viernes, 11 de noviembre de 2016

Perú confía en “La formación docente basada en la escuela.”



En el post anterior resumíamos los pasos del “CICLO DE FORMACIÓN CONTINUA BASADA EN LA ESCUELA PARA DOCENTES EN SERVICIO”. En esta ocasión nos vamos a referir a los talleres se han desarrollado los días 2, 3, 4 y 5 de noviembre, también en Lima (Perú), donde hemos seguido trabajando con el Ministerio de Educación. En concreto lo hemos hecho con los responsables y especialistas de la Unidades de Gestión Educativa Locales (UGEL), a los que agradecemos desde este espacio su participación y colaboración.

Iniciamos el trabajo reflexionando sobre el mundo en el que nos encontramos, pues siempre nos motiva y ayuda a comprender mejor el propósito que buscamos en nuestra tarea de lograr un mundo mejor, a través de la educación de todas y cada una de las personas que conformamos este mundo. En esta ocasión, iniciamos con este pensamiento que nos plantea Alvin Toffler:

“Los analfabetos del siglo XXI, no serán aquellos que no sepan leer y escribir … sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y reaprender.”

Es decir que lo aprendido hasta ahora, en alguna medida, debemos olvidarlo para aprender los nuevos conocimientos y las lecciones que la ciencia y el mundo nos enseñan cada día.

Con el fin de seguir avanzando en el conocimiento del trabajo que se viene haciendo, hoy queremos hacer una breve reflexión sobre la importancia que tiene, para las instituciones educativas, identificar, y hacer explícitas, las finalidades educativas; es decir, conocer el perfil de egreso que nos proponemos alcanzar en cada estudiante al finalizar el último nivel de formación que imparte cada escuela. En el caso de Perú, el referente general de perfil de egreso se encuentra recogido en el decreto de currículo general para todo el país, el cual debe de ser contextualizado por cada escuela, para que sea más pertinente a cada estudiante. Además reflexionaremos sobre el autodiagnóstico pedagógico como herramienta que nos permite identificar qué estamos haciendo para alcanzar el perfil de egreso de nuestros estudiantes.

Y todo ello porque consideramos esencial que las escuelas deberían tener respuesta a algunas cuestiones como estas ¿Están explícitas las finalidades educativas que persiguen?¿Conocen y trabajan a diario en sus prácticas, todos los docentes de cada institución, para conseguir las finalidades que tienen establecidas, buscando contribuir a la formación del perfil de egreso de sus estudiantes? ¿Saben cuáles son las prácticas docentes que contribuyen de manera efectiva a la consecución de sus finalidades educativas? ¿Conocen dónde se encontran para poder tomar las decisiones oportunas en función de a dónde queremos ir?

Estas y muchas otras preguntas tratamos de responderlas en el desarrollo del ciclo de formación continua que venimos desarrollando en Perú. La meta final es mejorar la calidad de la educación, entendida como “la coherencia que debe existir entre el perfil de egreso que decimos a los padres que vamos a conseguir, lo que hacemos cada día en cada aula de clase para conseguirlo y lo que realmente estamos alcanzando.”

La primera fase del ciclo propone, que cada institución, haga explícito el perfil de egreso, es decir que identifique las finalidades educativas que se propone alcanzar al finalizar el último grado que imparte. Todo ello se debe realizar a partir del perfil competencial establecido por el Ministerio de Educación para todo el país, que, cada escuela, debe adecuar a su contexto particular.

En un segundo momento, se  procede a realizar un autodiagnóstico de la práctica docente, es decir se trata de conocer que estamos haciendo ya para lograr nuestros propósitos. Esta tarea se realiza a través de una plataforma online en la que cada docente indica como realiza su práctica docente, tomando como referencia el Marco del Buen Desempeño Docente (MBDD) que el Ministerio de Educación ha establecido después de analizar la realidad de las escuelas peruanas.

La información que arroja el informe de autodiagnóstico tiene una doble finalidad. En primer lugar nos muestra el nivel de acuerdo en las prácticas docentes efectivas que existen en cada institución, para, a partir de esos datos, elaborar un plan de mejora que nos permita alinear las acciones que debemos realizar en función de los objetivos de formación que pretendemos para nuestro alumnado. En segundo lugar, como resultado de los condicionantes que manifiestan tener el profesorado para realizar sus tareas como docentes y los resultados generales del nivel de frecuencia de prácticas docente efectivas, se identifican fácilmente, las necesidades formativas que tiene el profesorado de cada institución. Con todo ello, cada escuela, puede proceder a establecer un plan de formación que dé respuesta a sus necesidades particulares.

El plan de mejora pedagógica contempla un plan estratégico a corto medio y largo plazo, pues entendemos que no es posible afrontar todos los retos a la vez y necesitamos priorizar y temporizar las acciones con el fin de analizar con rigor y de acuerdo con los aportes de la ciencia, aquellas prácticas que queremos mejorar.

La forma en la que concretamos las acciones de mejora es elaborando pautas de trabajo común, es decir estableciendo acuerdos metodológicos que nos ayuden a alinear nuestra práctica docente, para el logro de nuestras finalidades educativas, y, a partir de lo que ya hacemos, y tomando como referencia el MBDD, en el caso de Perú, elaboramos las pautas metodológicas de una práctica educativa, que finalmente adoptaremos individualmente en nuestra tarea docente.

Todo lo anterior está dicho en trazo grueso, pues en el desarrollo de estos pasos se aportan evidencias y conocimientos que harían excesivamente larga esta breve reflexión.




jueves, 6 de octubre de 2016

“PERÚ APUESTA POR UN SISTEMA INNOVADOR DE MEJORA CONTINUA DE LA CALIDAD EDUCATIVA EN LAS AULAS DE SUS ESCUELAS”.



 Los pasados días 30 de septiembre, 1 y 2 de octubre, tuve la ocasión de participar como ponente, en las jornadas de formación que se celebraron en Lima, organizadas por el Ministerio de Educación de Perú, a través de la Dirección de Formación Docente en Servicio (DIFODS), dedicadas al “DESARROLLO DEL CICLO DE FORMACIÓN CONTINUA BASADA EN LA ESCUELA PARA DOCENTES EN SERVICIO”; que tenían como objetivo la presentación, sensibilización y formación de los coordinadores pedagógicos de un buen número de instituciones educativas. Formación que, en el futuro, se extenderá a otros responsables y personal de las escuelas públicas peruanas.

Para que el desarrollo de estas sesiones de formación tuviera el éxito esperado, como en tantas otras ocasiones, se contó con la mejor disposición y un gran sacrificio de tiempo y esfuerzo por parte de los docentes participantes, pues fueron tres largas jornadas de trabajo, viernes, sábado y el domingo hasta bien pasado el medio día. Además, algunos de ellos tenían que realizar largos desplazamientos desde sus lugares de origen, lo cual implicaba alargar aún más la jornada laboral.

Esta actividad se inscribe en la línea de actuación que viene llevando a cabo el Ministerio de Educación (M.E.), en educación inicial, primaria y secundaria, en una dirección que consideramos que es la acertada, además de ser realmente ilusionante  y esperanzadora; sobre todo, porque se propone contar con la opinión, la contribución y el compromiso de los docentes. En ese sentido, el M.E. ha decidido, entre otras acciones, potenciar “la formación de los docentes que están en servicio”, con el fin de atender las necesidades formativas en función de cada contexto, una medida que podrá reportar grandes beneficios a las escuelas al ofrecer soluciones de actuación ajustadas a cada institución, y por tanto pertinentes a las necesidades particulares de sus estudiantes.

Para que la formación fuera lo más efectiva posible, los talleres tuvieron un carácter teórico práctico, es decir no solo se estudiaron las bases teóricas de esta propuesta innovadora de calidad de la práctica docente, sino que además, se realizaron ejercicios prácticos de cada una de las fases del proceso de mejora continua, lo cual permitió a los docentes “aprender haciendo” a través de dinámicas de grupo similares a las que tendrán que realizar en sus respectivas centros de trabajo y escuelas.

La formación basada en la escuela se fundamenta en dos referentes:
  •  Las finalidades de aprendizaje que se desea lograr en los estudiantes, descritas en el perfil de egreso de la Educación Básica del Perú contenida en el Currículum Nacional.
  • Una serie de principios fundamentados en el conocimiento científico sobre cómo aprendemos las personas, en formato de protocolos, guías y manuales en el marco del trabajo colegiado.


También es importante señalar que se toma como modelo de calidad educativa, no los resultados de las evaluaciones internacionales, sino la coherencia entre la formación que cada institución educativa promete que alcanzará cada estudiante al finalizar su formación, lo que se hace realmente en cada aula para conseguirlo y los resultados que finalmente se alcanzan. Por tanto estamos ante un concepto de calidad educativa más cercano y realista a las necesidades y demandas de cada comunidad educativa.

Por otro lado, es importante recordar, que esta propuesta de formación hunde sus raíces en una larga investigación y experimentación sobre cómo se puede mejorar el proceso de enseñanza aprendizaje y, en general, sobre la calidad de la práctica docente, la cual pone de manifiesto que para lograr un proceso de enseñanza aprendizaje adecuado a cada escuela, y a todos sus estudiantes, se necesita establecer una serie de acciones sistemáticas, que nos permitan actuar de modo coherente y adecuado a los fines que persigue cada institución, a través de un proceso de mejora continúa de sus prácticas pedagógicas. Por tanto el objetivo de esta propuesta es innovar y asegurar la mejor calidad posible de todos los procesos que ocurren dentro del las aulas, mediante la implementación de cinco fases que, de manera muy resumida, se podrían recoger así:

En un primer momento, será necesario crear las condiciones, es decir sensibilizar a los docentes de la importancia y la necesidad de trabajar juntos para conseguir los mismos objetivos en nuestro alumnado. Solo así nos garantizamos que todas las acciones y proyectos que se llevan a cabo en las instituciones educativas tienen sentido y contribuyen a lograr el perfil de egreso que la comunidad educativa ha decidido que debemos conseguir. Hacer tomar conciencia a todos los docentes de cada escuela de las características formativas, las competencias, los valores, etc., que deben alcanzar los estudiantes al finalizar sus estudios, será imprescindible; en definitiva, conocer  cuál es el modelo de persona que la institución quiere lograr, para construir una sociedad más pacífica, justa y solidaria, supone un primer paso esencial para organizar los esfuerzos colectivos en la dirección correcta.

Para conseguir este primer objetivo debemos preguntarnos cuál es el perfil de egreso que tenemos en cada institución educativa. Y la mejor manera de concretarlo será realizando una revisión de los proyectos y documentos en los que tenemos plasmadas las finalidades educativas de cada institución.

En una segunda fase se utiliza un instrumento de autodiagnóstico online para analizar la práctica docente, el cual nos permite conocer el grado de acuerdo, el dónde estamos, en las acciones de aula, que práctica cada profesor, de cada etapa educativa en función del Marco del Buen Desempeño Docente.

El tercer paso, a partir de los resultados obtenidos en el autodiagnóstico, es decir una vez conocidas nuestras fortalezas y debilidades, se elaborará un Plan de Mejora Pedagógica, con el fin de establecer las acciones a llevar a cabo en el corto, el medio y el largo Plazo.

En la cuarta fase, se diseñarán e implementarán Pautas de Trabajo Común, que son elaboradas con las aportaciones y la colaboración de la totalidad de los y las docentes de cada institución, constituidos como comunidades de aprendizaje profesional. Pautas que se pueden definir como  un documento técnico de trabajo que permite a un colectivo docente acordar una serie de procedimientos sobre la práctica educativa, con la finalidad de darle consistencia al proceso de enseñanza en función del aprendizaje que se quiere conseguir.” En ese sentido, consideramos esencial que todos tengan altas expectativas y que estas se vean acompañadas y sean desarrolladas de acuerdo a un enfoque que garantice una practica docente que tiene como elemento central la formación de los docentes en servicio; pues el mejor modelo  de formación continua, creemos que es, aquel que forma al profesorado para dar respuesta a las demandas y necesidades particulares del alumnado de cada institución.

La quinta y última fase consiste en realizar un balance anual de lo avanzado en las propuestas del Plan de Mejora Pedagógica, para tomar las decisiones pertinentes y reconocer las mejoras en la práctica docente implementadas. De ese modo se trabaja en un ciclo de mejora permanente basado en la práctica de cada escuela, institución o centro educativo, y que cada año revisa y ajusta el Plan de Mejora para atender las necesidades que la reflexión y valoración de los resultados nos brindan.

Naturalmente, la complejidad del proceso exige un asesoramiento y acompañamiento que desde el Ministerio de Educación tienen organizado y previsto para que las instituciones que ahora comienzan la andadura, tengan la garantía de avanzar en un trabajo colaborativo, no solo con el Ministerio de Educación, sino también en cooperación con los profesionales de las diferentes instituciones. Además existe, por parte de la administración educativa,  el compromiso de revisar y ajustar las condiciones y organización de las instituciones educativas, con el fin de encontrar la mejor solución posible en cada caso, para que existan tiempos y espacios para que puedan llevarse a cabo todos los procesos y tareas que esta propuesta de mejora exige.

Para facilitar el diálogo y las interacciones de los participantes y ponentes en el desarrollo de las jornadas de formación, se organizaron en tres grupos de trabajo que fueron atendidos por los ponentes: Federico Malpica, Director General del Instituto Escalae, Valentí Feixas, Responsable de Escalae System y Pedro Navareño, Consultor Senior de Escalae.

Desde este espacio y este foro, queremos agradecer la oportunidad de compartir conocimientos y experiencias con los docentes que asistieron al encuentro por su gran profesionalidad, su atención, sus valiosas aportaciones, su trabajo y su colaboración generosa en el desarrollo de los talleres, pues ellos fueron los protagonista y dieron sentido a los tres días de trabajo intenso que compartimos. Pero sería injusto no destacar las palabras de agradecimiento y reconocimiento que, un gran número de ellos, nos manifestaron al finalizar el taller. Palabras y gestos que no solo hablan de su calidad como personas, sino que además producen la más alta satisfacción personal y profesional que se puede recibir. 

jueves, 8 de septiembre de 2016

La tercera ola. Alvin Toffler



Hace un par de año reflexionábamos con Alvin Toffler, hoy cada uno seguro que tiene argumentos para creer aún más en sus profundas verdades.

Cuando se escucha con atención el discurso de sabios como Alvin Toffler, se estremecen los cimientos de nuestras creencias más firmes. Pero no cabe duda que cuando se reflexiona sobre su mensaje, encontramos que la realidad casi siempre supera la ficción y lo que hoy nos parece increíble, mañana nos parecerá estúpido, en palabras de este autor.

El problema se nos plantea cuando hoy tenemos delante un alumnado que espera de nosotros una buena clase, una respuesta a su necesidad de ser formado, aunque la escuela lo que le ofrece es un menú previsible y poco apetitoso que, en un alto porcentaje de situaciones, no responde a sus inquietudes ni necesidades, sobre todo por ser demasiado cerrado. Entonces nos alarmamos por el poco interés que muestra el alumnado y la baja dedicación al trabajo que demuestran en el día a día.

En ese momento, muchos docentes responsables, revisan, reflexionan sobre su práctica y buscan con esfuerzo la solución al mal que vive en su clase pero encuentra demasiados obstáculos, como la organización de los centros, las normas reguladoras de los sistemas escolares, los colegas poco comprometidos, que los hay, los programas a desarrollar, las evaluaciones a las que son sometidos, directa o indirectamente, etc. Entonces aparece la desesperanza o el sentido práctico de la vida y, poco a poco, se van dejando de hacer cosas, muchos se sienten arrastrados por la fuerte inercia de la rutina, y pensamos que para la consideración social que tenemos, el sueldo que nos pagan y los problemas que sistemáticamente recibimos, para todo ello ya hacemos bastante.

Pero no hay duda que debemos seguir en la lucha, siempre merece la pena, hacer todos los esfuerzos que estén en nuestra mano, para dar lo mejor a nuestro alumnado, pues sólo educando más a los que más lo necesitan podremos lograr caminar hacia un mundo mejor.

En el día a día de la tarea docente, cuenta más lo que hacemos con cada niño, creando inquietudes, mejor que ofreciendo conocimientos como materia ya establecida y objetiva, dando la oportunidad de pensar y dar respuesta a sus propias inquietudes, más que seguir un libro de texto determinista y cerrado al mundo y a los intereses de los escolares. En fin, haciendo otra escuela que sea más justa, creativa, solidaria y comprometida con el logro de una sociedad más sostenible y que tenga los derechos humanos con horizonte para caminar por el camino correcto.

Así nos aseguraremos que nuestro alumnado, sea cual sea el futuro, sabrán interpretar las claves del mundo que les toque vivir y tener el sentido crítico suficiente para luchar por los mejores ideales. 

domingo, 28 de agosto de 2016

La Escuela Moderna y Popular : Desde Celestín Freinet a nuestros días. (...



Publicado el 31 mar. 2016


Este documental pretende realizar un recorrido histórico del devenir pedagógico en nuestro país, centrándonos en la figura de Celestín Freinet, pero también en las de Ferrer i Guardia y Giner de los Rios, personajes de una importancia capital, para comprender los cambios educativos que se produjeron hasta la derrota de la IIª República.


Hay pocos períodos históricos y educadores tan influyentes en nuestra educación como los que aquí se exponen. Si fuéramos capaces de analizar con rigor estas aportaciones y tener conciencia de las reformas que realmente necesita nuestra sociedad actual, estoy seguro que avanzaríamos a hombros de gigantes aplicando sus enseñanzas.

Si eres docente y quieres conocer la importancia de ser maestro de verdad y no un simple enseñante, entonces observa con detenimiento este documental, pues te ayudará a entender este maravilloso trabajo.

Más allá de ideologías la libertad y la pedagogía son esenciales para la vida de los pueblos.

Entre otros hechos podrás ver cómo Giner de los Ríos creó la Institución Libre de Enseñanza.

Si con una prensa como esta se puede motivar y cambiar la visión del mundo, qué no se podrá hacer con las tecnologías que hoy contamos.

Hoy, en España, la LOMCE supone un obstáculo para alcanzar una educación de calidad y equidad para todos y todas, por tanto necesitamos que de una vez por todas se acuerde un sistema educativo que permanezca en el tiempo y que atienda las necesidades, especialmente, de los que más lo necesitan.

Que lo disfrutéis.






domingo, 21 de agosto de 2016

El perfecto negocio de la educación


Hoy os comparto este artículo por su importancia para el futuro de la educación y de la sociedad.

Adriana Puiggrós: El perfecto negocio de la educación

Las grandes corporaciones han tomado el mando de una “reforma” educativa, que acompañan con campañas de desprestigio de los docentes. Bill Gates encabeza la operación en Estados Unidos, en pos del apetecible mercado de la educación. Gates apoyó el documental “Waiting for Superman”, dirigido por David Guggenheim, que apunta al sentido común del sujeto parido por los medios corporativos. Fue duramente impugnado por los gremios docentes estadounidenses y tiene versiones para países latinoamericanos, como “De panzazo”
En Estados Unidos, como ha denunciado el periodista David Brooks, la educación alcanzó el segundo lugar en el mercado con cerca de dos billones de dólares en juego, siendo pioneras las empresas dedicadas a vender exámenes estandartizados para docentes, alumnos y establecimientos educativos; son las que más rédito sacan del negocio, alcanzando una tasa de crecimiento de dos dígitos.
Rápidos para los negocios, el magnate Rupert Murdoch y bancos como Goldman Sachs y JPMorgan Chase, han incrementado poderosos fondos de inversión en educación.
El mexicano Luis Hernández explica que la campaña de satanización en su país está motorizada por los monopolios informáticos, como Televisa y TV Azteca. Evaluar ahora resulta un negocio redondo: inscripto en el discurso pedagógico neoliberal, el término se torna medir para tasar, poner precio a cada trozo del proceso educativo.
De eso se trata. La “reforma” consiste en habilitar el sistema público para que la modernización tecnológica quede en manos de las empresas de informática, se establezcan aranceles para favorecer los préstamos usurarios de los bancos a las familias, se privatice la administración de contrataciones de docentes y personal administrativo.
Como corresponde a la lógica empresarial, hay que bajar costos. Dado que el rubro salarial docente es más del 80 por ciento del presupuesto educativo, hay que eliminar docentes. Pero la mayor parte de la sociedad todavía sabe que la educación requiere de la maestra/o, los alumnos se alegran cuando un humano los atiende en persona (y no solamente por Skype) y la educación sigue siendo un vínculo social, aunque algunos seres poderosos se escondan detrás de los robots y de los paquetes de contenidos que venden en el mercado.
Que el sistema escolar siempre necesita mejoras es una verdad de Perogrullo, por lo cual no es difícil deducir que denostar a los docentes es uno de los más fáciles programas publicitarios de la “reformas” que tienen como meta flexibilizar las formas de contratación. No obstante, se les interpone una de las más caras conquistas de los trabajadores de la educación: la convención colectiva de trabajo.
Nuestros trabajadores, entre ellos los docentes, tienen esa conciencia de clase que pudo palparse en la multitudinaria manifestación del pasado 29 de abril y en el encomiable esfuerzo que están realizando en pos de la unidad de las centrales gremiales. Hay la resistencia en varios países, como en México donde los docentes están en pie de lucha y en Chile donde no ceden las demandas masivas por la estatización y gratuidad de la enseñanza.
Frente a esos obstáculos, los técnicos de las corporaciones desarrollaron un discurso que justifica poner precio a los educadores y hacerlos competir en el mercado. La historiadora de la educación Diane Ravitch-quien ocupó importantes cargos en el área durante los gobiernos de George H.W.Bush y Bill Clinton- renunció en 2010 a sus lugares públicos, denunciando el carácter destructivo de la evaluación que se aplica.
En su best seller La muerte y la vida del gran sistema escolar estadounidense: como evaluar y socavar la educación, Ravitch criticó los usos punitivos del “accountability” para echar a educadores y cerrar escuelas. La autora relaciona fuertemente el sostenimiento de la educación pública con el derecho de los docentes a la negociación colectiva. En cambio el principal argumento (falaz) que usa la campaña es que los maestros y profesores no quieren que se los evalúe porque no saben nada; son burócratas que aprovechan los puestos estatales para trabajar lo menos posible.
Ninguno de los tres argumentos contiene verdad. Los gremios han expresado repetidamente que no rechazan la evaluación que integre el proceso de enseñar-aprender, sino su uso para justificar los despidos, la estratificación del sector, la baja de los salarios y la entrega de las contrataciones a las leyes del mercado. Los docentes reclaman que se mejore la organización de su trabajo, concentrar sus horas en una o dos escuelas, tener una cantidad razonable de alumnos para trabajar en profundidad con ellos.
Resienten la escasa capacitación que (en la Argentina como en la época de Menem) vuelve a ser un negocio. El instrumento para llevar a cabo la discriminación ha sido probado en Chile e instalado en numerosos países y consiste en un Instituto estatal con autonomía, dedicado a la evaluación de la “calidad”. Esa es la palabra que esconde el secreto: ¿quién y con qué objetivos se define la “calidad” de la educación? La acepción neoliberal sirve para legitimar las regulaciones de la educación de acuerdo a los requerimientos del mercado.
Es un negocio perfecto: una clientela infinita y regulable, más un Estado tonto que financie lo que no rinde dividendos.
Afortunadamente, organizaciones de la importancia de la Internacional de la Educación (que representa a los sindicatos del mundo), el Movimiento Pedagógico Latinoamericano, la Ctera y las demás organizaciones de trabajadores de la educación de nuestro país, trabajan intensamente para evitar el derrumbe cultural y luchan por una educación cuya “calidad” se defina desde concepciones democráticas de la cultura, de la historia y del futuro.
* Pedagoga. Ex diputada nacional por el Frente para la Victoria.

domingo, 24 de julio de 2016

La participación escolar de la comunidad educativa en Latinoamérica.


La escuela, como espacio de formación y socialización, ha evolucionado, aunque siempre dos pasos atrás de lo que sucede en otros ámbitos sociales, para pasar de ser un lugar cerrado, separado de la sociedad por un grueso muro, que impedía cualquier influencia externa para conservar el ambiente de aprendizaje académico, libre de contaminaciones externas que pudieran interferir en el conocimiento que allí se impartía y donde los únicos responsables de la enseñanza eran los docentes, para transformarse, con el tiempo, de esa visión casi monástica, en una organización abierta a la sociedad, que permite la participación de la familia y de otros agentes sociales para aprovechar y llevar mensajes de interés social. Tal fue la evolución en este sentido, que actualmente, existe la queja, pensamos que bien fundamentada, de que todos los problemas que la sociedad presenta, se quieren solucionar integrando nuevas enseñanzas y programas para ser impartidos en la escuela, no porque allí no deban sentarse las bases de la formación de ciudadanos éticos y comprometidos, sino por la forma en la que se imponen, solapando actuaciones, sin una visión coherente y congruente con los objetivos y planteamientos educativos de cada institución, sin estar bien articulados e integrados de acuerdo los principios didácticos y de racionalidad, para que puedan ser aplicados por los docentes a cada contexto.

Ese giro en la forma de entender la escuela, además, se vió reforzado por las investigaciones que desde la década de los años 80 del siglo pasado,  vienen relacionando el éxito académico con la participación de la comunidad, especialmente las familias, en su acompañamiento y su intervención en el proceso educativo de sus hijos.

Pero, es necesario señalar, que el concepto de participación de la comunidad escolar no es igualmente entendido por todos. Es un término confuso. Bien entendida la participación democrática debe asociarse con el poder de tomar decisiones, pues de lo contrario sería una manera de falsear su esencia y de aparentar algo que no tendría sentido. Es decir, participar significa tener poder de decisión y asumir responsabilidades, y no solo de opinar sobre asuntos como la educación que se imparte en las instituciones educativas, que es competencia tanto de docentes como de familias, y de la sociedad en general. Además para que exista una verdadera comunidad, debemos haber acordado unos intereses y objetivos comunes y compartidos que guíen el trabajo institucional, pues no es infrecuente que los intereses de las familias sean distintos de los que se practican en la escuela.

Pero para conocer un poco mejor el fenómeno de la participación  de las familias en la escuela en general, y más particularmente en América Latina, sería necesario conocer y analizar la evolución de la configuración de las familias, es decir el número de hijos que se tienen, los roles que tradicionalmente se ha asignado a niños y niñas, los niveles de pobreza y la necesidad sentida por los progenitores de que, por ejemplo, los hijos trabajen a temprana edad, cuando no se gana lo suficiente, que las niñas cuiden de hermanos más pequeños, la extensa jornada laboral de los padres, 10, 12 horas incluso más, que les obligan a ausentarse del hogar para poder acompañar a sus hijos en los procesos de socialización primaria y aprendizajes básicos, las expectativas e importancia que se le otorga a la educación en las familias más desfavorecidas, como medio de salir y romper el círculo vicioso de a más pobreza, menos educación y a menos educación menos posibilidades de alcanzar una vida digna y muchas más de que se perpetúe la violencia, como expresión de necesidades vitales o simplemente creadas por falta de saber encontrar sentido a la vida, más allá de lo material, lo cual se traduce en que la vida no vale casi nada. Pues no debemos olvidar que Latinoamérica es la región más desigual del planeta, según la ONU desde los años 70, donde el 20% de la población más rica tiene en promedio unos ingresos per cápita casi 20 veces superior al ingreso del 20% más pobre. Y sus cifras sobre violencia de género y doméstica e incumplimiento de los derechos humanos son escalofriantes. Sin olvidar todos los procesos migratorios que se dan en el Centro y sur de América, tanto internos como entre países. Como ejemplo, Colombia, que como consecuencia de la guerra que sufre por más de 50 años entre el ejército, la guerrilla, los paramilitares, según el Consejo Noruego para los refugiados, en un informe presentado en Ginebra, mayo de 2016, junto a la Agencia de la Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), indica que 5,7 millones de personas están desplazadas, es decir el 12% de la población ha dejado sus hogares por la violencia. Cifras solo superadas en el mundo por Siria como consecuencia del conflicto armada que vive en los últimos años.

Por tanto, habría que hacerse, y responderse, demasiadas preguntas para encontrar una respuesta comprensible sobre la situación social que subyace en estos países y que condicionan la vida de las familias y la participación en las escuelas en esta parte del mundo, tales como ¿en qué debe consistir la participación de las familias para mejorar los aprendizajes en la escuela? ¿Qué beneficios proporciona la participación de las familias a la escuela? ¿Qué obstáculos existen para la participación real y efectiva? ¿Cómo podríamos hacer para favorecer la participación? Cuestiones que dejamos para la reflexión por no ser este el espacio adecuado para responder y profundizar en todas ellas.

Fundamentalmente podemos decir que existen dos concepciones sobre participación que se han venido afianzando y que hoy creemos que se corresponden con lo que sería la participación formal de la comunidad en la escuela y la que consideramos como participación real. La primera sería aquella participación orgánica y legal que se recoge de manera general en la normativa reguladora de la educación, y que en el caso de Latinoamérica tiene una amplia repercusión, especialmente en las constituciones y leyes de las últimas décadas.


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sábado, 11 de junio de 2016

Historias para no dormir.

Niños rumanos en su escuela (2006)
La vida, los años, la experiencia profesional y personal vividas, junto con la genética, nos conforman como persona  y nos ayudan, o no, a encontrar sentido a nuestra existencia y a las historias que se desarrollan a nuestro alrededor.

Por esa razón, siempre que viajo, me gusta llevar puestas las gafas de la curiosidad y la observación detenida para tratar de ver y conocer las vidas y las historias de las personas con las que me encuentro en el camino. Esa es la razón por la que hoy me gustaría compartir tres historias que considero que deberían quitarnos el sueño, no solo por  lo que puedan significar para los que hemos tenido la fortuna de nacer en la zona de confort que nos proporciona un país, una sociedad y una familia que, mirando al mundo que nos rodea, podemos decir que están muy por encima de la media, incluso cuando aún estamos viviendo las consecuencias de la crisis económica; sino también, y sobre todo, porque debería hacernos pensar, cuando ejercemos como ciudadanos o profesionales, sobre qué sociedad queremos contribuir con nuestras acciones y omisiones.

La primera historia me sorprendió allá por el año 2006, en una visita de un programa Arion, en una pequeña ciudad de Rumanía. Cuando llegamos a la plaza del pueblo y dejamos el coche aparcado de inmediato se nos acercó un chico de unos 11 años, que nos ofrecía servirnos de guía a cambio de alguna gratificación. Le preguntamos porque no iba a la escuela y nos respondió que necesitaba dinero para llevar comida a su casa, que tenía 6 ó 7 hermanos, no recuerdo con exactitud. Pero es curioso, apenas iba a la escuela y se defendía en español e inglés. Aceptamos su propuesta, recorrimos la pequeña ciudad mientras nos contaba historias que supuestamente había aprendido escuchando a otros. Finalizada la visita le preguntamos cuánto debíamos pagarle, a lo que respondió que con unas monedas era suficiente. Entonces le propusimos que le dábamos el doble pero en alimentos para su familia, lo que de inmediato aceptó. Después de comprar unos alimentos básicos, le ofrecimos que cogiera alguna golosina o algo que le gustara mucho y que no podía comprarse habitualmente. Su decisión fue comprar una gaseosa grande para compartir con sus hermanos. Finalizada la compra lo llevamos en el coche a su casa para que no fuera cargado. Cuando llegamos nos encontramos que vivía en las afueras de la ciudad en un barrio de chabolas, la suya, como todas las demás, estaba hecha de restos de materiales como maderas, chapas, plásticos, etc. Podría tener una extensión de unos 14 m2, en el centro tenía una estufa que servía de calefacción y cocina. Para agradecernos la comida que llevamos nos sentaron en el lugar mejor que tenían, un camastro de tablas y con ladrillos para soportarla, que era donde supuestamente dormía la mayoría de ellos y sus padres, que apenas tendrían 30 años y ya tenían más de media docena de hijos. Enterados los vecinos de nuestra presencia, el exterior de la chabola se llenó de madres y chiquillos pidiendo una ayuda, lo cual llegó incluso a complicar nuestra salida del barrio.

Las dos siguientes historias comparten el mismo lugar, la ciudad de Cuzco. la primera sucedió en 2007 y en ella conocí a un niño de unos 4 ó 5 años, que sentado en la acera, cerca del hotel en el que me alojaba, vendía puñados de caramelos. La primera tarde que lo encontré, le pregunté cuánto tiempo tenía que estar allí y en un lenguaje difícil de entender, pues apenas hablaba español, me dijo, o le entendí, que hasta que los vendiera todos. Entonces le compré todos los caramelos (al cambio eran apenas un par de euros), para que se fuera a dormir a su casa. Pero mi sorpresa fue que al volver, un par de horas más tarde, todavía estaba allí con más caramelos, por lo que volví a comprárselos todos de nuevo. Así sucedió durante los dos días que estuve en esa ciudad. Naturalmente el niño no actuaba por iniciativa propia, pues después supe que compraban los caramelos en el supermercado, en bolsas grandes, que luego dividían en puñados para venderlos más caros y ganarse quizá el doble de su costo. Y aunque traté de hablar con el niño, no logré averiguar mucho, pues su lenguaje era muy limitado, además de que quizás estaba advertido de no hablar con extraños.

La tercera historia la conocí en mi segunda visita a Cuzco, en abril de este año. Se trataba de una niña de 9 años, que estaba sentada en la puerta de un comercio en la acera. Tenía una báscula de baño delante de ella, le pregunté que para que tenía la báscula y ella me dijo que para pesarse quien quisiera por 50 céntimos de sol (al cambio un euro son unos 3,7 soles). Entonces le dije que para que quería el dinero y me respondió que para comprar unos cuadernos que necesitaba para ir a la escuela, le pregunté cuánto necesitaba para los cuadernos y me dijo que 3 soles. También quise saber si necesitaba algo más y respondió que unos colores que costaban dos soles. Por lo que le di esa pequeña cantidad y me marché con la duda de si alguna vez la niña tuvo los cuadernos y los lápices para los que decía estar juntando dinero.

Historias similares suceden muchos miles cada día, cada instante, en este mundo injusto y egoísta. Incluso si pensamos en las angustias y calamidades que hoy están pasando todos aquellos que quieren salir de las zonas de guerra y miseria, por las necesidades vitales que no se pueden satisfacer, consecuencias de los conflictos armados en todo el mundo. Porque ahora, los medios de comunicación, nos han puesto el foco en el Mediterráneo, pero países como Colombia, que como consecuencia de la guerra que sufre por más de 50 años entre el ejército, la guerrilla, los paramilitares, según el Consejo Noruego para los refugiados, en un informe presentado en Ginebra, mayo de 2016, junto a la Agencia de la Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), indica que 5,7 millones de personas están desplazadas, es decir el 12% de la población ha dejado sus hogares por la violencia, siendo el segundo país del mundo con más desplazados después de Siria.

Pero sin ir más lejos, también la crisis de los últimos años, entre nosotros, ha agudizado la pobreza, y lo que es peor aún, ha llevado a muchos a perder su dignidad de persona por no disponer de lo mínimo necesario. Por lo que podríamos seguir contando historias para no dormir y no tener tiempo en una vida para contarlas todas, pues las miserias humanas no entienden de fronteras ni de países, son universales y mientras existamos conoceremos y sabremos de historias que nos gustaría que no se vivieran jamás.

Por todo ello, la enseñanza más importante que deberíamos sacar es que la educación, la formación de personas con principios morales y éticos, justas, íntegras, solidarias y pacíficas, es el mayor patrimonio que podemos dejar a nuestros hijos. Pues luchar por una educación mejor es imprescindible para lograr un mundo más vivible y sostenible. Pero mientras pensamos como podríamos resolver los problemas del mundo, podemos empezar por atender las necesidades de los más próximos y a emprender una cruzada, personal y colectiva, solucionando todo aquello que esté a nuestro alcance. De ese modo, estaremos en camino de lograr una vida más digna para todos los humanos y un mundo más sostenible.