para que conociendo sus fortalezas y debilidades pueda mejorar, es decir, la evaluación formativa es una potente herramienta que no puede despreciarse por un ministerio que dice buscar la calidad y equidad de la educación.

Aunque para hablar sobre calidad y equidad en educación sería necesario dedicar más espacio, sin embargo se puede decir, de manera breve, que no sólo depende de la excelencia docente, sino que hay otros muchas variables y responsables que inciden en los resultados académicos del alumnado. Especialmente es importante cuando se pretende dar un salto en la calidad y equidad en la educación de un país, que se realice un análisis global del sistema y del contexto general con todas sus particularidades y subsistemas, políticas y medidas departamentales y municipales, servicios sociales, ayudas y apoyo a las familias en vivienda y sanidad, es decir políticas generales de bienestar social, familiar y servicios básicos, pues de lo contrario suele ocurrir que se cambia algo para que todo siga igual. En concreto en el ámbito educativo, además del profesorado que todos estaríamos de acuerdo en la importancia de su selección, formación, incentivación y autonomía, para que sean más que meros ejecutores del currículum, consideramos esencial y necesario, entre otras medidas, tener en cuenta la cultura escolar, pues es conocida la resistencia al cambio de las organizaciones; analizar las relaciones de poder dentro de las instituciones educativas (currículum oculto), dotándola de normas y prácticas verdaderamente democráticas de participación responsable; garantizar un liderazgo compartido de las instituciones educativas, pues los liderazgos individuales tienen más inconvenientes que ventajas; propiciar los cauces más adecuados para que la comunidad educativa tenga presencia activa en los diferentes ámbitos de participación y decisión. Y, desde luego, creemos que ningún colectivo profesional admitiría la implantación de medidas o la realización de cambios en el que no se les oiga y, menos aún, que no se tengan en cuenta los conocimientos que la comunidad científica tiene acumulados sobre la materia en cada caso. En ese sentido, nadie consentiría que en su profesión se apliquen técnicas o protocolos de intervención que no cuenten con el aval de ser rigurosos y garanticen el éxito, estar de acuerdo con los avances más recientes de la ciencia y estar debidamente adecuados a cada contexto.

No queremos finalizar sin decir que recibida la noticia del final del paro de los docentes, por la firma del acuerdo entre FECODE y la Ministra de Educación, es necesario  hacer una mínima reflexión y expresar la sorpresa y el descontento que ha producido tal hecho entre muchos docentes y la sociedad en general, pues parece poco adecuado tener a tantos millones de alumnos sin clases, y sin la alimentación que se les ofrece en las instituciones educativas a los niños aquí en Colombia,  durante tantos días, para firmar un acuerdo que a los docentes, especialmente, les ha resultado poco gratificante según múltiples manifestaciones. Pero sobre los resultados de la negociación y la firma será mejor que, conociendo el estado de ánimo de los docentes y lo publicado por los medios de comunicación, cada uno saque sus propias conclusiones.

Os invito a dejar vuestras opiniones y sugerencias.

Pedro Navareño Pinadero.