sábado, 15 de enero de 2011

Ponencia en el master de la Universidad de Salamanca


El pasado día 13 de enero, y gracias una incansable investigadora y luchadora por la excelencia educativa, Raquel Cruz, profesora de educación secundaria y de la Universidad de Salamanca, y también gracias al resto del equipo de docencia  del máster, que tuvieron la gentileza de invitarme, he tenido la oportunidad de impartir una ponencia sobre “la evaluación por competencias” dentro del máster para el profesorado de Educación Secundaria de dicha universidad de la especialidad de Biología y Geología.

La presencia de un grupo de jóvenes dispuestos a emprender el camino de la docencia tiene siempre una motivación extra para mi y me impulsa a dar lo mejor,  pues en definitiva “enseñamos realmente más lo que somos  que lo que sabemos”.

Aunque por otro lado, siempre que realizo este tipo de intervenciones a grupos de profesores desconocidos, es decir que compartes con ellos unas horas, me quedan al menos dos tipos de sensaciones. Por un lado las sensaciones observadas, en el sentido de que has visto caras que asentían o simplemente no les interesaba tu exposición, y, otros, que con una sonrisa te decían que bueno lo que dices, pero por otro lado, siempre me queda la duda de que les quedará finalmente de lo escuchado.
En este sentido me preocupa no ser capaz de dejar una mensaje claro, más allá del contenido de la exposición, me refiero a lo que por encima de todo trato de que se perciba de mi exposición: que educar personas es mucho más que dar clases, atender a la diversidad, programar, enseñar  y evaluar las competencias, etc. que es lo que más trabajamos ahora, sino que es necesario, que como educadores, entendamos y descubramos que detrás de cada carita de nuestros alumnos hay una persona, con todo lo que ello significa, que tienen  sentimientos, emociones, deseos y necesidades, etc.  Y que nuestra tarea como educadores es, fundamentalmente, armonizar todo ese fantástico sistema de fluidos y energías, a través de la palabra para que aprendan a ser personas que encuentren sentido a la vida y sean felices consigo mismo y con los demás.