lunes, 4 de mayo de 2015

Relación escuela familia. Cómo sumar y no restar.


He tenido la oportunidad de hablar a padres y madres de familia sobre esta importante cuestión tanto en España como aquí en Colombia, donde me encuentro temporalmente.

Más de lo que yo haya podido compartir o las familias hayan podido aprender de mis presentaciones, seguro que ha sido al revés y habré sido yo el que más he aprendido de ellos; pero desde luego lo que me ha quedado claro es que las necesidades básicas de los niños y la colaboración de la familia con la escuela, o mejor decir, la participación activa de la comunidad educativa, es un asunto vital para el éxito escolar y es común a cualquier contexto.

Hace unos días fue la última vez que compartimos con la ASOCIACIÓN DE PADRES Y MADRES de la Institución Educativa Académico de Buga (Colombia), invitado por su presidente Fredy Hernán Bocanegra, hombre verdaderamente entusiasmado en colaborar con la escuela, con el fin de mejorar los resultados de los estudiantes todo lo que esté en su mano. Y al cual le agradecemos por la oportunidad y por su actitud y preocupación por colaborar con la escuela.

Como en otras ocasiones, el esquema que me gusta desarrollar al hablar de este importante asunto es el que exponemos a continuación.

En un primer momento, me gusta dedicar un tiempo a reflexionar sobre el mundo en el que vivimos. Señalando los grandes y profundos cambios y muchas de las cuestiones que afectan a nuestras vidas, nuestras economías, la gran proliferación y publicación de información, los cambios en las instituciones sociales tales como la familia, la escuela, los medios de comunicación, etc. y que no son perceptibles a simple vista. Suelo extenderme un poco más en aquello que afecta a los cambios en las formas de aprender y las necesidades formativas que tendrán los estudiantes que hoy tenemos en nuestros salones de clase. Información que muchos padres de familia agradecen, pues  entienden, que es importante reflexionar sobre ello. Pero siempre suelen pedir en este apartado que también los docentes reflexionen y enseñen de acuerdo a los nuevos tiempos y circunstancias.

Finalizamos este primer punto aportando algunas de las conclusiones más importantes que contiene el documento “Actuaciones de éxito en las escuelas europeas” que recoge algunas conclusiones del proyecto INCLUD-ED, el cual analiza qué estrategias educativas contribuyen a superar las desigualdades y a fomentar la cohesión social y cuáles generan exclusión social, prestando especial atención a grupos vulnerables o desfavorecidos. Destacando, no sólo las conclusiones en relación con la participación de los padres, en concreto los cinco modelos o niveles de participación familiar que se exponen y sus efectos para el aprendizaje de los estudiantes, sino también en relación con los efectos positivos que generan los agrupamientos heterogéneos del alumnado y sus consecuencias en el rendimiento académico.

Dedicamos un segundo apartado a “cómo sumar y no restar”, a concretar una serie de acciones que son de gran importancia para la colaboración entre familia y escuela. Centrando el primer subapartado en cómo pueden los padres colaborar con la escuela del modo más positivo posible, hecho que tiene importantes repercusiones en el rendimiento académico, pero no sólo eso, también en los niveles de satisfacción del profesorado y en la disminución sustantiva del número de disrupciones en las aulas y los problemas de convivencia en general.

El segundo subapartado lo dedicamos a señalar lo que “no deben” hacer los padres para educar a sus hijos. Se trata de un decálogo de orientaciones para padres extraídas de  las conclusiones que hace años extrajo la policía del estado de Seattle, después de analizar las causas que habían llevado a un gran número de adolescentes a delinquir a temprana edad. Ellos encontraron una serie de circunstancias y constantes educativas que se habían dado en todos los jóvenes delincuentes y se las ofrecemos a los padres para que sepan las consecuencias que tienen cuando están presentes en la educación de los hijos.

El último subapartado de este segundo epígrafe lo dedicamos a cómo deben educar los padres a sus hijos para lograr hacer de ellos personas responsables y autónomas. Teniendo presente que atender a la construcción de una adecuada autoestima, autoimagen y autoconcepto positivo es de vital importancia y utilidad para su futuro como personas, ciudadanos y trabajadores.

El tercer apartado y quizás uno de los más importantes es el dedicado al coloquio. Es justamente aquí cuando los padres toman la palabra y manifiestan sus inquietudes. Lo más frecuente es que con su sentido de la realidad pregunten por cuestiones realmente importantes y el debate sea más rico y útil que el propio contenido de la presentación.

En el sencillo documento que hemos puesto a disposición de los padres, además de recoger lo básico de lo que hemos expuesto más arriba, incluimos una serie de normas en las que se recoge los derechos y deberes tanto de los padres y madres como de los estudiantes, para participar en las instituciones educativas.

De todas estas intervenciones podemos decir, como resumen, que salimos aprendiendo cuestiones tan importantes como que la gran mayoría de los padres de familia, cuando son bien informados y orientados,  además de percibir una actitud abierta y sincera por parte de los docentes, ponen de manifiesto que tienen la mejor disposición para colaborar con la escuela, que la educación de sus hijos es muy importante para ellos, que todos tienen los mejores sueños para que sus hijos vivan mejor que ellos y que, en consecuencia, se puede contar con su colaboración. Pero a veces creemos que ellos saben y conocen cómo deben actuar y educar a sus hijos, y aunque en la vida nos enseñaron muchos cosas, casi nunca nos dieron la formación necesaria para ser buenos padres.

En conclusión, consideramos que sólo el diálogo igualitario y de respeto entre la familia y la escuela podrá sentar las bases para una verdadera colaboración y un entendimiento positivo que permita mejorar los resultados académicos de los estudiantes. Para ello, deben establecerse cauces de participación y espacios que propicien la presencia activa de la comunidad en todos los ámbitos de decisión de las instituciones educativas.


Para más información ponerse en contacto con: pnavareno@gmail.com