viernes, 24 de abril de 2026

Crónica y reflexión tras mi conferencia en el IDECAP de Trujillo, Perú: Efectos de la Inteligencia Artificial en el Bienestar Socioemocional de los Estudiantes.

 

Aún sigo profundamente emocionado por lo vivido ayer en dicha presentación. 

Quiero comenzar con un agradecimiento sincero y sentido a la institución por su invitación y por la organización del evento. Y, sobre todo, gracias a cada una de las más de mil personas que, después de una jornada larga y exigente, decidieron quedarse para seguir aprendiendo, reflexionando y dialogando sobre educación.

Ese gesto tiene doble mérito: decidir participar superando el cansancio acumulado y por la convicción y deseo de mejorar profesionalmente en beneficio de su alumnado. Solo quienes aman profundamente la educación son capaces de regalarle a la formación su tiempo y su energía más honesta. A todos ustedes, gracias.

La misión de la escuela en el siglo XXI: formar criterio, humanidad y sentido

En la conferencia recordamos una idea esencial de Francesco Tonucci, citada en la ponencia:

“La misión de la escuela ya no es enseñar cosas… eso lo hace mejor Internet. La escuela debe ser el lugar donde se aprende a pensar, a investigar, a cooperar y a usar bien la tecnología”.

La escuela del siglo XXI no puede limitarse a transmitir información. Su misión es ayudar a cada niño y niña a construir un proyecto de vida digno de ser vivido, a encontrar sentido, propósito y dirección. Todo lo que hacemos los docentes —cada clase, cada taller, cada conversación— tiene ese horizonte último.

Por eso insistí en que la educación sigue siendo un proceso profundamente humano. La IA puede analizar datos, reconocer patrones o generar respuestas, pero —como se afirma en la ponencia— “no piensa ni siente, y no reemplaza al docente”.

Alfabetización Mediática e Informacional: la competencia imprescindible

Abrimos la sesión con una advertencia que generó un silencio reflexivo en el auditorio:

“No crean nada de lo que les digo. Practiquen y enseñen a sus estudiantes a someter a juicio crítico todo lo que vean, escuchen y lean”.

La Alfabetización Mediática e Informacional (AMI), definida por UNESCO como el conjunto de competencias para acceder, analizar, evaluar y crear información de manera crítica y ética, es hoy un pilar del bienestar cognitivo y emocional.
En un mundo saturado de desinformación, enseñar a dudar es enseñar a pensar.

Puedes profundizar en este concepto desde aquí: alfabetización mediática.

Inteligencia Artificial: avances, mitos y realidades

La ponencia recorrió la evolución histórica de la IA y los falsos vaticinios que han acompañado cada avance tecnológico. Desde la radio educativa hasta la IA generativa, la historia demuestra que ninguna tecnología ha sustituido la interacción humana, aunque sí ha transformado la manera en que enseñamos y aprendemos.

La IA actual es poderosa, sí, pero sigue siendo una herramienta. Y como toda herramienta, puede potenciar o debilitar procesos educativos según cómo se use.

Inteligencia emocional y bienestar personal: el corazón de la educación

La segunda parte de la conferencia profundizó en la inteligencia emocional, apoyándonos en las definiciones de Salovey y Mayer (1990) y en las competencias descritas por Daniel Goleman: autoconciencia, autorregulación, motivación, empatía y habilidades sociales.

El bienestar personal —como recuerda la OMS— implica ser consciente de las propias capacidades, afrontar tensiones normales, trabajar de forma productiva y contribuir a la comunidad.

En la adolescencia, esta dimensión es especialmente crítica. El documento lo expresa con claridad:

“Es una etapa clave para formar hábitos sociales y emocionales que sostienen el bienestar mental”.

Si quieres ampliar esta parte, puedes explorar inteligencia emocional o el modelo PERMA.

Efectos de la IA en el bienestar socioemocional: riesgos reales

La ponencia expone con rigor los principales riesgos del uso inadecuado de la IA por parte de los estudiantes:

Pérdida de integridad académica (plagio inteligente, superficialidad cognitiva).

Dependencia cognitiva y debilitamiento del pensamiento crítico.

Aumento de desigualdades educativas.

Riesgos para la privacidad y el perfilado automatizado.

Sesgos algorítmicos y desinformación.

Impacto emocional: ansiedad, presión por productividad, aislamiento social.

Una frase del documento resume esta preocupación:

“La IA puede generar ansiedad por comparación con la ‘perfección’ de la máquina y reducir la interacción humana”.

Una propuesta integrada: IA al servicio del bienestar del alumnado

La parte final de la conferencia presentó una propuesta sólida, basada en UNESCO (2025), para integrar la IA en la escuela sin sacrificar el bienestar emocional:

1. Currículo emocional y entornos seguros

Integrar el aprendizaje socioemocional desde la infancia.

2. Detección temprana y rutas de cuidado

Protocolos claros, acceso a profesionales y prevención del abandono escolar.

3. Bienestar del docente

Cuidar al que cuida. Ningún docente debe asumir roles clínicos que no le corresponden.

4. Formación continua y colaboración interinstitucional

Escuela, salud y comunidad trabajando juntas.

5. Ética del cuidado (Noddings)

Respeto, escucha activa, empatía, solidaridad, participación estudiantil y comunicación no violenta.

Puedes profundizar en esta línea desde aquí: ética del cuidado.

Cierre: la educación como acto de esperanza

Lo vivido en Trujillo fue más que una conferencia: fue un recordatorio de que la educación avanza cuando se unen voluntades.
Cuando más de mil docentes se reúnen después de un día agotador, lo que se enciende no es solo un auditorio: es una comunidad que cree en el futuro.

Gracias, IDECAP Trujillo.
Gracias, docentes del Perú.
Gracias por recordarme que la educación es, ante todo, un acto de esperanza.

Seguimos caminando juntos hacia la escuela que soñamos.

Pedro Navareño.

24 de abril de 2026.


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