miércoles, 26 de agosto de 2026

¿Cómo puede un estudiante explorar su futuro sin decidirlo todo hoy? Una guía práctica en formato de preguntas y respuestas.

Les comparto hoy un asunto de gran interés para saber el camino que tomar. Para seguir dando forma al diseño de la vida digna que nos merecemos vivir, que, finalmente, se construye paso a paso. Para más información: ikigain.org

Una guía práctica en formato de preguntas y respuestas

Texto original en español  •  Lectura aproximada: 5 minutos

¿Por qué es tan difícil responder “qué quiero ser”?

Porque la pregunta mezcla varias decisiones distintas: qué actividades interesan, qué ambiente de trabajo encaja, qué habilidades conviene desarrollar y qué condiciones prácticas hay que tener en cuenta. Además, los estudiantes suelen conocer las profesiones por sus nombres o por las historias más visibles, no por las tareas cotidianas que ocupan la mayor parte del tiempo.

Una pregunta más útil sería: “¿Qué me gustaría explorar durante las próximas semanas?” No obliga a elegir una identidad ni a prometer una carrera. Solo ayuda a transformar una preocupación enorme en algo que se pueda observar.

¿Cómo se convierte una curiosidad en una hipótesis?

Empieza con una curiosidad concreta. “Me interesa la tecnología” es demasiado amplio; “quiero saber si disfruto explicando una herramienta a otras personas” se puede comprobar mejor. “Me gusta ayudar” también necesita precisión: quizá la curiosidad esté en escuchar, enseñar, organizar o resolver problemas.

Después, completa esta frase: “Me atrae esta dirección porque quiero tener más espacio para…”. Las respuestas pueden ser aprender, crear, colaborar, investigar, cuidar, resolver, trabajar con autonomía o contribuir a algo que importa. No hay una respuesta correcta. Nombrar el valor que hay detrás de la idea ayuda a diseñar una experiencia que explore lo que realmente interesa, en lugar de perseguir solo un título atractivo.

¿Qué conversación puede aportar información que no aparece en internet?

Hablar con alguien que conozca el ámbito elegido permite contrastar la imagen imaginada con la vida diaria. Puede ser un docente, un profesional, un familiar, un antiguo estudiante o alguien que haya cambiado de rumbo. No tiene que convertirse en una entrevista formal ni en una petición de consejo definitivo.

Tres preguntas sencillas pueden abrirla:

1. ¿Cómo es una semana normal en ese trabajo o área de estudio?

2. ¿Qué parte suele sorprender a quienes solo conocen la profesión desde fuera?

3. ¿Qué tarea pequeña podría probar una persona que está empezando?

Conviene escuchar tanto las partes atractivas como las repetitivas o difíciles. Una sola experiencia no representa todo un sector, pero puede revelar una pregunta nueva y más concreta.

¿Qué experimento pequeño se puede probar esta semana?

Elige una actividad relacionada con la hipótesis y ponle un límite claro. Puede ser preparar una explicación de cinco minutos, observar una reunión con permiso, hacer una tarea breve, ayudar en un proyecto escolar, entrevistar a dos personas o participar en una actividad de voluntariado.

Antes de empezar, define cuatro elementos:

Duración: por ejemplo, una tarde o una semana.

Resultado: algo que se pueda terminar y revisar.

Señales: qué se observará, como curiosidad, concentración, frustración, energía o ganas de repetir.

Límite: lo que esta prueba no puede decidir.

El límite es importante. Una experiencia incómoda puede indicar que falta práctica, información o apoyo; no demuestra por sí sola que toda la profesión sea equivocada. Del mismo modo, una tarde emocionante no garantiza que todas las tareas futuras vayan a resultar iguales.

¿Cómo se interpreta lo que se aprende?

Al terminar, escribe unas líneas sin convertirlas en una nota o un diagnóstico. ¿Qué hiciste realmente? ¿Qué parte te mantuvo atento? ¿Qué te drenó? ¿Qué aprendiste que no habrías descubierto solo pensando? ¿Qué cambiarías en una segunda prueba?

Luego clasifica las conclusiones en cuatro grupos:

Repetir: actividades o condiciones que merecen otra oportunidad.

Ajustar: elementos que podrían funcionar con otro contexto, ritmo o apoyo.

Descartar: suposiciones o tareas que ya no justifican más tiempo.

Investigar: preguntas que siguen abiertas.

El objetivo no es producir un veredicto sobre la personalidad del estudiante. Es construir una imagen un poco más realista para escoger el siguiente paso.

¿Qué pueden hacer las familias y los docentes?

Pueden ayudar a mantener la exploración abierta. En vez de exigir una respuesta final, pueden preguntar qué ha observado el estudiante, qué quiere comprobar después y qué apoyo necesita. También pueden compartir oportunidades concretas: una conversación, una visita, una actividad, una biblioteca, un taller o una persona de confianza.

Escuchar sin convertir cada interés en una profesión también es una forma de apoyo. Los estudiantes necesitan permiso para cambiar de hipótesis cuando aparece información nueva. La orientación profesional cualificada sigue siendo valiosa cuando hay decisiones complejas, barreras económicas o educativas, o dudas que requieren acompañamiento especializado.

¿Y si todavía no aparece una respuesta clara?

La falta de claridad no significa que se haya fracasado. A veces el resultado más útil es descubrir qué no encaja, qué condición es importante o qué pregunta merece una conversación más. Se puede repetir una experiencia con un ajuste, probar una dirección vecina o hacer una pausa mientras se reúnen más datos.

No hace falta decidir toda la vida para dar un paso responsable. Una curiosidad concreta, una experiencia y una revisión honesta pueden convertir la incertidumbre en información. La dirección se construye mientras se aprende.

Nota para edición: el enlace de autoría y la imagen se pueden añadir según las normas del medio.


domingo, 16 de agosto de 2026

Neurodidáctica digital, rigor científico y el arte de preguntar: Reflexiones tras mi ponencia en el IDECAP

Ayer, 15 de agosto, tuve el honor y el privilegio de participar como ponente en el Instituto de Desarrollo Capacitación y Competitividad (IDECAP). Fue una jornada intensa de intercambio, análisis y reflexión compartida que renueva, una vez más, mi convicción en el poder transformador de la educación.

Quiero comenzar estas líneas expresando mi más sincero y profundo agradecimiento a la dirección y al equipo organizador del IDECAP por la cálida invitación y la impecable acogida. Oportunidades como esta, donde nos reunimos docentes y especialistas a reflexionar en voz alta, no son meros actos académicos: son espacios imprescindibles para aprender juntos, contrastar miradas y construir colectivamente la escuela que nuestros estudiantes necesitan.

1. Educar en tiempos de complejidad: La urgencia de la formación docente.

Vivimos en un escenario educativo atravesado por transformaciones vertiginosas, sobreabundancia informativa y la irrupción acelerada de tecnologías disruptivas. En estos tiempos de alta complejidad, la formación del profesorado deja de ser un trámite burocrático o un complemento opcional para convertirse en el pilar ético y profesional sobre el que se sostiene el futuro de la escuela pública.

Formarse hoy no significa acumular recetas metodológicas de moda ni adoptar acriticamente el último dispositivo tecnológico. Formarse significa desarrollar una práctica reflexiva y rigurosa, capaz de interrogarnos sobre cómo aprende el cerebro humano, cómo se construyen los significados y de qué manera podemos acompañar mejor a las nuevas generaciones en su camino hacia la autonomía intelectual y personal.

2. Rigor científico contra la pseudociencia: El deber de desmantelar neuromitos.

Durante la conferencia me detuve especialmente en una exigencia irrenunciable: los educadores y las escuelas debemos fundamentar nuestra acción pedagógica en la mayor evidencia científica disponible.

A menudo, impulsados por la buena voluntad o por corrientes divulgativas poco contrastadas, en las aulas se extienden supuestas "teorías pedagógicas" que carecen de sustento real. Entre ellas destaca con especial arraigo el mito de los "estilos de aprendizaje" (modelo VARK), la creencia de que cada estudiante aprende de manera óptima si se le enseña de forma exclusiva por una sola vía: visual, auditiva o cinestésica.

La evidencia neurocientífica y los estudios sobre la arquitectura de la cognición son tajantes al respecto: el cerebro humano es multisensorial. No existen cerebros encasillados en un único canal de entrada. Procesar la información combinando diferentes vías (imágenes, textos, experiencias prácticas, diálogo) no solo no perturba al estudiante, sino que enriquece la red semántica, fortalece la memoria de trabajo y consolida el aprendizaje a largo plazo. Etiquetar al alumnado en función de un supuesto estilo de aprendizaje es limitar sus oportunidades de desarrollo.

La neurodidáctica seria nos demuestra que la clave no está en adaptar el contenido al "estilo" del alumno, sino en activar los cuatro pilares del aprendizaje enunciados por científicos como Stanislas Dehaene:

  • Filtro atencional (generar curiosidad y relevancia).
  • Compromiso activo (procesamiento profundo y formulación de hipótesis).
  • Revisión del error (feedback inmediato y reconfiguración neuronal sin penalización punitiva).
  • Consolidación (práctica distribuida y automatización).

3. Filosofía socrática e Inteligencia Artificial: Educar preguntando, no reemplazando el pensamiento.

Si la evidencia neurocientífica nos señala cómo aprende el cerebro, la filosofía socrática nos recuerda para qué y de qué manera debemos enseñar.

Para desarrollar el sentido crítico de los niños y jóvenes y alcanzar una verdadera formación integral, los docentes no debemos ser meros dispensadores de soluciones hechas o respuestas masticadas. Nuestro rol principal debe ser diseñar un camino de preguntas, dilemas y cuestionamientos que obligue al estudiante a pensar, a dudar, a argumentar y a llegar, por su propio esfuerzo cognitivo, a la comprensión de los conceptos.

Este principio cobra una vigencia dramática ante la irrupción de la Inteligencia Artificial en las aulas. Si usamos la IA como una máquina para dar respuestas inmediatas y redactar tareas automáticamente, corremos el riesgo de profundizar en lo que se conoce como deuda cognitiva: la atrofia del pensamiento crítico por delegar en la tecnología el esfuerzo de comprender y sintetizar.

La IA no debe ser un atajo engañoso que suplante el intelecto. Al contrario, configurada adecuadamente —por ejemplo, bajo la arquitectura de un Tutor Socrático— la IA puede convertirse en un poderoso aliado pedagógico:

No dando la respuesta directa, sino formulando repreguntas adaptadas al nivel del alumno.

Ofreciendo andamiaje y pistas graduales que guíen el razonamiento.

Fomentando la metacognición, es decir, ayudando a que el propio estudiante reflexione sobre cómo ha llegado a esa conclusión y dónde estuvo su error.

A modo de conclusión: Construir la escuela que necesitamos.

La transformación educativa no vendrá impuesta por la fascinación tecnológica ni por la repetición inerte de viejos dogmas. Nacerá de la unión entre el rigor científico, la pasión pedagógica y la capacidad crítica para interrogar la realidad.

Agradezco nuevamente al IDECAP la oportunidad de sembrar y debatir estas ideas. Nos queda por delante la hermosa y exigente tarea de llevar este rigor y esta actitud socrática al día a día de nuestras aulas, para seguir caminando, juntos, hacia la escuela que nuestros educandos merecen y necesitan.

domingo, 19 de julio de 2026

Guía para elaborar o revisar el PROYECTO EDUCATIVO DE CENTRO. República Dominicana.

¿Tu PEC es un documento vivo o papel mojado? 

Hacia la escuela que necesitamos construir paso a paso.


https://www.youtube.com/watch?v=G7y-5IaowLQ

¿Alguna vez te has detenido a mirar las paredes de tu centro, el bullicio del patio o la mirada de tus estudiantes en el aula y te has preguntado: “¿Es esto lo que escribimos en nuestro Proyecto Educativo de centro?”

A menudo, el PEC se percibe como un trámite necesario; una carga burocrática que reposa en un estante esperando una inspección. Pero si el PEC no respira en los pasillos, si no guía el trato cotidiano entre docentes y alumnos, y si no se siente en la solidaridad y la inclusión real de cada recreo, entonces es, sencillamente, papel mojado. Y como maestros que conocemos el peso de nuestra responsabilidad, sabemos que el papel mojado no cambia vidas.

El PEC como brújula de nuestra identidad.

El PEC no debe ser un manual de instrucciones para la burocracia, sino el pulso del centro. Es la brújula que orienta nuestra mirada cuando las inercias del día a día intentan desviarnos de lo esencial. Cuando un centro educativo decide, de manera consciente, que sus normas no son solo decretos, sino acuerdos de convivencia basados en el respeto, la equidad y el bien común, el documento cobra vida.

En ese momento, el PEC deja de ser un texto para convertirse en un contrato vivo entre el profesorado, las familias y el estudiantado. Es el compromiso innegociable de que cada acción, desde la planificación de una clase hasta la gestión de un conflicto, está al servicio de un propósito superior.

De la escuela que venimos a la escuela que soñamos.

Para cerrar la brecha entre el "deber ser" normativo y la realidad del aula, nos apoyamos en las diez claves de “De la escuela que venimos a la que soñamos. El crisol de las emociones de un aprendiz de maestro”. Estas claves no son solo teoría; son la estructura necesaria para pasar del texto a la acción transformadora. Nos invitan a mirar la escuela como un espacio donde la educación emocional y la pedagogía crítica se entrelazan para desafiar las inercias y construir, juntos, la escuela que necesitamos hoy.

Al integrar estas claves, el PEC se transforma en una herramienta de lucha contra la exclusión y el inmovilismo, permitiéndonos centrar todos nuestros esfuerzos en el verdadero objetivo de la educación: 

“lograr que cada niño y cada niña aprenda a diseñar y desarrollar proyectos de vida dignos de ser vividos.”


sábado, 20 de junio de 2026

Un año de sueños compartidos.


 CELEBRAMOS UN AÑO DE SUEÑOS COMPARTIDOS! 📘

¡Importante! Recuerden descargar los dos volúmenes del libro.

Parece que fue ayer, pero ya hace un año que vio la luz "De la escuela que venimos a la que soñamos. El crisol de las emociones de un aprendiz de maestro". Un libro nacido del corazón de la escuela, pensado para y por los docentes que transforman vidas día a día.

Para agradecer a las personas que me siguen, hoy quiero hacerles un regalo muy especial para celebrar el aniversario de la publicación de mi libro.

DURANTE LOS DÍAS 21 Y 22 DE JUNIO, EL LIBRO ESTARÁ COMPLETAMENTE GRATIS EN AMAZON.

No dejes pasar la oportunidad de sumergirte en este crisol de emociones, mística profesional y reflexión pedagógica.

👉 ¿Cómo conseguirlo? Ve a Amazon los días 21 y 22 de junio, busca el título y descárgalo en su versión digital sin coste alguno. ¡Haz correr la voz entre tus compañeros docentes!

Y si al leerlo te ayuda a reflexionar sobre la importancia de la educación, te estaré muy agradecido si haces una valoración y un comentario sincero en Amazon.

viernes, 22 de mayo de 2026

Inteligencia artificial, escuela y esperanza: reflexiones compartidas en el I SIPIAGE 2026. Huánuco. Perú

 Inteligencia artificial, escuela y esperanza: reflexiones compartidas en el I SIPIAGE 2026.

Ha sido un verdadero honor participar en el I SIPIAGE 2026: I Seminario Internacional Pedagógico e Inteligencia Artificial Generativa en Educación, organizado por la Gran Unidad Escolar Leoncio Prado de Huánuco, una institución gloriosa, histórica, innovadora y profundamente comprometida con la educación peruana.

Este seminario internacional, celebrado en el marco del 197.º aniversario institucional de la G.U.E. Leoncio Prado de Huánuco, ha sido un espacio de aprendizaje, innovación y reflexión sobre el impacto de la inteligencia artificial generativa en los procesos educativos. 

Un encuentro que demuestra que las escuelas que miran al futuro no son aquellas que simplemente incorporan tecnología, sino aquellas que se atreven a preguntarse, con honestidad pedagógica, qué educación necesitan hoy nuestros niños, niñas y jóvenes para vivir con dignidad en un mundo complejo.

En mi intervención, titulada “Reflexiones sobre la inteligencia artificial y 10 claves para construir la escuela que necesitamos”, quise compartir una idea central: la inteligencia artificial puede ayudarnos, pero nunca podrá sustituir aquello que hace verdaderamente humana a la educación.

La IA puede organizar información, generar respuestas, sugerir actividades, traducir textos o ayudarnos a planificar. Pero no piensa, no siente, no cuida, no acompaña una historia de vida, no construye convivencia, no educa la esperanza y no puede decidir por nosotros qué tipo de persona queremos formar. Esa sigue siendo, quizá más que nunca, la tarea profunda e insustituible del profesorado.

Por eso, en tiempos de inteligencia artificial, la pregunta educativa más importante no es solo: ¿cómo introducimos la IA en las aulas? La pregunta verdaderamente decisiva es otra: ¿qué aprendizajes humanos, éticos, críticos y comunitarios debemos proteger y desarrollar precisamente porque ahora existe la inteligencia artificial?

Educar en esta época exige enseñar a dudar, a contrastar, a preguntar, a investigar y a someter a juicio crítico todo lo que vemos, escuchamos y leemos. La alfabetización mediática e informacional se convierte en una necesidad apremiante para formar ciudadanos capaces de navegar en un océano de información, desinformación, imágenes manipuladas, respuestas automatizadas y realidades cada vez más complejas.

También hablamos de los riesgos que no podemos ignorar: la dependencia cognitiva, la pérdida de pensamiento crítico, el plagio inteligente, la desinformación, los sesgos algorítmicos, la brecha digital, la exposición de datos personales y el impacto que el uso inadecuado de la tecnología puede tener en el bienestar emocional de niños, niñas y adolescentes. Por eso, la escuela no puede limitarse a incorporar herramientas; debe formar criterio, responsabilidad, autonomía y humanidad. La IA no debe entrar en la escuela como una moda, sino como una oportunidad para pensar mejor la educación, fortalecer la ética, cuidar a las personas y mejorar los aprendizajes.

En este camino, los marcos internacionales de la UNESCO nos recuerdan que la educación en inteligencia artificial debe situar siempre en el centro a la persona. La IA debe estar al servicio del desarrollo humano, de la ética, de la inclusión, de la creatividad, de la justicia social y del bien común. Nunca al revés.

Desde esta mirada, compartí las diez claves para construir la escuela que necesitamos:

  1. Una escuela como espacio para el cuidado, el bienestar y la convivencia positiva.
  2. Una escuela que impulse la formación y el desarrollo del docente colaborativo.
  3. Una escuela entendida como organización que aprende y genera respuestas desde dentro.
  4. Una escuela con liderazgo pedagógico distribuido y vertebrador.
  5. Una escuela con un currículum para la esperanza y para una ciudadanía glocal crítica.
  6. Una escuela que transforme la evaluación en una práctica formativa y auténtica.
  7. Una escuela abierta, en red, con tecnologías e IA al servicio del bien común.
  8. Una escuela que desarrolle ciclos de aprendizaje experiencial para la innovación sostenible.
  9. Una escuela acompañada desde la confianza, el asesoramiento y la retroalimentación pedagógica.
  10. Una escuela comprometida con el bien común, los derechos humanos, la dignidad de las personas y la ciudadanía democrática.

Estas claves no son una receta cerrada. Son una invitación a pensar juntos. A mirar nuestras instituciones educativas desde dentro. A preguntarnos qué debemos cuidar, qué debemos transformar y qué debemos sostener para que cada estudiante pueda construir un proyecto de vida digno, esperanzador y valioso.

Quiero expresar mi agradecimiento más sincero a los organizadores del evento, a los equipos impulsores de La IA de Miércoles y Los Viernes Tecnológicos Renovado, y muy especialmente a los directivos de la Gran Unidad Escolar Leoncio Prado de Huánuco, y a mi amiga Sofía Meza por la invitación, la confianza y la oportunidad de formar parte de este seminario internacional junto a ponentes de distintos países y profesionales comprometidos con la mejora educativa.

Y mi agradecimiento más especial va dirigido a todos y cada uno de los docentes participantes. Gracias por su interés, por su escucha, por sus preguntas y por el compromiso que demuestran con la educación. Sé que la tarea que realizan cada día es inmensa. Educar exige presencia, paciencia, sensibilidad, conocimiento, entrega y una enorme confianza en las posibilidades de cada niño y cada niña.

En un mundo atravesado por la incertidumbre, la aceleración tecnológica y la complejidad social, necesitamos más que nunca docentes capaces de acompañar, cuidar, orientar, cuestionar y abrir caminos. Porque de nosotros depende, muchas veces, transformar vidas y ayudar a que cada estudiante encuentre motivos para aprender, crecer y esperar.

Por mi parte, reitero mi disposición a colaborar siempre, de manera desinteresada, con todos aquellos docentes, equipos directivos e instituciones que deseen seguir pensando y construyendo una escuela mejor. Una escuela más humana, más justa, más inclusiva, más crítica y más comprometida con la dignidad de cada persona.

La inteligencia artificial puede ofrecernos nuevas herramientas. Pero la esperanza, el cuidado, la justicia, la convivencia y la dignidad siguen necesitando maestros y maestras comprometidos.

Y ahí, precisamente ahí, comienza la escuela que necesitamos.

Gracias, Gran Unidad Escolar Leoncio Prado de Huánuco.
Gracias, docentes.
Gracias por seguir creyendo que educar es una de las formas más hermosas de mejorar la vida
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miércoles, 20 de mayo de 2026

El PEI como brújula de la escuela que soñamos. Universidad Cesar Vallejo, Perú

El PEI como brújula de la escuela que soñamos

Invitado por la Universidad César Vallejo de Perú, tengo la alegría y la responsabilidad de compartir una reflexión con docentes y futuros docentes sobre una tarea tan importante como decisiva: la elaboración del Proyecto Educativo Institucional (PEI).

Porque un PEI no debería ser nunca un documento más, escrito para cumplir con una exigencia administrativa y guardado después en una carpeta. Un PEI bien pensado, bien dialogado y bien redactado debe ser mucho más que eso: debe convertirse en la brújula que oriente el destino de cada institución educativa.

En él deberían reconocerse los sueños, los compromisos, los principios y las metas compartidas por toda la comunidad educativa. Debería expresar con claridad qué escuela queremos construir, para qué educamos, cómo queremos convivir, qué valores nos sostienen y qué tipo de futuro deseamos abrir para cada niño, cada niña y cada joven, y en definitiva para cada país.

Desde las diez claves que desarrollo en mi libro "De la escuela que venimos a la que soñamos. El crisol de las emociones de un aprendiz de maestro", propongo mirar el PEI como una oportunidad para pensar la escuela desde lo esencial: el cuidado, la convivencia, el bienestar, la colaboración docente, el liderazgo pedagógico, el currículo esperanzador, la evaluación formativa, la tecnología al servicio del bien común, la innovación sostenible, el acompañamiento institucional y la construcción de una ciudadanía democrática, justa y comprometida.

Estas diez claves no pretenden ser una receta cerrada, sino una invitación a conversar, a mirar la realidad de cada escuela con honestidad y a preguntarnos juntos:

¿Qué escuela tenemos?

¿Qué escuela necesitamos y soñamos?

¿Y qué podemos hacer, desde hoy, para acercarnos a ella?

El PEI cobra verdadero sentido cuando nace del diálogo y no de la imposición; cuando recoge la voz del profesorado, del alumnado, de las familias y de la comunidad; cuando ayuda a ordenar las decisiones importantes; cuando orienta la convivencia, el currículo, la gestión, la evaluación y la mejora continua.

Porque transformar los centros educativos no es una tarea menor. Transformar una escuela es mejorar la vida de quienes la habitan. Es crear condiciones para que cada estudiante pueda descubrir sus capacidades, fortalecer su autoestima, aprender con sentido, convivir con otros y desarrollar la mejor versión de sí mismo.

Por eso, elaborar un PEI no consiste solo en redactar bien un documento. Consiste, sobre todo, en atreverse a pensar colectivamente sobre el futuro de la escuela. Consiste en convertir los deseos compartidos de la comunidad educativa en compromisos reales, visibles y evaluables.

A los futuros docentes que participan en este proceso quiero recordarles algo fundamental: tienen en sus manos una de las tareas más hermosas y trascendentes que existen. Educar no es únicamente enseñar contenidos; es acompañar vidas. Es ayudar a que cada estudiante pueda diseñar y desarrollar proyectos de vida dignos de vivirse.

Con ese propósito, y para facilitar esta tarea, comparto una guía práctica con orientaciones para la elaboración del PEI, pensada como apoyo para reflexionar, dialogar y construir mejores proyectos educativos institucionales.

Puede accederse a la guía en el siguiente enlace:

https://forms.gle/yzf6eehNV1UtWPt37

Ojalá este encuentro sea una oportunidad para aprender juntos, para compartir inquietudes y para seguir soñando, con los pies en la tierra, con la escuela que nuestros niños, niñas y jóvenes necesitan y merecen.

Porque cuando una escuela sabe hacia dónde camina, toda la comunidad educativa puede avanzar con más sentido, más esperanza y más compromiso.

Aprovecho para expresar mi gratitud a la Universidad César Vallejo, por la oportunidad que me da de compartir. Saben que siempre me encontrarán al servicio de la educación.

domingo, 17 de mayo de 2026

GUÍA PRÁCTICA PARA ELABORAR, REVISAR Y TRANSFORMAR EL PROYECTO EDUCATIVO INSTITUCIONAL EN PERÚ.

IDEA CENTRAL DE ESTA GUÍA

El PEI tiene sentido cuando ayuda a la escuela a mirarse con honestidad, decidir colectivamente sus prioridades y organizar acciones sostenibles para mejorar los aprendizajes, el bienestar y la vida común. Y, sobre todo, cuando se comprende como un medio para lograr el fin supremo: convertir las escuelas en espacios donde cada niño y cada niña aprendan a diseñar y desarrollar, a lo largo de su vida, proyectos de vida dignos de ser vividos.

Con el fin de aportar una herramienta práctica a los maestros y maestras peruanos, aquí les dejo una 

"GUÍA PRÁCTICA PARA ELABORAR, REVISAR Y TRANSFORMAR EL PROYECTO EDUCATIVO INSTITUCIONAL EN PERÚ"


Para acceder a ella de manera gratuita solo tienen que inscribirse aquí.

Para ampliar información o colaboración sin compromiso, escribir a: pnavareno@gmail.com