martes, 27 de mayo de 2014

Globalización y currículum


La vida en las aulas del mundo siempre están en la “cresta de la ola” que empujan vientos que no siempre soplan en la misma dirección, ni conocemos bien sus intenciones ni motivaciones. En estos momentos, tenemos una fuerte marejada consecuencia de un mar de fondo llamado neoliberalismo, que se esconde bajo eufemismos como economía de mercado, globalización, etc. Y cuyas consecuencias para la educación son bien evidentes en las reformas que se vienen llevando a cabo en los últimos años en cualquier país del mundo.
Los currículos escolares de buena parte de los países, están basados en las llamadas “competencias”. Las razones de esta globalización curricular son muchas. Quizá una de las más importantes haya sido la irrupción de PISA en el ámbito internacional, allá por el año 2000, con la publicación de su primer informe (ranking) sobre la situación de la educación en los diferentes países que participan de dicho proyecto, y que ha funcionado como revulsivo antes nunca conocido. Pues  era frecuente, cuando se visitaba cualquier país, oír a sus dirigentes políticos, líderes escolares o docentes que su sistema educativo era muy bueno y que estaba obteniendo grandes resultados. Pero este autoengaño se acabó, justo cuando la OCDE publicó el primer informe y en la comparativa internacional cada uno quedaba en el lugar que alcanzaron sus estudiantes en dichas pruebas. Ese hecho cambió muchas cosas, pero sobre todo ha traído esta globalización de los currículos. En la Unión Europea por la recomendación del Consejo y el Parlamente de 2006, para que todos los países en sus reformas contemplaran las competencias clave, básicas, o como se las quiera llamar. En el resto del mundo por la necesidad de intentar alcanzar un mejor nivel de resultados en el ranking PISA, pues de lo contrario tendría consecuencias poco positivas para los políticos responsables de turno.
Otra razón de gran importancia para la globalización de los currículos es el vertiginoso mundo de cambios en el que vivimos y la incertidumbre, por no decir,  desconocimiento de cuales serán los saberes necesarios para el futuro, como muy bien describe el profesor David Perking, cuando dice que la educación, y los docentes, lo teníamos mucho más fácil cuando explicábamos para un mundo conocido y cierto, pero que, justamente, ahora, nos toca educar a nuestros alumnos para un futuro que no sabemos muy bien que conocimientos y habilidades exigirá, es decir desconocido. Por esa razón es necesario el planteamiento de una educación centrada en el desarrollo de capacidades, la adquisición de conocimientos instrumentales, el aprendizaje de actitudes valores y normas, para ser aplicados en un contexto determinado, pero sobre todo, para que los individuos tengan la capacidad de aplicar todos esos elementos en otras situaciones, es decir, adquirir una aprendizaje situado que les permitan resolver los problemas que encuentren en los diferentes ámbitos de la vida. Y, como consecuencia de un mundo tan cambiante, adquirir las estrategias y habilidades que les permitan seguir aprendiendo a lo largo de toda la vida.