viernes, 22 de mayo de 2026

Inteligencia artificial, escuela y esperanza: reflexiones compartidas en el I SIPIAGE 2026. Huánuco. Perú

 Inteligencia artificial, escuela y esperanza: reflexiones compartidas en el I SIPIAGE 2026.

Ha sido un verdadero honor participar en el I SIPIAGE 2026: I Seminario Internacional Pedagógico e Inteligencia Artificial Generativa en Educación, organizado por la Gran Unidad Escolar Leoncio Prado de Huánuco, una institución gloriosa, histórica, innovadora y profundamente comprometida con la educación peruana.

Este seminario internacional, celebrado en el marco del 197.º aniversario institucional de la G.U.E. Leoncio Prado de Huánuco, ha sido un espacio de aprendizaje, innovación y reflexión sobre el impacto de la inteligencia artificial generativa en los procesos educativos. 

Un encuentro que demuestra que las escuelas que miran al futuro no son aquellas que simplemente incorporan tecnología, sino aquellas que se atreven a preguntarse, con honestidad pedagógica, qué educación necesitan hoy nuestros niños, niñas y jóvenes para vivir con dignidad en un mundo complejo.

En mi intervención, titulada “Reflexiones sobre la inteligencia artificial y 10 claves para construir la escuela que necesitamos”, quise compartir una idea central: la inteligencia artificial puede ayudarnos, pero nunca podrá sustituir aquello que hace verdaderamente humana a la educación.

La IA puede organizar información, generar respuestas, sugerir actividades, traducir textos o ayudarnos a planificar. Pero no piensa, no siente, no cuida, no acompaña una historia de vida, no construye convivencia, no educa la esperanza y no puede decidir por nosotros qué tipo de persona queremos formar. Esa sigue siendo, quizá más que nunca, la tarea profunda e insustituible del profesorado.

Por eso, en tiempos de inteligencia artificial, la pregunta educativa más importante no es solo: ¿cómo introducimos la IA en las aulas? La pregunta verdaderamente decisiva es otra: ¿qué aprendizajes humanos, éticos, críticos y comunitarios debemos proteger y desarrollar precisamente porque ahora existe la inteligencia artificial?

Educar en esta época exige enseñar a dudar, a contrastar, a preguntar, a investigar y a someter a juicio crítico todo lo que vemos, escuchamos y leemos. La alfabetización mediática e informacional se convierte en una necesidad apremiante para formar ciudadanos capaces de navegar en un océano de información, desinformación, imágenes manipuladas, respuestas automatizadas y realidades cada vez más complejas.

También hablamos de los riesgos que no podemos ignorar: la dependencia cognitiva, la pérdida de pensamiento crítico, el plagio inteligente, la desinformación, los sesgos algorítmicos, la brecha digital, la exposición de datos personales y el impacto que el uso inadecuado de la tecnología puede tener en el bienestar emocional de niños, niñas y adolescentes. Por eso, la escuela no puede limitarse a incorporar herramientas; debe formar criterio, responsabilidad, autonomía y humanidad. La IA no debe entrar en la escuela como una moda, sino como una oportunidad para pensar mejor la educación, fortalecer la ética, cuidar a las personas y mejorar los aprendizajes.

En este camino, los marcos internacionales de la UNESCO nos recuerdan que la educación en inteligencia artificial debe situar siempre en el centro a la persona. La IA debe estar al servicio del desarrollo humano, de la ética, de la inclusión, de la creatividad, de la justicia social y del bien común. Nunca al revés.

Desde esta mirada, compartí las diez claves para construir la escuela que necesitamos:

  1. Una escuela como espacio para el cuidado, el bienestar y la convivencia positiva.
  2. Una escuela que impulse la formación y el desarrollo del docente colaborativo.
  3. Una escuela entendida como organización que aprende y genera respuestas desde dentro.
  4. Una escuela con liderazgo pedagógico distribuido y vertebrador.
  5. Una escuela con un currículum para la esperanza y para una ciudadanía glocal crítica.
  6. Una escuela que transforme la evaluación en una práctica formativa y auténtica.
  7. Una escuela abierta, en red, con tecnologías e IA al servicio del bien común.
  8. Una escuela que desarrolle ciclos de aprendizaje experiencial para la innovación sostenible.
  9. Una escuela acompañada desde la confianza, el asesoramiento y la retroalimentación pedagógica.
  10. Una escuela comprometida con el bien común, los derechos humanos, la dignidad de las personas y la ciudadanía democrática.

Estas claves no son una receta cerrada. Son una invitación a pensar juntos. A mirar nuestras instituciones educativas desde dentro. A preguntarnos qué debemos cuidar, qué debemos transformar y qué debemos sostener para que cada estudiante pueda construir un proyecto de vida digno, esperanzador y valioso.

Quiero expresar mi agradecimiento más sincero a los organizadores del evento, a los equipos impulsores de La IA de Miércoles y Los Viernes Tecnológicos Renovado, y muy especialmente a los directivos de la Gran Unidad Escolar Leoncio Prado de Huánuco, y a mi amiga Sofía Meza por la invitación, la confianza y la oportunidad de formar parte de este seminario internacional junto a ponentes de distintos países y profesionales comprometidos con la mejora educativa.

Y mi agradecimiento más especial va dirigido a todos y cada uno de los docentes participantes. Gracias por su interés, por su escucha, por sus preguntas y por el compromiso que demuestran con la educación. Sé que la tarea que realizan cada día es inmensa. Educar exige presencia, paciencia, sensibilidad, conocimiento, entrega y una enorme confianza en las posibilidades de cada niño y cada niña.

En un mundo atravesado por la incertidumbre, la aceleración tecnológica y la complejidad social, necesitamos más que nunca docentes capaces de acompañar, cuidar, orientar, cuestionar y abrir caminos. Porque de nosotros depende, muchas veces, transformar vidas y ayudar a que cada estudiante encuentre motivos para aprender, crecer y esperar.

Por mi parte, reitero mi disposición a colaborar siempre, de manera desinteresada, con todos aquellos docentes, equipos directivos e instituciones que deseen seguir pensando y construyendo una escuela mejor. Una escuela más humana, más justa, más inclusiva, más crítica y más comprometida con la dignidad de cada persona.

La inteligencia artificial puede ofrecernos nuevas herramientas. Pero la esperanza, el cuidado, la justicia, la convivencia y la dignidad siguen necesitando maestros y maestras comprometidos.

Y ahí, precisamente ahí, comienza la escuela que necesitamos.

Gracias, Gran Unidad Escolar Leoncio Prado de Huánuco.
Gracias, docentes.
Gracias por seguir creyendo que educar es una de las formas más hermosas de mejorar la vida
.

miércoles, 20 de mayo de 2026

El PEI como brújula de la escuela que soñamos. Universidad Cesar Vallejo, Perú

El PEI como brújula de la escuela que soñamos

Invitado por la Universidad César Vallejo de Perú, tengo la alegría y la responsabilidad de compartir una reflexión con docentes y futuros docentes sobre una tarea tan importante como decisiva: la elaboración del Proyecto Educativo Institucional (PEI).

Porque un PEI no debería ser nunca un documento más, escrito para cumplir con una exigencia administrativa y guardado después en una carpeta. Un PEI bien pensado, bien dialogado y bien redactado debe ser mucho más que eso: debe convertirse en la brújula que oriente el destino de cada institución educativa.

En él deberían reconocerse los sueños, los compromisos, los principios y las metas compartidas por toda la comunidad educativa. Debería expresar con claridad qué escuela queremos construir, para qué educamos, cómo queremos convivir, qué valores nos sostienen y qué tipo de futuro deseamos abrir para cada niño, cada niña y cada joven, y en definitiva para cada país.

Desde las diez claves que desarrollo en mi libro "De la escuela que venimos a la que soñamos. El crisol de las emociones de un aprendiz de maestro", propongo mirar el PEI como una oportunidad para pensar la escuela desde lo esencial: el cuidado, la convivencia, el bienestar, la colaboración docente, el liderazgo pedagógico, el currículo esperanzador, la evaluación formativa, la tecnología al servicio del bien común, la innovación sostenible, el acompañamiento institucional y la construcción de una ciudadanía democrática, justa y comprometida.

Estas diez claves no pretenden ser una receta cerrada, sino una invitación a conversar, a mirar la realidad de cada escuela con honestidad y a preguntarnos juntos:

¿Qué escuela tenemos?

¿Qué escuela necesitamos y soñamos?

¿Y qué podemos hacer, desde hoy, para acercarnos a ella?

El PEI cobra verdadero sentido cuando nace del diálogo y no de la imposición; cuando recoge la voz del profesorado, del alumnado, de las familias y de la comunidad; cuando ayuda a ordenar las decisiones importantes; cuando orienta la convivencia, el currículo, la gestión, la evaluación y la mejora continua.

Porque transformar los centros educativos no es una tarea menor. Transformar una escuela es mejorar la vida de quienes la habitan. Es crear condiciones para que cada estudiante pueda descubrir sus capacidades, fortalecer su autoestima, aprender con sentido, convivir con otros y desarrollar la mejor versión de sí mismo.

Por eso, elaborar un PEI no consiste solo en redactar bien un documento. Consiste, sobre todo, en atreverse a pensar colectivamente sobre el futuro de la escuela. Consiste en convertir los deseos compartidos de la comunidad educativa en compromisos reales, visibles y evaluables.

A los futuros docentes que participan en este proceso quiero recordarles algo fundamental: tienen en sus manos una de las tareas más hermosas y trascendentes que existen. Educar no es únicamente enseñar contenidos; es acompañar vidas. Es ayudar a que cada estudiante pueda diseñar y desarrollar proyectos de vida dignos de vivirse.

Con ese propósito, y para facilitar esta tarea, comparto una guía práctica con orientaciones para la elaboración del PEI, pensada como apoyo para reflexionar, dialogar y construir mejores proyectos educativos institucionales.

Puede accederse a la guía en el siguiente enlace:

https://forms.gle/yzf6eehNV1UtWPt37

Ojalá este encuentro sea una oportunidad para aprender juntos, para compartir inquietudes y para seguir soñando, con los pies en la tierra, con la escuela que nuestros niños, niñas y jóvenes necesitan y merecen.

Porque cuando una escuela sabe hacia dónde camina, toda la comunidad educativa puede avanzar con más sentido, más esperanza y más compromiso.

Aprovecho para expresar mi gratitud a la Universidad César Vallejo, por la oportunidad que me da de compartir. Saben que siempre me encontrarán al servicio de la educación.

domingo, 17 de mayo de 2026

GUÍA PRÁCTICA PARA ELABORAR, REVISAR Y TRANSFORMAR EL PROYECTO EDUCATIVO INSTITUCIONAL EN PERÚ.

IDEA CENTRAL DE ESTA GUÍA

El PEI tiene sentido cuando ayuda a la escuela a mirarse con honestidad, decidir colectivamente sus prioridades y organizar acciones sostenibles para mejorar los aprendizajes, el bienestar y la vida común. Y, sobre todo, cuando se comprende como un medio para lograr el fin supremo: convertir las escuelas en espacios donde cada niño y cada niña aprendan a diseñar y desarrollar, a lo largo de su vida, proyectos de vida dignos de ser vividos.

Con el fin de aportar una herramienta práctica a los maestros y maestras peruanos, aquí les dejo una 

"GUÍA PRÁCTICA PARA ELABORAR, REVISAR Y TRANSFORMAR EL PROYECTO EDUCATIVO INSTITUCIONAL EN PERÚ"


Para acceder a ella de manera gratuita solo tienen que inscribirse aquí.

Para ampliar información o colaboración sin compromiso, escribir a: pnavareno@gmail.com


viernes, 15 de mayo de 2026

Felicidades Maestras y Maestros, que hoy y siempre sea nuestro día, para que nunca dejemos de transformar vidas.

 

En estos días que se celebra el día del maestro en algunos países, quiero compartirles el texto que da inicio a mi libro: "De la escuela que venimos a la que soñamos. El crisol de las emociones de un aprendiz de maestro."

"Dedicatoria


A cuantos educadores y educadoras que con pasión y entusiasmo

convierten lo cotidiano en trascendente, a aquellos que no

solo habitan el aula, sino que reinventan en ella mundos posibles

con su presencia. A los arquitectos de futuros invisibles, que desafían

el tedio, la desigualdad y la indiferencia, entregándose a una

tarea que es mucho más que enseñar, es luchar y, sobre todo, creer

en la perfectibilidad humana. A todos los que creen y saben encontrar

detrás de cada mirada esquiva, el sentido y la razón para

vivir dignamente en cada voz temblorosa, en cada mente inquieta

que no conoce el camino para realizar sus deseos y que encuentra

en cada docente la fuerza y la luz que ilumina y proyecta el sendero

de su vida.


A los que tienen la osadía diaria de autocuestionarse y de resistir

al desencanto; sabiendo que cada acción y cada momento

en educación no es un final, sino el inicio, y que, aunque las

manos tiemblen de cansancio, el corazón del docente resiste y

nunca deja de insistir con la esperanza de hacer crecer la semilla

de bondad y generosidad que todos llevamos dentro porque

piensan que educar es, en el fondo, el arte de apostar por lo improbable,

de sembrar en terrenos donde pocos se atreven a creer

que algo crecerá."

viernes, 8 de mayo de 2026

La escuela que soñamos se construye juntos.

El pasado 6 de mayo de 2026 vivimos en Sevilla una de esas jornadas que nos recuerdan por qué merece la pena seguir pensando, cuidando y transformando la educación. El 6.º Encuentro de Centros Innovadores, celebrado en el Salón de Actos de la Universidad CEU Fernando III, fue mucho más que un programa de ponencias, comunicaciones, talleres y experiencias: fue un espacio de encuentro, de escucha y de esperanza compartida. La jornada formó parte de la red DIM-EDU para la innovación y la mejora educativa, con una amplia participación presencial y en línea, y con temáticas que iban desde la inteligencia artificial, las TIC, la robótica y la inclusión, hasta las emociones, los valores, la salud, los ODS y el aprendizaje-servicio.

Por eso quiero comenzar dando las gracias. Gracias al CEU, y de manera muy especial a la Universidad CEU Fernando III, por acogernos con tanta generosidad. Gracias por abrir sus puertas a quienes seguimos creyendo que la escuela puede y debe ser un lugar donde se ensaye cada día una vida mejor.

Y gracias, muy especialmente, a Pere Marqués, porque su magnífica coordinación hace posible estos encuentros que no solo reúnen personas, sino que conectan ideas, despiertan preguntas y siembran caminos. En tiempos en los que muchas veces vamos deprisa, con exceso de tareas y escasez de pausa, crear espacios para compartir buenas prácticas educativas es casi un acto de resistencia pedagógica.

El encuentro fue un día lleno de ilusión, experiencias compartidas, buenas prácticas y excelentes exposiciones. Cada intervención nos recordó que hay docentes, equipos directivos, centros e instituciones que no se resignan. Personas que miran la escuela no como un edificio que reproduce rutinas, sino como una comunidad viva que busca nuevas respuestas para nuevos desafíos.

Pero también fue, al menos para mí, una oportunidad para volver sobre una idea que considero esencial: la innovación educativa no puede quedar reducida a una suma de buenas prácticas aisladas. Una experiencia brillante puede emocionar, inspirar y mostrar caminos posibles. Pero si la institución educativa no reúne las condiciones para creer y querer, para saber y poder crear el espacio adecuado, buena parte de esa excelencia puede perderse en el camino.

Porque la buena práctica necesita suelo. Necesita cultura institucional. Necesita tiempo, acompañamiento, liderazgo, confianza, formación, evaluación, sentido y comunidad. Necesita una escuela que no solo admire la innovación, sino que la haga posible.

En mi libro “De la escuela que venimos a la que soñamos. El crisol de las emociones de un aprendiz de maestro”, planteo diez claves para avanzar hacia esa escuela que soñamos y necesitamos. Una escuela que entiendo como “el lugar en el que cada niño y cada niña logra diseñar y desarrollar proyectos de vida dignos de ser vividos”.

Pero esas diez claves no pueden entenderse como piezas sueltas. No son compartimentos cerrados ni recetas independientes. Su verdadero potencial aparece cuando se integran, cuando dialogan entre sí, cuando se retroalimentan y permiten construir una visión global de la mejora escolar.

Una escuela para el cuidado y el bienestar no puede separarse de la formación docente colaborativa. Una organización que aprende desde dentro necesita liderazgo pedagógico distribuido. Un currículo con esperanza requiere una evaluación formativa y auténtica. La tecnología y la inteligencia artificial solo tienen sentido educativo cuando están al servicio del bien común. La innovación sostenible necesita ciclos de aprendizaje experiencial. Y todo ello exige acompañamiento, comunidad, justicia social, dignidad humana y ciudadanía democrática. La entrada del libro recoge precisamente ese itinerario: desde la escuela que tenemos y sus tensiones actuales, hacia una propuesta organizada en diez claves para pensar la escuela soñada y necesaria.

Por eso, cuando escuchamos experiencias educativas valiosas, no deberíamos preguntarnos solo: “¿Qué actividad han hecho?” o “¿Qué herramienta han utilizado?”. La pregunta más profunda es otra: ¿qué tipo de escuela permite que esa práctica nazca, crezca, se sostenga y transforme la vida de quienes aprenden?

Ahí está, quizá, uno de los grandes retos de nuestro tiempo. No basta con tener docentes excelentes si la escuela no les ofrece condiciones para trabajar juntos. No basta con hablar de innovación si la organización escolar sigue atrapada en inercias que dificultan el cambio. No basta con incorporar tecnologías si no sabemos para qué horizonte humano, ético y pedagógico las ponemos en juego.

La escuela necesita ser una comunidad que se apoya para lograr sus objetivos. Una comunidad que se pregunta, que se cuida, que aprende, que comparte, que se equivoca, que vuelve a intentarlo y que no deja solo a nadie en el camino. Ni al alumnado. Ni al profesorado. Ni a las familias. Ni a los equipos directivos.

Porque educar no es una tarea individual, aunque muchas veces se viva en soledad. Educar es una responsabilidad compartida. Y la mejora de la escuela no depende únicamente del entusiasmo personal de algunos docentes, sino de la capacidad de la institución para convertir ese entusiasmo en proyecto, en cultura y en horizonte común.

La escuela que soñamos no se improvisa. Se construye desde la organización, desde el funcionamiento cotidiano, desde las pequeñas decisiones que hacen posible convivir mejor, enseñar mejor y aprender mejor. Se construye cuando la vida escolar crea las condiciones necesarias para que todos podamos convivir, crecer y aprender en comunión.

Ese fue, para mí, el gran regalo del encuentro en Sevilla: volver a comprobar que no estamos solos. Que hay muchas personas pensando, creando, investigando, compartiendo y abriendo caminos. Que la escuela que necesitamos no es una utopía ingenua, sino una tarea colectiva, exigente y profundamente humana.

Y quizá por eso seguimos. Porque aún creemos que la escuela puede ser ese lugar donde la infancia y la juventud no solo aprenden contenidos, sino que descubren quiénes son, qué pueden aportar al mundo y cómo construir proyectos de vida dignos de ser vividos.

Gracias al CEU. Gracias a la Universidad CEU Fernando III. Gracias a Pere Marqués. Gracias a todas las personas que hicieron posible este encuentro.

Seguimos caminando. Con lucidez, con esperanza y con la convicción de que la escuela que soñamos solo será posible si la construimos juntos.

domingo, 26 de abril de 2026

Caminar sobre lo construido para alcanzar la escuela que necesitamos.. Sevilla 6 de mayo, Jornadas DIM-EDU

171ª JORNADA DIM-EDU PARA LA INNOVACIÓN Y MEJORA EDUCATIVA. 19ª en ANDALUCÍA.

¿Cómo mejorar la calidad, la eficacia formativa y el desarrollo personal de los estudiantes en la Era de Internet y las Máquinas Inteligentes?

MIÉRCOLES 6 DE MAYO de 2026. Salón de Actos de la Universidad CEU Fernando III Glorieta Ángel Herrera OriaBORMUJOS (SEVILLA)

A menudo se habla de la transformación educativa como si debiéramos derribar los muros de la escuela y empezar de cero. Sin embargo, tras casi cinco décadas de experiencia, debates y aprendizaje compartido, estoy convencido de que la verdadera reforma no nace del olvido, sino de la revisión crítica. Debemos seguir haciendo bien lo mucho que ya se hace, pero con la valentía de someter a examen aquello que el tiempo o la inercia han desgastado.

Repensar la escuela de un modo práctico nos exige luz y método. No basta con desear el cambio; hay que investigarlo. En este proceso, debemos recordar tres pilares fundamentales que sostienen cualquier aprendizaje real:

La implicación es el motor: Solo aprende quien se siente parte del proceso. El estudiante no es un espectador, es el protagonista de su propio descubrimiento.

Tecnología con propósito: La Inteligencia Artificial es una herramienta poderosa, pero su valor es nulo sin una mirada pedagógica. No se trata de usar tecnología, sino de humanizarla para que sirva al conocimiento.

Situaciones de aprendizaje: El conocimiento no se dicta, se construye. Necesitamos contextos reales donde el alumno pueda experimentar y conectar saberes.

Como base de este viaje, las diez claves de la escuela que soñamos nos sirven de mapa y apoyo. Nuestro rumbo es claro: una escuela que transforme vidas para educar en una ciudadanía pacífica, justa y solidaria.

Os invito a profundizar en estas ideas el próximo 6 de mayo en las Jornadas de DIM-EDU en Sevilla. Será un honor compartir espacio y reflexión con quienes, como yo, mantienen viva la esperanza de construir, desde el aula, un mundo mejor.

¿Cuál creéis que es el cambio más urgente que necesita vuestra escuela hoy?

viernes, 24 de abril de 2026

Crónica y reflexión tras mi conferencia en el IDECAP de Trujillo, Perú: Efectos de la Inteligencia Artificial en el Bienestar Socioemocional de los Estudiantes.

 

Aún sigo profundamente emocionado por lo vivido ayer en dicha presentación. 

Quiero comenzar con un agradecimiento sincero y sentido a la institución por su invitación y por la organización del evento. Y, sobre todo, gracias a cada una de las más de mil personas que, después de una jornada larga y exigente, decidieron quedarse para seguir aprendiendo, reflexionando y dialogando sobre educación.

Ese gesto tiene doble mérito: decidir participar superando el cansancio acumulado y por la convicción y deseo de mejorar profesionalmente en beneficio de su alumnado. Solo quienes aman profundamente la educación son capaces de regalarle a la formación su tiempo y su energía más honesta. A todos ustedes, gracias.

La misión de la escuela en el siglo XXI: formar criterio, humanidad y sentido

En la conferencia recordamos una idea esencial de Francesco Tonucci, citada en la ponencia:

“La misión de la escuela ya no es enseñar cosas… eso lo hace mejor Internet. La escuela debe ser el lugar donde se aprende a pensar, a investigar, a cooperar y a usar bien la tecnología”.

La escuela del siglo XXI no puede limitarse a transmitir información. Su misión es ayudar a cada niño y niña a construir un proyecto de vida digno de ser vivido, a encontrar sentido, propósito y dirección. Todo lo que hacemos los docentes —cada clase, cada taller, cada conversación— tiene ese horizonte último.

Por eso insistí en que la educación sigue siendo un proceso profundamente humano. La IA puede analizar datos, reconocer patrones o generar respuestas, pero —como se afirma en la ponencia— “no piensa ni siente, y no reemplaza al docente”.

Alfabetización Mediática e Informacional: la competencia imprescindible

Abrimos la sesión con una advertencia que generó un silencio reflexivo en el auditorio:

“No crean nada de lo que les digo. Practiquen y enseñen a sus estudiantes a someter a juicio crítico todo lo que vean, escuchen y lean”.

La Alfabetización Mediática e Informacional (AMI), definida por UNESCO como el conjunto de competencias para acceder, analizar, evaluar y crear información de manera crítica y ética, es hoy un pilar del bienestar cognitivo y emocional.
En un mundo saturado de desinformación, enseñar a dudar es enseñar a pensar.

Puedes profundizar en este concepto desde aquí: alfabetización mediática.

Inteligencia Artificial: avances, mitos y realidades

La ponencia recorrió la evolución histórica de la IA y los falsos vaticinios que han acompañado cada avance tecnológico. Desde la radio educativa hasta la IA generativa, la historia demuestra que ninguna tecnología ha sustituido la interacción humana, aunque sí ha transformado la manera en que enseñamos y aprendemos.

La IA actual es poderosa, sí, pero sigue siendo una herramienta. Y como toda herramienta, puede potenciar o debilitar procesos educativos según cómo se use.

Inteligencia emocional y bienestar personal: el corazón de la educación

La segunda parte de la conferencia profundizó en la inteligencia emocional, apoyándonos en las definiciones de Salovey y Mayer (1990) y en las competencias descritas por Daniel Goleman: autoconciencia, autorregulación, motivación, empatía y habilidades sociales.

El bienestar personal —como recuerda la OMS— implica ser consciente de las propias capacidades, afrontar tensiones normales, trabajar de forma productiva y contribuir a la comunidad.

En la adolescencia, esta dimensión es especialmente crítica. El documento lo expresa con claridad:

“Es una etapa clave para formar hábitos sociales y emocionales que sostienen el bienestar mental”.

Si quieres ampliar esta parte, puedes explorar inteligencia emocional o el modelo PERMA.

Efectos de la IA en el bienestar socioemocional: riesgos reales

La ponencia expone con rigor los principales riesgos del uso inadecuado de la IA por parte de los estudiantes:

Pérdida de integridad académica (plagio inteligente, superficialidad cognitiva).

Dependencia cognitiva y debilitamiento del pensamiento crítico.

Aumento de desigualdades educativas.

Riesgos para la privacidad y el perfilado automatizado.

Sesgos algorítmicos y desinformación.

Impacto emocional: ansiedad, presión por productividad, aislamiento social.

Una frase del documento resume esta preocupación:

“La IA puede generar ansiedad por comparación con la ‘perfección’ de la máquina y reducir la interacción humana”.

Una propuesta integrada: IA al servicio del bienestar del alumnado

La parte final de la conferencia presentó una propuesta sólida, basada en UNESCO (2025), para integrar la IA en la escuela sin sacrificar el bienestar emocional:

1. Currículo emocional y entornos seguros

Integrar el aprendizaje socioemocional desde la infancia.

2. Detección temprana y rutas de cuidado

Protocolos claros, acceso a profesionales y prevención del abandono escolar.

3. Bienestar del docente

Cuidar al que cuida. Ningún docente debe asumir roles clínicos que no le corresponden.

4. Formación continua y colaboración interinstitucional

Escuela, salud y comunidad trabajando juntas.

5. Ética del cuidado (Noddings)

Respeto, escucha activa, empatía, solidaridad, participación estudiantil y comunicación no violenta.

Puedes profundizar en esta línea desde aquí: ética del cuidado.

Cierre: la educación como acto de esperanza

Lo vivido en Trujillo fue más que una conferencia: fue un recordatorio de que la educación avanza cuando se unen voluntades.
Cuando más de mil docentes se reúnen después de un día agotador, lo que se enciende no es solo un auditorio: es una comunidad que cree en el futuro.

Gracias, IDECAP Trujillo.
Gracias, docentes del Perú.
Gracias por recordarme que la educación es, ante todo, un acto de esperanza.

Seguimos caminando juntos hacia la escuela que soñamos.

Pedro Navareño.

24 de abril de 2026.


jueves, 23 de abril de 2026

Más allá de las aulas: El diseño de proyectos de vida como eje de la escuela que soñamos y necesitamos.



La educación, entendida como un acto de esperanza y transformación, se nutre de encuentros que fortalecen nuestra labor docente. Tras la reciente presentación de mi libro en Navalmoral de la Mata, deseo expresar mi más profundo y sincero agradecimiento a quienes hicieron de esta jornada un hito memorable.

Desde aquí quiero expresar mi gratitud y reconocimiento más sincero a:

La Fundación Concha, por su hospitalidad y por constituir un referente cultural imprescindible que ha servido de marco idóneo para este diálogo educativo.

Doña Milagros Rodicio, cuya generosidad en la presentación no solo honraron mi trabajo, sino que aportaron una perspectiva de inestimable valor.

Don Teófilo González Porras, por su diligencia y compromiso en la gestión para llevar a cabo el evento.

De manera muy especial, a todos los compañeros y asistentes que me nos dedicaron su tiempo. Su presencia es el testimonio vivo de que la comunidad educativa permanece unida en la búsqueda de la mejora constante.

El mensaje central de nuestra propuesta 

Este libro nace de la convicción de que la escuela que necesitamos debe trascender la mera transmisión de contenidos. El sentido último de la educación —y el eje que articula esta obra— es garantizar que cada niño y cada niña adquieran las herramientas necesarias para diseñar y desarrollar proyectos de vida dignos de ser vividos. La escuela debe ser, ante todo, un espacio de posibilidad y dignidad humana.

Si no pudiste asistir o si quieres profundizar en esta mirada sostenible de la educación, quiero hacerte un regalo. Puedes obtener el libro de forma gratuita inscribiéndote en el siguiente enlace (Lamento que solo podrán obtenerlo de este modo quienes tienen un correo electrónico de España, Amazon no permite que se envíen a otros países):

https://forms.gle/oT4JgF1h3Cav6N3V9

Sigamos construyendo juntos esa escuela que no solo enseñe a saber, sino que también enseñe a ser.

¡Gracias de todo corazón!



Mi gratitud permanece con todos ustedes, con el firme propósito de seguir contribuyendo a la mejora de nuestra práctica docente y al bienestar de nuestro alumnado.


lunes, 20 de abril de 2026

¿Y si la escuela fuera el lugar donde el futuro deja de darnos miedo?

Vivimos en un momento fascinante, pero seamos sinceros: también es desconcertante. Tenemos más información que nunca, pero parece que nos falta el mapa para navegarla. Hoy, cualquier estudiante puede generar un ensayo complejo en segundos gracias a la IA. Entonces... ¿qué sentido tiene la escuela cuando la información ya no es escasa?

Después de 50 años observando y reflexionando sobre lo que pasa en las aulas, he llegado a una conclusión que algunos llamarán disruptiva: La escuela ya no es el lugar donde se va a "saber", sino el lugar donde se viene a "ser" y a "hacer".

No necesitamos más "gramática escolar" de esa que absorbe energías y no cambia nada. Necesitamos una mutación en nuestro ADN educativo. Aquí os comparto las 3 claves (de las 10 que desarrollo en mi ponencia) que están haciendo estallar las inercias de siempre:

1. La Ética del Cuidado: El antivirus contra la crisis silenciosa

La OMS nos advierte de una crisis de salud mental sin precedentes en jóvenes. Una escuela que innova no es la que tiene más tecnología, es la que se convierte en un espacio de bienestar y convivencia positiva. Si no cuidamos la mente y el corazón, el rendimiento académico es solo un decorado vacío.

2. Adiós al "Maestro Isla": El trabajo colegiado es el nuevo superpoder

El paradigma del profesor solo en su aula ha muerto. Las comunidades profesionales de aprendizaje donde compartimos, nos visitamos en clase y resolvemos problemas en conjunto son las que realmente transforman la realidad. Los problemas de un centro no son de "ese" profesor, son de todos.

3. Innovación Sostenible: Aprender de lo que hacemos (y no de lo que decimos)

John Dewey ya lo dijo: "No aprendemos de la experiencia, aprendemos de reflexionar sobre la experiencia". La verdadera innovación no se impone, se cultiva desde dentro, evaluando cada paso, preguntando a las familias y a los alumnos, e institucionalizando lo que sí funciona.

Educar es sembrar futuros. En tiempos de perplejidad, cada escuela puede ser una semilla de paz y ciudadanía global. La tecnología transforma, pero es la mente humana la que crea el propósito.

¿Estás listo para pasar de la escuela que venimos a la que realmente necesitamos?

Mira mi ponencia completa "Escuelas creativas que aprenden haciendo" aquí: 

https://www.youtube.com/watch?v=0hqsvPeMb44

domingo, 19 de abril de 2026

Compromiso, continuidad y servicio público en el FEAE.


Compromiso, continuidad y servicio público en el FEAE.
(Forum Europeo de Administradores de la Educación)

En toda organización, la solidez de un proyecto colectivo depende de la "implicación profesional" de sus miembros. Cuando cada persona aporta lo mejor de sí misma, lo que sería inalcanzable de manera individual se convierte en un logro compartido. Esta es la base del "compromiso institucional" que el FEAE ha sostenido durante décadas.
El paso del tiempo nos ofrece una perspectiva valiosa: "las trayectorias hablan más que las palabras". La constancia, la dedicación y la coherencia son hechos que no necesitan explicación. En ellos se fundamenta el verdadero "sentido de pertenencia" y la fortaleza de una comunidad profesional comprometida con la mejora de la educación.
Hoy, el FEAE ha vivido un nuevo relevo en su junta directiva. Un proceso que refleja la madurez de nuestra organización y su capacidad para renovarse sin perder su esencia.

- A la "junta saliente", expresamos nuestro reconocimiento por su trabajo, su entrega y su servicio.  

- A la "nueva junta", trasladamos nuestro apoyo y plena disposición para seguir avanzando en los objetivos compartidos.

El FEAE continúa construyéndose gracias al esfuerzo colectivo de quienes creen en la educación como un bien común. Esa es, y seguirá siendo, nuestra mayor fortaleza.

Para más información: http://feae.es/ y en  https://www.facebook.com/profile.php?id=61550548742624 

Gracias por permitirme ser parte de un proyecto tan ilusionante.

miércoles, 15 de abril de 2026

“Aprender a vivir: el gran desafío (y la gran oportunidad) de la escuela”. Reflexiones del aprendiz de maestro.

Hay lugares que no son solo espacios físicos, sino puntos de encuentro entre lo que somos y lo que aspiramos a ser. La Fundación Concha es, sin duda, uno de ellos. Un lugar donde la cultura, la educación y el compromiso social se dan la mano con una intención clara: contribuir a una sociedad más consciente, más formada y más humana.

Y es precisamente en ese contexto donde cobra especial sentido la presentación de “De la escuela que venimos a la que soñamos”. Porque este libro no nace como una obra cerrada, sino como una invitación abierta. Una invitación a pensar, a sentir y a actuar.

Una invitación a preguntarnos, juntos, qué escuela necesitamos hoy.

Vivimos tiempos en los que la educación se enfrenta a desafíos cada vez más complejos. Pero, al mismo tiempo, contamos con una oportunidad extraordinaria: repensar la escuela como ese espacio donde no solo se adquieren conocimientos, sino donde se aprende algo mucho más profundo y decisivo… aprender a vivir.

Aprender a vivir implica ayudar a cada niño, a cada joven —y también a cada adulto— a diseñar y desarrollar proyectos de vida dignos de ser vividos. Proyectos con sentido, con valores, con propósito. Y esa tarea no es exclusiva de la escuela, sino compartida con las familias y con toda la sociedad.

Por eso, este libro no está dirigido únicamente a docentes o equipos directivos. Está pensado también para madres, padres y para cualquier persona que sienta que la educación es la herramienta más poderosa que tenemos para mejorar el mundo.

En sintonía con la misión de la Fundación Concha, este encuentro quiere ser algo más que una presentación. Quiere ser un espacio de diálogo, de reflexión compartida y, sobre todo, de compromiso.

Porque mejorar la escuela no depende solo de grandes reformas, sino de pequeñas decisiones cotidianas:

de cómo miramos a nuestro alumnado, 

de cómo acompañamos sus procesos, 

de cómo generamos entornos donde se sientan seguros, escuchados y capaces. 

Y también, de algo que a menudo olvidamos: la importancia de saber comunicar.

Comunicar nuestras intenciones, nuestros proyectos, nuestras convicciones. Hacer visible aquello que muchas veces queda en silencio. Porque cuando una escuela comunica con claridad lo que cree y lo que busca, genera confianza. Y donde hay confianza, hay posibilidad de transformación.

Ojalá este encuentro en la Fundación Concha sea eso:

un punto de partida,

una conversación que continúa,

una semilla que, poco a poco, va encontrando tierra fértil.

Porque, en el fondo, todos compartimos el mismo anhelo:

construir una escuela —y una sociedad— que merezca la pena ser vivida.

Y eso, sin duda, empieza por atrevernos a soñarla… juntos.

Además, este camino no tiene por qué recorrerse en soledad. El autor del libro se pone a disposición de centros educativos, equipos directivos e instituciones para acompañar procesos de reflexión y mejora. Analizar la realidad de cada escuela, comprender su contexto y, desde ahí, diseñar juntos un itinerario posible hacia esa escuela que necesitamos.

Porque avanzar no es cuestión de recetas universales, sino de construir respuestas compartidas y contextualizadas. Y porque, en el fondo, el verdadero objetivo sigue siendo el mismo: mejorar la vida de las personas a través de la educación y acercarnos, paso a paso, al sueño que todos compartimos.

De antemano, muchas gracias a todos los que tengan a bien acompañarnos. Y al final de la sesión todos los participantes que lo deseen recibirán una sorpresa.


domingo, 12 de abril de 2026

Lo que la escuela olvida (y no debería). Reflexiones del aprendiz de maestro.

Vivimos en una escuela acelerada. Programaciones que cumplir, evaluaciones que cerrar, informes que completar… y, entre todo ese ruido, hay algo que se nos está escapando sin hacer ruido.

No aparece en los currículos oficiales.

No se mide en pruebas externas.

Pero marca la diferencia.

Hablo de esos aspectos esenciales que sostienen la verdadera educación… y que, paradójicamente, son los más olvidados.

Porque sí, aunque incomode decirlo:

la escuela no siempre está educando todo lo que debería.

Olvidamos, por ejemplo:

— El tiempo para escuchar de verdad.

No para responder, no para corregir… sino para comprender. Como recordaba Paulo Freire, educar es, ante todo, un acto de diálogo auténtico.

— La educación emocional como base, no como complemento.

No es un “extra”. Es el suelo sobre el que se construye todo aprendizaje significativo (Goleman, 1995).

— El sentido de lo que enseñamos.

A veces enseñamos contenidos… sin conectar con la vida. Y cuando la escuela pierde sentido, el aprendizaje se vuelve frágil.

— El error como oportunidad.

Seguimos penalizando lo que debería ser el motor del aprendizaje. John Dewey ya lo advirtió: aprender es reconstruir la experiencia.

— La mirada individual.

Cada alumno es una historia única. Pero el sistema empuja a tratarlos como si todos avanzaran al mismo ritmo.

Y no, esto no es culpa exclusiva del profesorado.

Es un sistema que corre demasiado… y piensa poco.

Pero también es verdad que, incluso dentro de ese sistema,

cada docente decide cada día qué prioriza.

Y ahí está la clave.

Porque educar no es solo enseñar contenidos.

Es detenerse.

Es mirar.

Es escuchar.

Es sostener.

Es, en definitiva, no olvidar lo esencial en medio de lo urgente.

Quizá ha llegado el momento de hacernos una pregunta incómoda:

¿Qué estamos dejando fuera… mientras creemos que lo estamos haciendo todo?

Porque lo que la escuela olvida hoy…

puede ser justo lo que un alumno necesite para toda la vida.

#Educación #ReflexiónDocente #AprendizDeMaestro #EscuelaConSentido


domingo, 5 de abril de 2026

La pedagogía invisible que transforma vidas. Reflexiones del aprendiz de maestro.

Hay algo en la docencia que no se mide, que no aparece en los informes, que no se celebra en las redes ni se traduce en aplausos. Y, sin embargo, es lo que verdaderamente sostiene la educación.

No es el éxito visible. No son los reconocimientos. No son los “me gusta”.

Es otra cosa.

Es la persistencia de quien vuelve a intentarlo cuando nadie mira.

Es la paciencia de quien explica por tercera vez, sabiendo que quizá tampoco hoy será el día.

Es la mirada que acoge, incluso cuando el cansancio pesa.

Es la convicción profunda de que cada niño y cada niña merece una oportunidad, aunque el mundo diga lo contrario.

Hay una pedagogía silenciosa que no hace ruido, pero transforma vidas.

Una pedagogía que no busca brillar, sino arraigar.

Que no persigue resultados inmediatos, sino huellas duraderas.

Que no necesita escenarios, porque ocurre en lo cotidiano, en lo pequeño, en lo invisible.

Esa es la pedagogía que cala hasta los huesos.

La que se construye desde el anonimato, desde la entrega diaria, desde el amor profundo por educar.

La que no se rinde ante la dificultad, porque sabe que educar es, ante todo, un acto de esperanza.

Hoy quiero agradecer a quienes sostienen esa forma de enseñar.

A quienes siguen creyendo, incluso cuando es difícil.

A quienes educan sin esperar reconocimiento, pero transforman el mundo cada día.

Y quiero seguir pensando —y defendiendo— que la mejor pedagogía no es la del éxito inmediato, sino la que cambia vidas en silencio.

La que deja marca.

La que acompaña.

La que, sin hacer ruido, permanece para siempre.

Reflexiones del aprendiz de maestro. Inspirado en el libro "De la escuela que venimos a la que soñamos. El crisol de un aprendiz de maestro."


sábado, 28 de marzo de 2026

La escuela necesita conciencia y compromiso. Reflexiones del aprendiz de maestro.

 

Hay algo profundamente incómodo que no queremos aceptar:

La educación no está en crisis por falta de ideas.
Está en crisis por falta de acuerdos y de compromiso real.

Llevamos años escuchando diagnósticos rápidos, titulares que simplifican lo complejo, soluciones que caben en un tuit. Pero educar nunca fue sencillo… y hoy, menos que nunca.

Ya lo defendía John Dewey: la educación no es preparación para la vida, es la vida misma. Y la vida —la de hoy— es diversa, incierta, exigente. No se puede reducir a eslóganes.

Paulo Freire nos recordó que educar es un acto profundamente humano y transformador. No neutro. No automático. Exige conciencia, diálogo y responsabilidad compartida.

Y Célestin Freinet nos enseñó algo que sigue siendo radicalmente actual: la escuela solo tiene sentido si conecta con la realidad, si se construye con otros, si es vida y no simulacro.

Entonces, ¿qué nos falta?

Nos falta dejar de buscar culpables y empezar a construir alianzas.

Administraciones que confíen de verdad en sus docentes, que generen condiciones estables y dejen de legislar desde la urgencia o la apariencia.

Profesionales que asuman que educar hoy no admite la inercia: requiere implicación, reflexión, trabajo compartido y una voluntad firme de mejora continua.

Porque no, la educación no se va a arreglar con más ruido.
Se va a sostener —y a transformar— con más conciencia, más comunidad y más compromiso.

Y quizá, como se plantea en “De la escuela que venimos a la que soñamos”, el verdadero cambio no empieza en las leyes ni en los discursos, sino en cada docente que decide dejar de mirar lo que falta… para empezar a construir, con lo que tiene, la escuela que sueña.

Ahí empieza todo.

Reflexiones del aprendiz de maestro. Inspirado en el libro "De la escuela que venimos a la que soñamos. El crisol de un aprendiz de maestro."

martes, 17 de marzo de 2026

A veces no es lo que nos dicen. Es lo que no se dice… pero se nota

En educación, al igual que en la vida, hay silencios que pesan más que muchas palabras. Miradas que dudan, gestos que minimizan, expectativas bajas que se cuelan sin permiso. Y, poco a poco, si no estamos atentos, terminamos midiéndonos con esa vara.

Pero no podemos permitirlo.

Porque nuestro valor profesional no lo define quien no cree en lo que hacemos, ni quien observa desde fuera sin comprender la complejidad de una escuela viva. Nuestro valor está en cada decisión consciente, en cada intento, en cada alumno al que no renunciamos.

Como decía Paulo Freire, “nadie ignora todo, nadie sabe todo”. Y en esa idea hay una verdad poderosa: todos estamos en proceso, también como docentes.

Quizá hoy no tengamos todas las respuestas.
Pero tenemos algo más importante: compromiso, capacidad de aprender y la posibilidad real de mejorar lo que está en nuestras manos.

Y eso —aunque algunos no lo vean— tiene un valor enorme.

Por eso, no tomemos en consideración aquello que no se dice, pero se nota, y sigamos el rumbo que marca nuestra pasión, sin perder ni un segundo.

Gracias a todos los que compartimos la pasión de mejorar la vida de los niños.



jueves, 12 de marzo de 2026

Hacer lo que está en nuestra mano.

Hay algo que, con el paso de los años, uno aprende en este oficio de educar: la educación no cambia de golpe ni por grandes declaraciones, sino por la suma de muchos gestos pequeños, de muchas personas que cada día intentan hacer bien su parte. A veces con dudas, otras con cansancio, pero casi siempre con la convicción de que merece la pena seguir intentándolo.

Quienes llevamos tiempo en la escuela sabemos que educar es, en buena medida, una forma de persistencia. Persistir en la idea de que la educación puede mejorar la vida de las personas. Persistir en la tarea cotidiana de acompañar, escuchar, aprender y construir juntos. Y persistir también en la responsabilidad de aportar lo que cada uno puede, desde el lugar que ocupa.

El pasado 10 de marzo tuve la oportunidad de compartir una tarde muy especial con los compañeros y compañeras del FEAE de Illes Balears. Fue uno de esos encuentros que recuerdan por qué merece la pena seguir pensando la educación colectivamente: una conversación serena, abierta y honesta sobre la escuela que tenemos y la que necesitamos seguir construyendo.

Quiero agradecer de corazón la acogida y la generosidad de Josep Coll, presidente del Fórum en Baleares, y también la amistad y el impulso de mi querido amigo Miquel Vives, que hizo posible este encuentro y que sigue creyendo, como tantos otros, en el valor del diálogo entre quienes compartimos la preocupación por la educación.

De conversaciones como esa uno sale con una certeza sencilla: la educación mejora cuando dejamos de buscar excusas en lo que otros no hacen y nos concentramos en hacer, con honestidad, aquello que sí está en nuestra mano. Cada docente, cada directivo, cada comunidad educativa tiene siempre un pequeño margen para mejorar las cosas.

No es poco.

Y quizá ahí reside lo más valioso de nuestro oficio: en seguir caminando juntos, aprendiendo unos de otros, convencidos de que mientras haya personas dispuestas a cuidar la educación, siempre habrá razones para seguir avanzando con esperanza.


martes, 24 de febrero de 2026

El umbral de la esperanza: Un encuentro para soñar la escuela que necesitamos.

 

Hay momentos en la vida profesional —que para quienes amamos la enseñanza es, sencillamente, la vida misma— en los que el camino se detiene para mirar atrás, no con nostalgia, sino con la gratitud de quien reconoce las huellas que le han traído hasta aquí. Pero sin dejar de imaginar el futuro y proyectar lo aprendido para proponer la escuela que soñamos y necesitamos. Hoy, escribo estas líneas con el corazón ensanchado para agradecer profundamente al FEAE de Baleares la oportunidad de presentar mi libro: “De la escuela que venimos a la que soñamos. El crisol de las emociones de un aprendiz de maestro”.

Más que un conjunto de páginas encuadernadas, esta obra es el destilado de casi 50 años de una vida apasionada. Es una reflexión que busca ser serena, pero que nace del bullicio de las aulas, del eco de las risas y de la mirada curiosa de miles de niños y niñas que, cada mañana, cruzan el umbral de la escuela. Lo hacen con una maleta llena de esperanzas, confiando en que dentro encontrarán lo necesario para aprender a vivir y, sobre todo, para seguir aprendiendo mientras viven. Porque la motivación que siempre me ha movido ha sido lograr que cada niño y cada niña aprenda a diseñar y desarrollar proyectos de vida dignos de ser vividos.

La escuela como crisol y como meta

A menudo utilizo la metáfora del crisol, porque la educación es precisamente eso: un lugar donde las emociones, las resistencias y las inercias se funden para transformarse en algo nuevo. Mi propuesta no nace de la teoría abstracta, sino del barro de la realidad. A través de las diez claves que guían mi visión, busco ofrecer a mis compañeros docentes una brújula humilde pero rigurosa para navegar hacia esa transformación educativa sostenible que tanto urge.

Como bien sabemos en la línea de la educomunicación que defiende Ignacio Aguaded, la escuela no es un ente aislado; es un ecosistema de comunicación y afectos. Por eso, este libro es una invitación a:

  • Juntar voluntades: Porque el conocimiento verdaderamente útil no se transfiere, se construye en comunidad.

  • Unir esfuerzos: Reconociendo que, en la soledad del aula, somos frágiles, pero en la red del compromiso somos imparables.

  • Lograr juntos lo que por separado es inalcanzable: La utopía de una escuela mejor solo es posible si caminamos en la misma dirección.

Una invitación al compromiso

Quiero invitar a todos aquellos que aún mantienen vivo el deseo y el compromiso de educar. A quienes no se rinden ante las inercias y creen que la escuela pública puede y debe ser el motor de una vida digna para nuestro alumnado.

Mi agradecimiento particular a mi amigo y compañero Miquel Vives Madrigal, por las gestiones realizadas para hacer posible este evento, y  al FEAEIB es, en esencia, un agradecimiento a todos los que creéis que la educación es el arte de preparar para la vida. Os espero para compartir estas reflexiones, para debatir sobre esas diez claves que fundamentan nuestra labor y, sobre todo, para seguir soñando juntos la escuela que nuestros niños y niñas merecen.

Nos vemos entre palabras, emociones y el firme propósito de mejorar la vida de quienes son la razón de nuestro oficio.

sábado, 14 de febrero de 2026

Diez claves para planificar y desarrollar el proyecto educativo institucional de la escuela que necesitamos. Trujillo.Perú.

Un gusto poder compartir y participar en este evento. En él reflexionaremos sobre cómo ajustar los proyectos educativos institucionales a las necesidades formativas de nuestro alumnado, especialmente en América Latina.

Después de algunas reflexiones sobre el tema, aplicaremos lo revisado al contexto particular de cada participante, para abrir la puerta a revisar y actualizar los proyectos institucionales para que respondan a las necesidades de cada escuela y contexto.

¿Sientes que los proyectos educativos tradicionales ya no son suficientes para los desafíos de hoy? 🧐
América Latina necesita líderes que no solo entiendan el aula, sino que sepan gestionar el cambio. Con nuestro curso denominado" Análisis y Propuestas de Proyectos Educativos " obtendrás las herramientas clave para:

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🤝Certificado gratuito por la UNT . 
Telf: 985489314


☝️Es preciso señalar que este evento esta aprobado con Resolucion Rectoral Nro 0197_2026 UNT y esta organizado por Idecap en coordinacion con UNT.
INSTITUTO DE DESARROLLO Y CAPACITACION IDECAP le está invitando a una reunión de Zoom programada.
Tema: Analisis y Propuestas de Proyectos Educativos para América Latina 

Hora: 16 feb 2026 05:00 p. m. Lima
Únase a la reunión de Zoom
https://us06web.zoom.us/j/87871180835...
ID de reunión: 878 7118 0835
Código de acceso: 085580