En estos días que se celebra el día del maestro en algunos países, quiero compartirles el texto que da inicio a mi libro: "De la escuela que venimos a la que soñamos. El crisol de las emociones de un aprendiz de maestro."
"Dedicatoria
A cuantos educadores y educadoras que con pasión y entusiasmo
convierten lo cotidiano en trascendente, a aquellos que no
solo habitan el aula, sino que reinventan en ella mundos posibles
con su presencia. A los arquitectos de futuros invisibles, que desafían
el tedio, la desigualdad y la indiferencia, entregándose a una
tarea que es mucho más que enseñar, es luchar y, sobre todo, creer
en la perfectibilidad humana. A todos los que creen y saben encontrar
detrás de cada mirada esquiva, el sentido y la razón para
vivir dignamente en cada voz temblorosa, en cada mente inquieta
que no conoce el camino para realizar sus deseos y que encuentra
en cada docente la fuerza y la luz que ilumina y proyecta el sendero
de su vida.
A los que tienen la osadía diaria de autocuestionarse y de resistir
al desencanto; sabiendo que cada acción y cada momento
en educación no es un final, sino el inicio, y que, aunque las
manos tiemblen de cansancio, el corazón del docente resiste y
nunca deja de insistir con la esperanza de hacer crecer la semilla
de bondad y generosidad que todos llevamos dentro porque
piensan que educar es, en el fondo, el arte de apostar por lo improbable,
de sembrar en terrenos donde pocos se atreven a creer
que algo crecerá."
https://orcid.org/0000-0001-8035-0091
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