sábado, 19 de septiembre de 2026

Guía para docentes: Cuando la IA entra en el aula ¿qué queda en manos del docente?


Gracias, por permitirme compartir y aprender juntos. 

Escribo estas líneas con el agradecimiento todavía caliente.

Gracias a la Asociación de Estudiantes de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Guayaquil y a la Fundación CINAEM por la invitación a participar en la VI Jornada de Actualización Pedagógica Internacional. Y gracias, de forma muy especial, a Robert, por su amabilidad y por el cuidado con el que preparó cada detalle.

Pero el agradecimiento mayor es para ustedes. Para cada una y cada uno de los que estuvieron ahí, un viernes por la tarde, desde Ecuador, Colombia, Argentina, México y España, con las preguntas en el chat, con los números que se atrevieron a escribir antes de conocer el dato, con los comentarios que me hicieron pensar mientras hablaba. Una ponencia en línea puede ser un monólogo o puede ser una conversación. Ustedes la convirtieron en lo segundo.

Lo que quisimos compartir

La sesión se apoyó en cuatro bloques, y los resumo por si les sirve de recordatorio. Aunque conviene recordar que la exposición y argumentación del contenido fue mucho más de lo que aquí recogemos.

El contexto. Partimos de un dato que tenía apenas diez días: PISA 2025 midió por primera vez el uso de inteligencia artificial por el alumnado. Alrededor de la mitad de los estudiantes de quince años la usa cada semana para aprender, y nuestra región está por encima de la media de la OCDE. Pero lo que de verdad importa no es cuánto, sino para qué: investigar, resumir y escribir. Es decir, exactamente las tres operaciones donde ocurre el aprendizaje.

Cómo aprende el cerebro humano. Fue el bloque más largo y el que menos habló de tecnología, y no por casualidad. Cuatro mecanismos gobiernan cualquier aprendizaje (Stanislas Dehaene), a los once años y a los cincuenta: atención, compromiso activo, error y consolidación. Atender, actuar, equivocarse, consolidar. Cuatro palabras que no caducan cuando cambie la herramienta de moda.

La transformación del oficio. Si la herramienta no trae la pedagogía incorporada, la pedagogía la tiene que poner el docente. Ahí está el nuevo trabajo: diseñar, acompañar, interpretar, decidir con criterio y responder éticamente. Y cambiar la pregunta: de «¿usó inteligencia artificial?» a «¿qué actividad cognitiva realizó?». Porque si una tarea se resuelve con un solo mensaje, el problema no está en el estudiante: está en la tarea.

La caja de herramientas. Terminamos con lo aplicable el lunes: criterios para decidir antes, durante y después; un protocolo de rediseño; un filtro de diez preguntas para adoptar —o no adoptar— cualquier herramienta. Todo gratuito y todo utilizable, también, sin conectividad estable.

Una guía para que no se quede en una buena tarde

Porque informar no basta. Lo sabemos por la investigación y lo sabemos por experiencia: de una charla se sale convencido y tres semanas después no ha cambiado nada.

Por eso he preparado una guía teórico-práctica que desarrolla por escrito todo lo que allí apenas pudimos apuntar. No es un resumen de la ponencia: es el porqué. Cada práctica que propongo va acompañada de la investigación que la sostiene, de los límites de esa investigación dichos con franqueza, de qué hacer el lunes, de cómo hacerlo si en su escuela la conexión falla y de cómo comprobar, dentro de un mes, si ha servido de algo.

Está pensada para leerla con un lápiz al lado y para llevarla al claustro. Y está escrita desde una convicción que quiero dejar dicha con claridad: primero es la educación, después la pedagogía y solo al final las herramientas. Nunca al revés. Ninguna tecnología nos dirá qué clase de personas queremos ayudar a formar; esa pregunta es nuestra y seguirá siéndolo.

Lo que de verdad multiplica

Llevo cincuenta años en esto y hay una cuenta que no me canso de repetir.

Cuando un docente mejora, no mejora un docente: mejoran los veinticinco, treinta o cuarenta estudiantes que tiene delante en cada grupo clase, que sumados a los grupos que imparte docencia, a veces son muchos. Y los del curso que viene. Y los del siguiente. Ningún oficio tiene ese efecto multiplicador. Ninguno.

Por eso, cuando alguien dedica un viernes por la tarde a formarse, no está haciendo un mérito personal: está haciendo algo que llega mucho más lejos de lo que verá nunca. Y no conozco tarea más digna que trabajar por el bien común desde el sitio en el que a uno le ha tocado estar.

A su disposición

Entre otras razones, para agradecer y apoyar ese esfuerzo, quedo a disposición de quien quiera seguir conversando: para resolver dudas sobre lo que contamos, para acompañar un claustro que quiera trabajar estos criterios en equipo, para preparar una sesión con su centro o su institución, o sencillamente para que me cuenten qué han hecho con todo esto, que es lo que más me interesa.

Escríbanme sin ningún reparo a consultoriapnavareno@gmail.com. Contesto siempre.

Gracias, de corazón, por estos noventa minutos.

Accede a la guía aquí

Estoy trabajando en una publicación que ampliará notablemente esta guía. Si estás interesado en ella, puedes escribirme a mi correo: consultoriapnavareno@gmail.com y decirme que te ha parecido esta versión y en qué debería insistir o ampliar. Por ello te estaría muy agradecido.

«Cuando la IA entra en el aula, ¿qué queda en manos del docente?» · Manual teórico-práctico para el profesorado · Pedro Navareño Pinadero · Licencia CC BY-NC-SA 4.0


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