El pasado 10 de marzo tuve la oportunidad de compartir una tarde muy especial con los compañeros y compañeras del FEAE de Illes Balears. Fue uno de esos encuentros que recuerdan por qué merece la pena seguir pensando la educación colectivamente: una conversación serena, abierta y honesta sobre la escuela que tenemos y la que necesitamos seguir construyendo.
Quiero agradecer de corazón la acogida y la generosidad de Josep Coll, presidente del Fórum en Baleares, y también la amistad y el impulso de mi querido amigo Miquel Vives, que hizo posible este encuentro y que sigue creyendo, como tantos otros, en el valor del diálogo entre quienes compartimos la preocupación por la educación.
De conversaciones como esa uno sale con una certeza sencilla: la educación mejora cuando dejamos de buscar excusas en lo que otros no hacen y nos concentramos en hacer, con honestidad, aquello que sí está en nuestra mano. Cada docente, cada directivo, cada comunidad educativa tiene siempre un pequeño margen para mejorar las cosas.
No es poco.
Y quizá ahí reside lo más valioso de nuestro oficio: en seguir caminando juntos, aprendiendo unos de otros, convencidos de que mientras haya personas dispuestas a cuidar la educación, siempre habrá razones para seguir avanzando con esperanza.
https://orcid.org/0000-0001-8035-0091
