viernes, 11 de noviembre de 2016

Perú confía en “La formación docente basada en la escuela.”



En el post anterior resumíamos los pasos del “CICLO DE FORMACIÓN CONTINUA BASADA EN LA ESCUELA PARA DOCENTES EN SERVICIO”. En esta ocasión nos vamos a referir a los talleres se han desarrollado los días 2, 3, 4 y 5 de noviembre, también en Lima (Perú), donde hemos seguido trabajando con el Ministerio de Educación. En concreto lo hemos hecho con los responsables y especialistas de la Unidades de Gestión Educativa Locales (UGEL), a los que agradecemos desde este espacio su participación y colaboración.

Iniciamos el trabajo reflexionando sobre el mundo en el que nos encontramos, pues siempre nos motiva y ayuda a comprender mejor el propósito que buscamos en nuestra tarea de lograr un mundo mejor, a través de la educación de todas y cada una de las personas que conformamos este mundo. En esta ocasión, iniciamos con este pensamiento que nos plantea Alvin Toffler:

“Los analfabetos del siglo XXI, no serán aquellos que no sepan leer y escribir … sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y reaprender.”

Es decir que lo aprendido hasta ahora, en alguna medida, debemos olvidarlo para aprender los nuevos conocimientos y las lecciones que la ciencia y el mundo nos enseñan cada día.

Con el fin de seguir avanzando en el conocimiento del trabajo que se viene haciendo, hoy queremos hacer una breve reflexión sobre la importancia que tiene, para las instituciones educativas, identificar, y hacer explícitas, las finalidades educativas; es decir, conocer el perfil de egreso que nos proponemos alcanzar en cada estudiante al finalizar el último nivel de formación que imparte cada escuela. En el caso de Perú, el referente general de perfil de egreso se encuentra recogido en el decreto de currículo general para todo el país, el cual debe de ser contextualizado por cada escuela, para que sea más pertinente a cada estudiante. Además reflexionaremos sobre el autodiagnóstico pedagógico como herramienta que nos permite identificar qué estamos haciendo para alcanzar el perfil de egreso de nuestros estudiantes.

Y todo ello porque consideramos esencial que las escuelas deberían tener respuesta a algunas cuestiones como estas ¿Están explícitas las finalidades educativas que persiguen?¿Conocen y trabajan a diario en sus prácticas, todos los docentes de cada institución, para conseguir las finalidades que tienen establecidas, buscando contribuir a la formación del perfil de egreso de sus estudiantes? ¿Saben cuáles son las prácticas docentes que contribuyen de manera efectiva a la consecución de sus finalidades educativas? ¿Conocen dónde se encontran para poder tomar las decisiones oportunas en función de a dónde queremos ir?

Estas y muchas otras preguntas tratamos de responderlas en el desarrollo del ciclo de formación continua que venimos desarrollando en Perú. La meta final es mejorar la calidad de la educación, entendida como “la coherencia que debe existir entre el perfil de egreso que decimos a los padres que vamos a conseguir, lo que hacemos cada día en cada aula de clase para conseguirlo y lo que realmente estamos alcanzando.”

La primera fase del ciclo propone, que cada institución, haga explícito el perfil de egreso, es decir que identifique las finalidades educativas que se propone alcanzar al finalizar el último grado que imparte. Todo ello se debe realizar a partir del perfil competencial establecido por el Ministerio de Educación para todo el país, que, cada escuela, debe adecuar a su contexto particular.

En un segundo momento, se  procede a realizar un autodiagnóstico de la práctica docente, es decir se trata de conocer que estamos haciendo ya para lograr nuestros propósitos. Esta tarea se realiza a través de una plataforma online en la que cada docente indica como realiza su práctica docente, tomando como referencia el Marco del Buen Desempeño Docente (MBDD) que el Ministerio de Educación ha establecido después de analizar la realidad de las escuelas peruanas.

La información que arroja el informe de autodiagnóstico tiene una doble finalidad. En primer lugar nos muestra el nivel de acuerdo en las prácticas docentes efectivas que existen en cada institución, para, a partir de esos datos, elaborar un plan de mejora que nos permita alinear las acciones que debemos realizar en función de los objetivos de formación que pretendemos para nuestro alumnado. En segundo lugar, como resultado de los condicionantes que manifiestan tener el profesorado para realizar sus tareas como docentes y los resultados generales del nivel de frecuencia de prácticas docente efectivas, se identifican fácilmente, las necesidades formativas que tiene el profesorado de cada institución. Con todo ello, cada escuela, puede proceder a establecer un plan de formación que dé respuesta a sus necesidades particulares.

El plan de mejora pedagógica contempla un plan estratégico a corto medio y largo plazo, pues entendemos que no es posible afrontar todos los retos a la vez y necesitamos priorizar y temporizar las acciones con el fin de analizar con rigor y de acuerdo con los aportes de la ciencia, aquellas prácticas que queremos mejorar.

La forma en la que concretamos las acciones de mejora es elaborando pautas de trabajo común, es decir estableciendo acuerdos metodológicos que nos ayuden a alinear nuestra práctica docente, para el logro de nuestras finalidades educativas, y, a partir de lo que ya hacemos, y tomando como referencia el MBDD, en el caso de Perú, elaboramos las pautas metodológicas de una práctica educativa, que finalmente adoptaremos individualmente en nuestra tarea docente.

Todo lo anterior está dicho en trazo grueso, pues en el desarrollo de estos pasos se aportan evidencias y conocimientos que harían excesivamente larga esta breve reflexión.